Laura Pausini: «Siento que he logrado más de lo que merezco»

Laura Pausini: «Siento que he logrado más de lo que merezco»
Laura Pausini- Cantante

«Amo a Risto porque siempre dice lo que piensa, yo detesto la falsedad pero vivo rodeada de gente que me hace constantemente la pelota»

ARANTZA FURUNDARENA

Es poco dada a la pausa Pausini. Locuaz, vital, arrolladora, cercana y simpatiquísima, la cantante pertenece a ese placentero grupo de entrevistados que se autopsicoanalizan por su cuenta.

Esta solar y espontánea italiana está empeñada en mantenerse fiel a la sencilla chica de pueblo que fue. Ya tiene 43 años. Y acaba de lanzar el single ‘Nadie ha dicho’.

¿Qué es lo que nadie ha dicho de Laura Pausini?

–¡Guau! Me han dicho de todo. Cosas malísimas y otras muy dulces y profundas. Pero la canción no es muy autobiográfica, aunque yo la vivo con mi boca, con mi cuerpo y con mi alma.

¿Por alguna razón especial?

–Porque habla de los cambios radicales e inesperados y en mi vida también los he tenido. Ya hace 25 años que canto y 43 que vivo. Han pasado muchas cosas. De vivir en un pueblo pequeño a no saber dónde estaré mañana... Cambian las perspectivas y cambian las personas.

Pero creo que mantiene los amigos de la infancia.

–Es verdad. Para que una persona desaparezca de mi vida tiene que traicionarme o dejarme de amar. Si alguien con quien trabajo siento que ya no me está ayudando, para despedirlo necesito casi más de dos años.

¿Será que tiene demasiado corazón?

–No. A veces ser lento no significa ser mejor, sino no tener un par de cojo... Ya sabe, ja, ja, ja.

Y sin embargo parece una mujer con un par.

–Mucha gente me lo dice. Tengo huevos internos, como todas las mujeres, pero para mi trabajo, no con los sentimientos. En el trabajo me arriesgo siempre. Siento haber tenido más de lo que merezco y que la mejor manera de repararlo es aceptar retos. Todos los años me pongo un objetivo.

¿Cuál se ha marcado para 2018?

–Continuar creciendo. Es un objetivo hacia mí misma, no hacia el público. A ver si soy capaz.

¿Le queda algo por demostrarse a sí misma a la primera italiana que ganó un Grammy?

–Muchas cosas. Llenar un estadio está muy bien, y me emociona. Pero personalmente aún me inquietan muchas cosas, me falta mucho por aprender. Como mujer, como madre, como pareja de la persona que amo.

¿Por dentro no se ve como una triunfadora?

–Noooo... El único triunfo verdadero de mi vida es haber luchado tantísimos años para ser madre y haberlo conseguido. Bueno, y el segundo haber roto con un entorno en el que me sentía demasiado protegida. En mitad de esa tragedia, en lugar de sentarme a llorar, me fui al psicólogo. Renací con 30 años. Dejé esa timidez, la introversión, el miedo a todo.

¿Con quién rompió?

–Con mi mánager y mi novio, que eran la misma persona. Fue muy duro. Es mucho más fácil vivir con una persona que sigue tu ritmo y lleva tu misma vida. Luego intenté salir con personas ajenas a la música y me aburrí mucho, ja, ja... Es difícil entender esta vida. En la portada del disco todo es bellísimo, pero detrás hay mucha inestabilidad, constantes viajes, no tienes a tus seres queridos cerca... Ahora vivo desde hace 13 años con el hombre al que sigo amando como el primer día, que es mi productor, mi amante, mi mejor amigo y el padre de mi hija Paola.

¿Es una madre muy ‘mamma’?

–Soy muy protectora, pero la regaño si tengo que regañarla. Por supuesto soy dulce con ella (no veía la hora de tener una hija) y quiero besarla todo el tiempo. Pero a veces lo que necesita no son besos. También soy un poco rígida. Estoy presente pero también la dejo independiente, no soy ansiosa. Tiene cinco años y un carácter increíble. Estoy atenta para darle todo mi amor pero también para decirle que no. Que aprenda. Quiero una hija que sea capaz de vivir bajo una tienda de campaña, no quiero que se adapte al lujo y que no sea capaz de vivir en otras situaciones de pobreza o de peligro. Además me siento un poquito culpable de que ella vive una infancia un poco especial...

¿Cómo fue la suya?

–Muy libre, muy simple y normal. En un pueblo pequeño, yendo en bicicleta a la escuela. No teniendo ni teléfono ni computadora, ni juguetes. Para tener mi primera Barbie tuve que esperar doce años. Vengo de una familia humilde, muy buena y unida, y fui muy feliz. Tenía un juguete horrible y para mí era el más bello del mundo.

¿Qué cosas valora hoy en día?

–El primer regalo que me hizo mi novio, que es como si fuera mi marido, fue una tela para pintar juntos, un lienzo en blanco. Sigue siendo el regalo más bello que me ha hecho y costó solo diez euros. Me escribió: “Espero llenarla un día con nuestras manos y las de nuestros hijos”. Eso vale más que un anillo de diamantes. Quiero que mi hija aprenda el principio con el que él me ha hecho ese regalo.

También creció entre pianobares... ¿Hubo algún acosador en sus inicios?

–¿Acosador que se quería acostar conmigo? Nunca he sido tan bella... O quizás he tenido suerte. Debo decir que dentro de lo tímida que era siempre he sabido cómo defenderme. Si alguien me molesta sé cómo reaccionar. Y en los primeros cinco años de carrera viajaba todos los días con mi padre. Era otra época. No fui a una discoteca hasta los 18 años. No tenía permiso. Si yo sigo siendo así de normal dentro de este mundo raro es porque he viajado con mi padre y él me ha formado como persona, me ha dado reglas.

¿Cuál era la regla número uno?

–Absolutamente ser honesta y gentil. Yo le debo todo a mi familia. Y tengo la suerte de que mis padres todavía se aman, están juntos. Ver cómo han arreglado su vida y cómo nos han educado a mí y a mi hermana es un ejemplo muy importante para mí.

¿Es cierto que no se quería casar hasta que se aprobara el matrimonio gay en Italia?

–Ahora sí se pueden casar por lo civil. Pero yo tengo algunas cositas que hacer antes de casarme. No sabría cuándo... Este año lo tengo programado hasta mediados de noviembre. Y luego tengo una superstición: no me gusta el número 9. Así que el año que viene tampoco será. Yo decía que no me casaba hasta que se aprobara el matrimonio gay en Italia para provocar y defender los derechos de los homosexuales. Si mi hija se enamorara de una mujer yo estaría contenta si la trata bien. Si la trata mal, la mato, ja, ja, ja... A mí me encanta que no seamos todos iguales.

Se hizo un selfi sin maquillaje. ¿Detesta el postureo?

–Bueno, todos queremos ser más bellos. Cuando te haces una foto y la subes a la red intentas estar guapo. Yo también quiero lucir muy bonita.

Y ahora está más delgada ¿no?

–Soy un acordeón. A veces engordo, a veces adelgazo. Depende mucho de lo que esté viviendo. No me da muchísima preocupación. Estoy mejor conmigo misma cuando estoy en forma. Pero yo no seré nunca flaca y esto me lo tengo que decir a mí misma, lo tengo que aceptar.

Es jurado en la nueva edición del concurso Factor X. ¿Va a ir de buena o de mala?

–De buena, pero a veces también me enfado. Risto Mejide es una de las motivaciones por las que yo estoy en ese programa. Amo a Risto. Porque es una persona directa, honesta, sincera. Y prefiero a las personas así que a los que te están haciendo todo el tiempo la pelota. Yo vivo rodeada de... ¿se dice lameculos? Personas que me colman de cumplidos. Y no soporto la falsedad. Risto no es falso, te dice lo que piensa. Las personas así son las que me hacen crecer y reflexionar. Las que me enriquecen más.

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