DSK

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Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Siempre hay un roto para un descosido, afirma un refrán. Y en el caso de Dominique Strauss-Kahn acierta de pleno. Aunque aquí más que de un descosido habría que hablar de un descarriado (por ponerlo suave). Acusado de violación y proxenetismo, una diría que a un hombre así no se le querría acercar una mujer ni de broma, que DSK (como le llaman en Francia) debería ser a las señoras lo que el FMI a Argentina... Pero hay gustos para todo. Y del mismo modo que algunas se sintieron atraídas por Eric Schneiderman, el fiscal de Nueva York que en público defendía el #MeToo y en privado abofeteaba a sus novias, Strauss-Kahn también tiene su club de fans. Como que ya va por la cuarta esposa. Las tres anteriores pueden alegar que no tenían ni puñetera idea de la putañera vida de su marido. Pero esta última no tiene disculpa. Cuando empezó a salir con él, hacía dos meses que Strauss-Kahn se había divorciado de su tercera mujer, precisamente por el cúmulo de escándalos sexuales que han minado su reputación. Perdió el cargo y el prestigio. Pero no las ganas de ligar, que esta cabra tira al monte... de Venus.

Porque DSK podrá sonar a marca de furgoneta, pero él está como una moto. El 'aquí te pillo aquí te mato' perpetrado contra la camarera de un hotel (menos de seis minutos en los que al líder mundial le dio tiempo a rematar la faena) y las posteriores filtraciones de reiteradas orgías con prostitutas lo retratan como un depredador sexual impenitente, el tipo de personaje que ninguna mujer en su sano juicio querría tener por marido.

O tal vez sí. Porque ahí está Myriam L'Aouffir, encantada de haberle conocido, casada con él desde octubre y presumiendo de feliz vida conyugal en Marrakech. Veinte años más joven que él, licenciada en Literatura Moderna y Ciencias Audiovisuales, fundadora de una agencia de comunicación... Es evidente que esta informadora o bien posee un dato revelador sobre Strauss-Kahn que las demás ignoramos o bien está convencida de que todo lo publicado hasta ahora en torno a él son 'fake news'. A mí me sigue costando entender que una mujer culta e inteligente pueda enamorarse de semejante cavernícola... Pero ya dice el refrán que siempre hay un roto para un 'DSKosido'.

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