chunda chunda

Marta Sánchez presenta concierto en el Teatro de la Zarzuela./EFE
Marta Sánchez presenta concierto en el Teatro de la Zarzuela. / EFE
Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Tal vez me falte patriotismo o me sobre sensibilidad musical, pero no acabo de pillarle el punto al himno de España interpretado por Marta Sánchez. Lo encuentro demasiado engolado, melodramático. Como si una hecatombe hubiera arrasado la piel de toro y ella fuera la única superviviente cantando sobre un montón de ruinas humeantes... Y bueno, que a España podría irle mejor es verdad, pero tampoco la veo yo a punto de saltar por los aires. Esa desgarrada épica queda fantástica para una Super Bowl. Pero aquí no tenemos de eso; por más que Sánchez haya fraseado el españolísimo himno con un ‘ligerou asentou’ yanqui. Son las mañas adquiridas por los cantantes de pop de un país que lleva demasiadas décadas convencido de que lo anglosajón es superior. La propia Marta debió de pensarlo cuando emigró a Miami. Ahora vuelve escaldada y se sube al carro de Manolo Escobar para proclamar que 'España es la mejor'. Y es que la morriña 'patriotiza' mucho. Apostaría a que Puigdemont ahora mismo en Bélgica mataría por un pincho de tortilla de patata.

La tortilla. Eso que tanto nos une sí que debería figurar en el estribillo del himno español y no las grandes palabras. Pero con su capa roja a lo Superman y el puño en alto a lo Escarlata O’hara poniendo a Dios por testigo, Marta Sánchez ha optado por la inabarcable trascendencia de las grandes palabras. Y (en un país como este) le ha quedado un himno un poco marciano. Viéndola en YouTube yo incluso llegué a dudar si el que cantaba no sería Gurb con letra de Eduardo Mendoza...

A la patria, como a Dios, es mejor 'rezarle' de forma sencilla, sin grandilocuencias, casi en alpargatas. Si no, como ocurre en la película 'La Llamada', la deidad en cuestión se ríe de ti en los morros. Es cierto que se hace más patria pagando un impuesto que cantando un pomposo himno. Pero también es verdad que en este país ocurre una cosa rarísima. Tú aquí cantas ‘México lindo y querido’ y nadie rechista, ni duda de la existencia de dicho país. Pero cambias México por España y se arma. Vuelven a resucitar las dos Españas: la arrogante y la renegada... Y mientras sigamos así no nos merecemos otro himno que el primario 'chunda-chunda'.

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