El campamento rohingya da miedo a los niños

Rovira y Lago charlan con niños del campamento de Cox’s Bazar./Pedro Armestre
Rovira y Lago charlan con niños del campamento de Cox’s Bazar. / Pedro Armestre

Clara Lago y Dani Rovira viajan con Save the Children al campo de refugiados de Bangladesh para denunciar la crisis humanitaria

ISABEL IBÁÑEZ

Literalmente, los han matado, los han quemado, han violado a mujeres, a niños, han tirado a bebés al fuego… El nivel de violencia y crueldad con el que se ha tratado a esta gente y se les ha echado de sus casas es inimaginable, yo no concebía que pudiese existir». Habla la actriz Clara Lago, protagonista de la exitosa ‘Ocho apellidos vascos’ junto a Dani Rovira, su pareja sentimental. Juntos han viajado gracias a la ONG Save the Children a Bangladesh para visitar el campo de refugiados de Cox’s Bazar, donde se hacinan cerca de un millón de personas pertenecientes a la etnia rohingya, minoría musulmana que desde hace medio año está siendo masacrada en su país, Myanmar. Naciones Unidas habla directamente de «limpieza étnica de manual».

Rovira ha quedado conmocionado por las historias de terror que ha podido conocer de primera mano: «La energía, la paz, el amor, la bondad, la pureza que desprenden estos niños y niñas habiendo pasado por lo que han pasado aún me convence más de la importancia de proteger a la infancia», afirma el actor. Aproximadamente la mitad del millón de refugiados de Cox’s Bazar son niños, y de ellos, al menos 3.500 viven allí completamente solos; el riesgo no ha cesado para ellos, perdidos en medio de una multitud donde cualquiera puede hacerles daño.

Los intérpretes supieron de las desventuras de Rahun, de 15 años, testigo de cómo los soldados birmanos asesinaban a su padre de un tiro. «Ocurrió de noche, estábamos durmiendo en la habitación y nos sacaron de la cama a rastras. Salimos a la calle, todo el pueblo estaba en llamas. Mi padre intentó resistirse y le mataron. Estaba tan sólo a 50 metros de mí». En medio de aquel horror amparado por la noche, el adolescente tuvo la suerte de poder reunirse con su madre, Salma, de 43 años, y su hermano, Mahmud, de 9. Junto a ellos huyó a Bangladesh, donde ahora sobrevive en el campamento junto a otros miles como ellos, habitando chabolas de bambú y plástico que iluminan con velas.

Una madre con sus dos hijos ilumina su chabola con una vela.
Una madre con sus dos hijos ilumina su chabola con una vela.

Pero los problemas no terminan allí; los niños tienen terror a ir al baño por la noche porque ya han violado a varios. Además, la ONG ha denunciado en los últimos meses 26 secuestros de menores dentro del campamento. Por todo ello, ha lanzado la campaña #TienenNombre, para recordar que el medio millón de niños refugiados rohingya supone medio millón de historias con nombre propio. Lago no pudo reprimir su espanto: «Son cosas de un nivel de crueldad y de oscuridad de alma que me provocan un shock muy profundo».

Y el desastre puede empeorar, tal como advierte Save the Children, ya que el monzón con sus lluvias torrenciales prontó hará su aparición. «Las consecuencias pueden ser catastróficas para todo el campamento, situado de manera desordenada en las laderas de un antiguo parque natural». Rovira ha quedado impactado por la magnitud del problema y por lo que pasará con todos esos pequeños: «Son niños que sienten, que tienen hambre, que tienen sed, que si les haces cosquillas se ríen, que tienen nombre. Creo que esto debería ser una ventana y una hostia de aprendizaje en toda la cara para mucha gente, y para nosotros los primeros».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos