Cálido cumpleaños de Isabel II en el Palacio de Buckingham

La reina Isabel II asiste, junto a su familia, al desfile militar desde el balcón del Palacio de Buckingham. /AFP
La reina Isabel II asiste, junto a su familia, al desfile militar desde el balcón del Palacio de Buckingham. / AFP

La reina de Inglaterra celebra con la llegada del buen tiempo los 92 años que cumplió en abril arropada por toda la familia, menos el duque de Edimburgo

SUSANA ZAMORA

La reina Isabel II de Inglaterra cumplió los 92 años el pasado 21 de de abril. Sin embargo, los fastos oficiales se reservan para el buen tiempo. En esta ocasión, la siempre amenazante lluvia dio una tregua el pasado sábado y permitió celebrar una tradición con varios siglos de historia bajo un sol radiante. Aún con la resaca en el cuerpo de la boda del año, en la que el príncipe Harry contrajo matrimonio con la actriz Megham Markle, la sociedad británica volvió a asistir a la pomposidad a la que la familia real los tiene acostumbrados.

Más de 400 músicos, 200 caballos y unos 1.400 soldados participaron en el desfile militar en honor a la monarca, que estuvo arropada por toda su familia, incluidos los duques de Sussex, el príncipe Enrique y Meghan. Los recién casados acapararon todas las miradas tras volver de su luna de miel (se desconoce dónde) y se clavaron especialmente en ella, que muy atenta a las discretas instrucciones que le daba su marido, cumplió a tiempo con las reverencias a la reina madre.

La familia real casi al completo acompañó a la reina durante la parada militar conocida como 'Trooping the Colour', introducida en 1748 para festejar el cumpleaños real y que tiene lugar el segundo sábado de junio por el clima cálido de esta época. Isabel II, fiel a su estilo, lució un conjunto azul con sombrero, tocado de flores y unas gafas, aunque no de sol, lo que indicaría que está recuperada de la operación de cataratas a la que se sometió en mayo. Desde el palacio de Buckingham, la reina llegó la última, sola en una carroza, a la antigua explanada de justas Horse Guard Parade del centro de Londres, donde presenció las exhibiciones de los soldados de los diversos regimientos de la Guardia Real (con su característico uniforme de gala, compuesto por casaca roja, pantalón negro y morrión de piel de oso) a los que pasó revista.

La reina estuvo escoltada en el recorrido por los coroneles reales a caballo: el príncipe Carlos, la princesa Ana, el príncipe Guillermo y duque de Cambridge y, por primera vez, el príncipe Andrés, duque de York, que acaba de adquirir ese rango.

Sin embargo, el gran ausente del día fue su esposo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, que ayer domingo cumplió 97 años sin demasiada algarabía, en contraste con la fastuosidad del día anterior. Poco dado al alboroto (nunca fue muy proclive a celebrar su cumpleaños, que solía reservarlo para asistir a compromisos oficiales), el marido de la reina Isabel II enfiló su camino hacia los 100 años con más pena que gloria. «Lo va a pasar en privado», se limitó a decir una portavoz del palacio de Buckingham, sin aclarar dónde ni de qué manera.

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