Borat reivindica la vigencia del ‘mankini’

Los turistas checos, poniéndose el ‘mankini’ en Astana./R. C.
Los turistas checos, poniéndose el ‘mankini’ en Astana. / R. C.

Sacha Baron Cohen se ofrece a pagar las multas impuestas a seis turistas checos de visita en Kazajistán por vestirse con el infame bañador

Icíar Ochoa de Olano
ICÍAR OCHOA DE OLANO

Del mismo modo que uno va a Roma y arroja unas monedas a la Fontana de Trevi o hace escala en Las Vegas y aprovecha para casarse, seis amiguetes checos de visita en Astana, la capital de Kazajistán, se enfundaron unas pelucas negras de rizos y unos ‘mankinis’ en verde fosforito, determinados a hacerse ‘la foto’ en el lugar más emblemático de la ciudad. Para desgracia de los habitantes de la exrepública soviética, la infame prenda remite indefectiblemente al remoto país estepario desde 2006, cuando el actor británico Sacha Baron Cohen se lo calzó bajo su bigote setentero para promocionar el estreno de ‘Borat’, un falso documental en el que interpreta a un reputado periodista de su país, Kazajistán, que viaja por primera vez a los Estados Unidos. Allí intenta entender el humor, la belleza de las mujeres o la cultura televisiva, y allí se enamora profundamente de la ‘vigilante de la playa’ Pamela Anderson, a la que intenta hacer su esposa y llevársela con él de vuelta a casa.

El ‘mankini’ (la fusión de la palabra hombre en inglés y bikini) se popularizó, en concreto, en Cannes, durante la ‘premier’ de la película. Horas antes de que se encendiera el proyector, Baron Cohen aparecía en la playa de la glamurosa ciudad francesa caracterizado como Borat y luciendo un bañador-tanga con tirantes. Sin ningún tipo de pudor paseó palmito por la orilla mientras se presentaba a los veraneantes y se hacía fotos con chicas. La comedia, cuyo título completo es ‘Borat: lecciones culturales de los Estados Unidos para beneficio de la gloriosa nación de Kazajistán’, no solo logró varios premios destacados, como el Globo de Oro al mejor actor de comedia o la nominación al Oscar al mejor guión adaptado, sino que también consiguió ofender a muchos kazajos, por mostrarlos como anticuados y degenerados.

Borat con su ‘mankini’.
Borat con su ‘mankini’. / R. C.

Estos días, el actor, el largometraje y la innovadora prenda han vuelto a la palestra, once años después, gracias a la retranca de un grupo de amigos de la República Checa y a los policías locales que les interceptaron cuando se disponían a iniciar la impúdica sesión de fotos junto a la leyenda ‘I love Astana’, que la capital exhibe en el centro en letras capitulares y de tamaño gigante. Los agentes procedieron a detenerles y a imponerles seis multas -una por cabeza- por «vandalismo menor». Cada sanción asciende a 22.500 tenge, lo que equivale a unos 57 euros.

Horas después, el actor se manifestaba en su cuenta personal de Facebook para dirigirse a los admiradores de Borat y ofrecerse a correr con la minuta, unos 344 euros en total. Lo hacía en los siguientes términos: «A mis compañeros checos que fueron arrestados. Mandadme vuestros datos y una prueba de que soy vosotros, y yo pagaré vuestras multas», escribió Baron Cohen, quien les facilitó para ello la siguiente dirección de correo electrónico: arrestedforwearingyourmankini@gmail.com. (arrestadospor llevarmankini@gmail.com)

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