El 'Beverly Hills negro' bulle con la boda de su princesa Meghan

Meghan y su madre, Doria Ragland, en septiembre de 2017./reuters
Meghan y su madre, Doria Ragland, en septiembre de 2017. / reuters

El lujoso barrio de Los Ángeles donde reside la madre de Meghan Markle vive con pasión los prolegómenos del enlace real con el príncipe Enrique

PEDRO MUÑOZ

Es el monotema en el vecindario donde reside Doria Ragland, la madre de la futura duquesa de Sussex. Allí, en Windsor Hills-View Park, enclave de los negros más adinerados de Estados Unidos, donde abundan los caserones de arquitectura mexicana con jardines llenos de cactus y pitas, no se habla de otra cosa desde hace días. Y la expectación crece a medida que se aproxima el sábado, la fecha elegida para el enlace real entre la antigua actriz y el príncipe Enrique. «Ella es un poco como una hija, ha estado aquí. Sentimos que tenemos un interés personal, casi un vínculo», confesó a AFP Earl Hutchinson, autor especializado en derechos e historia afroamericana.

Meghan Markle nació y pasó sus primeros años en el valle de San Fernando, hasta que su padre consiguió un trabajo como director de iluminación en estaciones de televisión en Hollywood. La familia se mudó a Los Ángeles y la niña ingresó en una exclusiva escuela privada. Era el escenario óptimo para desarrollar inquietudes cinematográficas, y Meghan no fue una excepción. Lo que nadie pudo llegar a soñar es que la actriz que interpretó a una dura y sexy abogada en la serie 'Suits' acabaría por dar un toque de modernidad y una buena dosis de glamour a la familia real británica.

Divorciada como Wallis Simpson, cuyo matrimonio con el rey Eduardo VIII casi le cuesta la abdicación en uno de los mayores escándalos que sacudieron al reino, esta mujer de 36 años es hoy una comprometida feminista. Y también la primera mujer mulata en ingresar en la monarquía británica, un dato que no pasa desapercibido al otro lado del 'charco'. «¿Quién hubiera pensado que una boda real británica a miles de kilómetros de distancia estaría conectada con Hills-View Park, que es visto como un barrio afroamericano principalmente?», se pregunta Hutchinson.

El promotor inmobiliario Jimmy Thurgood acredita la euforia que se ha adueñado de la zona desde que el hijo menor de Carlos y Diana de Gales anunció su compromiso «con una chica del barrio». A su juicio, el inminente enlace demuestra que «el príncipe no cree en colores, sino en amor, que es lo que necesitamos en Estados Unidos y en todo el mundo». Así que muchos norteamericanos, y en particular en el 'Beverly Hills negro, no tendrán reparos en poner el despertador a las cuatro de la madrugada para ver en directo la ceremonia.

De fiesta en fiesta

Los preparativos para seguir la boda de Meghan y Enrique van por buen camino en Los Ángeles. Se han organizado celebraciones en el icónico Teatro Chino de Hollywood y proyecciones en pantallas gigantes en numerosos bares británicos. «Aquí se harán algunas fiestas; las señoras mayores ya están muy involucradas y las más jóvenes están ganando interés», confesaba Petra Pavajeau, una vecina de Windsor Hills-View Park.

Con sus calles llenas de palmeras y los céspedes perfectamente cortados, el barrio ofrece unas vistas maravillosas de la ciudad. Las que disfrutaron celebridades como Ike y Tina Turner, la leyenda del baloncesto Magic Johnson o el aclamado cineasta Charles Burnett. La clase media negra de Los Ángeles se mudó a este distrito en los años cincuenta y sesenta, después de la abolición de las leyes de segregación residencial, para perseguir el «sueño americano», asegura Pavajeau. Y si buena parte del planeta envidia a Meghan por su cuento de hadas, Petra resalta la suerte del príncipe. «Es extraordinario que la realeza entienda de diversidad, la asuma. Ella parece ser una muchacha exitosa, bella, inteligente, con los pies en la tierra. Él tiene suerte de tenerla, proviene de un barrio maravilloso», concluye.

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