No sé quién es Alba Carrillo

Nunca me han importado los asuntos de bragueta y cuando salen me siento como un vegano en una reunión de hombres lobo

JON URIARTE

Si hace falta voy a terapia, me pongo en pie y lo proclamo entre lágrimas. No sé quién es Alba Carrillo. Bueno, un poco sí. Expareja del tenista Feliciano. Nunca un nombre estuvo tan bien puesto. El de él, me refiero. Si lo sé no ha sido por interés. Si no por saturación. No hay un solo día en que redes y medios, sobre todo digitales, no hablen de ambos. Y genera tertulias. Total que me siento excluido. Nunca me han importado los asuntos de bragueta y cuando salen me siento como un vegano en una reunión de hombres lobo. Hay dos mundos. El de algunos como un servidor y el de los demás. Quien no se dé cuenta está perdido. Yo ya lo estoy. Puede que usted también. De ahí estas líneas.

Cuando por fin supe quién era la famosa Alba, y no ha sido fácil porque no sale ni en wikipedia, cambiaron de rumbo las noticias. En la siguiente tertulia frente a un café mis compañeros nombraron a otra persona, al parecer, muy importante. Lucía.-La 'Pariente'-apuntó uno que estaba a mi lado.-La madre-añadió otra. Parecía obvio que fueran parientes, pero resulta que es el apellido materno. Además, por lo que cuentan, ejerce. Y en este contar incluyo a los medios. Buscando la última hora del caso Villar me he topado con las reacciones de la tal Alba a lo que soltó Feliciano ante Bertín. Eso sí lo vi. Bueno, a medias. Tengo la suerte de contar con canales donde puedes sumergirte en series, documentales y películas en las que no sale esta gente. Al menos, de momento. Porque esta fauna se reproduce más rápido que los Gremlins.

Tras comprar una libreta, con funciones de cuaderno de campo, voy apuntando. Jessica Bueno. No sé si ponerlo por el nombre o por el apellido. Porque su oficio tampoco lo conozco. Dicen mis fuentes que la ponga junto a Tamara.-¿La buena o la mala?-pregunto inocente. La respuesta sonó tan general como unánime. Me miraban como si fuera un trozo de lechuga en dentadura ajena. Estaba Tamara la 'buena' que canta lo mismo un bolero que una de Roberto Carlos, y la mala que ahora se llama de otra manera y formó parte de la cuadrilla de Leonardo Dantés. Pero ahora hablan de otra. Y, como Jessica, también es ex pareja del hijo de la Pantoja. Para ser el hermano feo no para. Luego dicen de 'Juego de Tronos'. Estoy por hacer un esquema como recomendaban en el colegio con los personajes de 'Cien años de soledad'.

Lo que tampoco tengo decidido es qué hacer con Rafa Mora y Marco Ferri. Han salido de la factoría de 'HMYV'. No es un partido. Sino el programa de los 'Tronistas'. Con que suelten este palabro quedarán de cine y disimularán su ignorancia. En fin, volviendo al tema, igual les pongo en la 'P' de poligoneros. Pero entonces no sabría dónde colocar a Ylenia. No pongan esa cara. Yo tampoco la conocía. Y aún menos, que sacara en su día una canción. Lo que confirma que estoy fuera de juego. Me encamino hacia el ostracismo. Y los gobiernos, ni el de allí ni el de aquí, hacen nada. No hay ayudas. Ni un mísero curso para que nos pongamos al día y evitemos ser unos eternos marginados. Porque, seamos claros, los raros somos nosotros.

Tengo un compañero de 20 años y otro de 24 cuyos padres, esto duele, son más jóvenes que yo. Y conocen al dedillo nombres, datos y pormenores de la nueva fauna que pulula en televisión. Lo mismo sucede con compañeras y compañeros-ya me he contagiado del lenguaje correcto-que superan los treinta, cincuenta y sesenta años y también saben quién es Alba. Vamos que el asunto generacional no es excusa. Los nuevos dioses de los programas de mayor seguimiento y duración son personas que no han hecho nada de interés. Rectifico. Que no hayan hecho nada es lo que resulta de interés general. Algo muy significativo, precisamente, este mes. Cuando se cumplen 50 años de la primera retransmisión televisiva en color, en territorio europeo. 1 de julio de 1967. Y lo que se vio fue el Torneo de Wimbledon.

Era puro teatro

Algunos creyeron que esa novedad vendría acompañada de contenidos novedosos. Pero no. Antes y después hubo personajes los que solo conocíamos por el arte que mostraban ante la cámara. No pedíamos más. Tampoco negaremos que hubo quien soñó con ser uno de aquellos seres que cada cierto tiempo asomaban por las 365 líneas. Incluida gente como Joe Rígoli que pasó al Olimpo de la televisión no por presentar o cantar, que lo hacía, sino por poner gesto feo y decir aquello de «Yo sigo». Pasaron los años y la cosa no mejoró. Recordemos los años de las 'mamachicho'. O de programas en los que Jesús Gil lucía traje de baño y más medallas que un rapero. Pero era puro teatro. Y lo sabíamos. Lo terrorífico es que hay una nueva generación que sueña con ser carne de plató. Famoso por profesión y no famoso a consecuencia de la profesión. O por salir en vídeos de Internet y ser 'Trending topic'. Si no se puede a nivel mundial, en el barrio. Pero hay que lucir cara. O culo.

Ha pasado medio siglo de aquella primera retransmisión en color. Cuentan que la hierba de Wimbledon se veía marrón amarillento. 50 años después las pantallas son más planas pero el color es el mismo. No es que sea purista. Ni un pedante que desprecia lo mundano. Y por supuesto no soy culto. Simplemente me aburren las Albas del mundo. Y puestos, los Felicianos que hacen chistes públicos sobre su vida privada. Últimamente estoy enganchado a un programa que dan en una plataforma de pago. Acuarios XXL. Es de unos tipos que construyen peceras gigantes, algunas más grandes que la casa en la que vivo, y de lo más extravagantes. Valiente bobada, pensarán. Pues sí. También veo otro de restauración de coches clásicos, uno sobre los secretos del universo, todo lo que tenga que ver con tiburones y los viernes no perdono los dedicados a la Historia, sobre todo relacionados con la II Guerra Mundial. Conste que sigo la repetición de 'Me resbala' y ansío que vuelva 'Tu cara me suena' y su versión de anónimos. Me encanta 'This is ópera' y 'Página 2', tanto como 'Ilustres Ignorantes' o 'Vaya semanita' y los programas de viajes de Calleja. Vamos que veo de todo. Incluidas algunas fricadas. Pero no sabía, lo reconozco, que un tronista estaba haciendo reportajes por las playas. Ni quién es Rafa Mora. Imperdonable. Algunos somos así. Nos da por ver programas sobre acuarios antes que seguir a gente cuyo curriculum cabe en un sello y sobra espacio. Por eso, hoy y aquí, les pedimos perdón. Nos aburre la gente pez. Preferimos contemplar a los reales y no a esos seres que lo parecen, porque no hacen nada de nada, salvo mostrar su soso deambular dentro de una televisión que cada vez tiene más aspecto de pecera.

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