Príncipe Rosberg

El alemán vence con autoridad en Mónaco, y completa su fin de semana perfecto. Vettel y Webber completan el podio, y el tricampeón se escapa en el liderato. Fernando Alonso finaliza séptimo en una carrera para olvidar

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO
Rosberg celebra su triunfo en Mónaco./Boris Horvat (AFP)/
Rosberg celebra su triunfo en Mónaco./Boris Horvat (AFP)

Treinta años han pasado de una memorable victoria vivida en Mónaco y el apellido Rosberg volvió a ondear bien alto en el Principado. Nico se convirtió en el primer hijo de piloto de Fórmula 1 capaz de reeditar la victoria de su padre en el mítico trazado monegasco, y después de cuajar un fin de semana en los que dominó todas las sesiones. Fue uno de los pocos pilotos que se salvaron de los incidentes e incluso algunos le han beneficiado. Por detrás, los Red Bull, sin destacar demasiado, completaron un podio que les hace aumentar la ventaja en las luchas por los títulos de pilotos y constructores, que dominan con puño de hierro. Fernando Alonso, por contra, no podrá sonreír como había previsto.

Tras una salida mucho más cómoda de lo esperado, todos pasaron por la primera curva en la que el viernes ya vimos una espectacular montonera en la primera carrera de la GP2. Nico Robserg y Lewis Hamilton no dieron tregua a sus rivales, pese a la agresiva intentona de un Sebastian Vettel que se quedó con la miel en los labios. El respeto -o más bien miedo- que se tuvieron unos y otros evitó un más que probable accidente en los primeros giros. El único incidente de la primera vuelta fue un toque entre Van der Garde y Pastor Maldonado, cuando el de Caterham embistió en la entrada a la conocida curva de Loews al Williams y destrozó su alerón delantero. No fue un buen día para los coches verdes, ya que antes de la vuelta diez el otro monoplaza de la escuadra malasia, el de Charles Pic, se quedó parado en la entrada de boxes por un problema en su motor, que salió ardiendo.

Fernando Alonso comenzó con una táctica razonablemente conservadora... a la fuerza. Sus primeros intentos de adelantar a un correoso Kimi Räikkönen se mostraron infructuosos y decidió cambiar su estrategia: cedió un poco frente al de Lotus para ganar espacio y tener aire limpio. El objetivo: estirar al máximo su entrada en boxes e intentar un planteamiento a solo una parada, por lo que se mantuvo a una distancia aproximada de dos-tres segundos con el finlandés, y siempre con un ojo puesto detrás, ya que los McLaren no perdieron comba. Precisamente los de Woking tuvieron un conato de polémica cuando Sergio Pérez se saltó dos chicanes para pasar a su compañero Jenson Button, con el que ya lleva varias carreras teniéndoselas como si no formaran parte del mismo equipo. Al final, todo quedó en un aviso de la FIA para que el mexicano devolviese la posición al británico so pena de una posible penalización.

Dos 'safety', una bandera roja... y Sergio Pérez

En torno a la vuelta 30, casi todos los pilotos de arriba comenzaron a hacer sus paradas en boxes. Estaban los Mercedes pensándoselo y ya lo habían hecho Webber, Alonso o Räikkönen cuando, por detrás, Felipe Massa se estrellaba contra las protecciones de Santa Devota. El piloto brasileño prácticamente calcó el accidente que tuvo el sábado, y tuvo que ser atendido por los médicos, afortunadamente, por pura precaución. Sin embargo, este incidente provocó el primer 'safety car' de la temporada. Y aquí vino el lío.

La FIA mandó salir a Bernd Maylander con el Mercedes SLS AMG para reagrupar a todos los pilotos, justo cuando Sebastian Vettel estaba en la entrada al 'pit lane'. A los Mercedes parecía que les iba a destrozar esta situación, pero no fue a ambos sino solo a Lewis Hamilton. Ambos monoplazas entraron a cambiar neumáticos a la vez, pero mientras Nico Rosberg mantuvo la primera posición, el británico cedió frente a los dos Red Bull. Después de varias vueltas tras el coche de seguridad, se reanudó la prueba y la emoción apareció. Primero, fue Fernando Alonso el que estuvo a punto de quedarse fuera cuando, en la curva de Loews, Jenson Button le dio un toque con su alerón que podría haberle provocado un pinchazo. Sin embargo, eso no fue lo más grave que le podía haber pasado. Sergio Pérez aprovechó el susto de Button para robarle la cartera, en un espectacular adelantamiento que dejó al británico sin palabras. Una vuelta después, un 'Checo' 'on fire' intentó lo mismo sobre Fernando Alonso, y el español tuvo que saltarse la chicane después del túnel para no tener un accidente con el mexicano, con lo que mantuvo la posición. Esta batalla, no obstante, no acabó ahí.

Y es que el otro gran incidente de la carrera provocó un nuevo giro en el guión. Max Chilton y Pastor Maldonado estaban peleando por la posición cuando el de Marussia echó contra las protecciones al de Williams, que despegó -literalmente- y acabó estampado contra las protecciones, que no aguantaron y se quedaron en medio de la pista. Dirección de carrera no tuvo más remedio que sacar bandera roja, con lo que se paró la carrera, algo que aprovecharon todos para cambiar neumáticos. Mientras tanto, en McLaren levantaron una queja contra la acción de Alonso y Pérez, y el español se vio obligado a devolver la posición al mexicano, con lo que la reanudación la hizo en séptima posición. Visto que en esta ocasión le había servido, Pérez volvió a intentarlo con Kimi Räikkönen, en una acción incluso más agresiva, y esta vez echó al finlandés de la chicane, que él mismo también acortó. La respuesta de Räikkönen por la radio deja claro su enfado: «Este idiota ha intentado golpearme, ha intentado arruinar mi carrera».

Aún hubo tiempo para más acción en pista. Jules Bianchi completó su nefasto fin de semana con un accidente en Santa Devota, muy similar al de Felipe Massa y, justo después, fue Romain Grosjean el que provocó el segundo 'safety car' del día, para acabar de complicar la situación. El francés embistió a Daniel Ricciardo, acabando con la carrera de ambos. Con la reanudación, aún hubo tiempo para una acción más con Sergio Pérez como protagonista. El mexicano, excesivamente agresivo, acabó recibiendo la cruel recompensa del abandono al tener un choque con Räikkönen, que destrozó su monoplaza y obligó al finlandés a hacer una última e imprevista parada, lo que le quitó todas sus opciones finales.

Fernando Alonso por su parte acabó de completar su 'carrera horribilis' en esta edición de Mónaco. Al incidente con el propio Pérez hay que unir los adelantamientos de Adrian Sutil -en la complicada salida de la curva de Loews- y de Jenson Button. Entre los incidentes de arriba y esto, solo pudo ser séptimo. Al menos, como él mismo afirmó, salvó unos valiosos puntos sobre Räikkönen, aunque lo cierto es que no puede salir con buenas sensaciones de Mónaco. Pese a que una pieza del monoplaza de Pérez -que salió despedida por su choque con Räikkönen- se le coló en el fondo plano restándole la eficiencia aerodinámica, no tuvo ritmo en toda la carrera. Después de todo esto, al final el gran beneficiado es Sebastian Vettel, que ha pegado un mordisco muy serio al Mundial. El germano se escapa al frente de la clasificación, con 107 puntos, por 86 de Räikkönen y 78 de Alonso.

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