Los llenos del gospel y Blades equilibran un año con baja ocupación en Mendizorroza

Los cuatro maestros del piano -Barron, Chestnut, Green y Reed- dieron un gran concierto, disfrutaron e hicieron disfrutar.
Los cuatro maestros del piano -Barron, Chestnut, Green y Reed- dieron un gran concierto, disfrutaron e hicieron disfrutar. / Javier Mingueza

El homenaje a Thelonious Monk fue la velada jazzística más completa y con menos público, que cada vez acude más al Teatro Principal

Natxo Artundo
NATXO ARTUNDO

La salsa y el gospel han salvado al jazz. Esta ha sido la realidad de un año con un polideportivo de Mendizorroza deslavazado en cuanto a ocupación. Ninguna de las jornadas totalmente jazzísticas sobre el papel ha conseguido agotar los tickets. Una velada con tres cuartos de entrada y dos con medio pabellón han dejado un tanto triste recuerdo, en contraste con la categoría musical de la oferta expuesta en escena.

El director del festival, Alberto Ibarrondo, expone que en la primera y la última jornada «la respuesta del público ha sido buenísima. En los otros tres días ha estado por debajo de lo inicialmente esperábamos. El martes y el sábado han servido para equilibrar», reconoce.

La jornada probablemente más completa en cuanto a jazz ha sido el homenaje a Thelonious Monk. Como contraste, también los cuatro pianistas y el sexteto de T.S. Monk III -más Nnenna Freelon- han sido los artistas con menos oyentes en el polideportivo

«El martes y sábado la respuesta del público ha sido buenísima. En los otros tres días ha estado por debajo de lo inicialmente esperábamos» alberto ibarrondo

La sección que está en clara expansión es el Jazz del Siglo XXI, que se desarrolla en el Teatro Principal, junto a ‘Konexioa’ (protagonizada por Hasier Oleaga y Jorge Rossy). «Aunque desde hace años hacemos buenos programas, ha sido en este cuando se ha producido un salto cuantitativo. Hemos pasado de 70 abonos a 130 y tantos. Se han abonado prácticamente el doble», revela Ibarrondo.

Pero, además, «la entrada normalmente era de unas doscientas personas por concierto y este año, en casi todos el público ha rondado las 300 butacas. Se ha llenado el patio y casi todos los días estaba completo el primer anfiteatro. Ha sido una grata sorpresa», destaca.

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Para el director del ciclo, «sumando también lo que he comentado con otros aficionados», en el teatro «Theo Croker dejó un buenísimo sabor de boca. Harold López Nussa, tanto por él al piano como por su hermano Ruy, ha sido de lo mejor». También apunta Ibarrondo que «Hasier Oleaga y Jorge Rossi tuvieron un gran nivel en un bonito concierto. Yo tenía muchas ganas de escuchar a Raynald Colom desde su anterior visita al Siglo XXI. Ha tenido una muy interesante evolución y Joel Ross tiene las bases para ser un gran músico». Para completar las actuaciones en el Teatro Principal, Linda May Han Oh «hace una propuesta muy interesante y dentro de no mucho la volveremos a ver en Mendizorroza, ya sea como líder o junto a algún gran grupo».

Pianos increíbles

Y, en lo que respecta al polideportivo, la actuación estelar está clara para Ibarrondo. «El concierto homenaje a Monk que dieron los cuatro pianistas es algo que yo no me esperaba. Les conocía uno a uno, pero no me imaginaba que la combinación fuera a ser tan buena. Esas actuaciones dos a dos fueron increíbles. En calidad y en cuanto a sorpresa, ha sido el más potente para mí».

Pero la oferta es tan amplia que resulta complejo quedarse sólo con un concierto. Sobre todo, con propuestas tan mágicas como la de las siete mujeres, en la que curiosamente, se vuelve a repetir la circunstancia de que se trata de artistas grandes en sí mismas. Pero, al juntarse, son toda una explosión de jazz.

«Woman to Woman es el otro gran concierto. Mayoritariamente, el público de sábado fue a ver a Rubén Blades, pero seguro que se sorprendieron con ese grandísimo concierto. Pese a ser un grupo, de alguna manera, ‘inventado’, un proyecto creado para este verano, se ha notado que ya llevaban unas cuantas actuaciones -era la antepenúltima- y dos semanas girando. Estaban más cansadas, pero también más compenetradas, lo que se reflejó en la calidad del concierto», razona.

«El concierto homenaje a Monk que dieron los cuatro pianistas es algo que yo no me esperaba. Les conocía uno a uno, pero no me imaginaba que la combinación fuera a ser tan buena»

Otro referente del jazz de esta edición es el sexteto liderado por el batería Thelonious Monk III, que tuvo en la vocalista Nnenna Freelon una invitada de auténtico lujo y que aportó colores instrumentales y musicales que el aficionado tenía ganas de degustar. Ha sido la clara excepción a lo de las segundas partes cervantinas. Y es que ni Stanley Clarke -ensimismado con su contrabajo-, ni Patti Austin -gran actriz, cantante y ‘show woman’, con una Ella demasiado recreada-, ni tampoco Rubén Blades -en una entrañable despedida lastrada o por un sonido atroz- pudieron sumarse a la regla de ‘El Padrino II’. Tanto Larry Carlton como el trío de cuerdas sí dieron la talla.

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