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El jazz en Vitoria retorna al futuro con Brad Mehldau y Dave Holland

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Dave Holland al contrabajo, Lionel Loueke a la guitarra y Eric Harland a la batería / EFE

  • Chris Potter, el primer saxo tenor que suena este año en Mendizorroza, compartió protagonismo con Holland, capaz de transmitir todo tipo de emociones con su contrabajo

El concierto del jueves en el Festival de Jazz de Vitoria, desde de la propuesta de Brad Mehldau hasta el sonido de Chris Potter y Dave Holland, se ha convertido en una aventura hacia el pasado o un retorno al futuro: la interpretación que se haga es decisión de cada uno.

Chris Potter es el primer saxo tenor que suena en esta sede de Vitoria este año. Un músico en la treintena que se codea con Dave Holland, veinticinco años mayor que él, un bajista importante en el pasado siglo que aparece en formaciones de Miles Davis, Stan Getz, Jack DeJohnette o Chick Corea y que, quizá por la naturaleza de su instrumento, no suele ser cabeza de cartel. Y sin embargo cuando toca en solitario es capaz de transmitir emociones con tanta facilidad como lo hace el propio Potter. Su contrabajo representa ese muro rítmico necesario para construir la música, clásica y sólida, que el cuarteto ha interpretado esta noche. Además de ellos dos, han estado Lionel Loueke a la guitarra (y a veces la voz) y Eric Harland a la batería.

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El sonido en conjunto, sobre todo comparado con lo escuchado inmediatamente antes, ha remitido al bop, a lo que hoy se puede considerar clásico, a una estética que, en el momento presente, resulta hasta cierto punto convencional. A pesar de la calidad de la propuesta, ha parecido quizá un poco fuera de contexto, pero es innegable que sobre esa base se ha construido el castillo de naipes que permite a otros estar donde están hoy.

Intimidad

La puesta en escena de Brad Mehldau Trío ha buscado desde el principio la intimidad. Los tres músicos, muy juntos en el centro del escenario, han comenzado con un solo de Larry Grenadier, contrabajo con Mehhldau desde hace muchos años. Después, todos juntos un buen rato, y ha parecido que el piano no iba a acceder nunca al primer plano, porque luego ha llegado la batería. El percusionista ha cambiado desde aquél concierto en este escenario que cambiaría la carrera de Mehldau, un (también) 16 de julio del año 1998. Entonces era Jorge Rossy y hoy Jeff Ballard, nada menos. Coincidencias como esta de la fecha del concierto, no tan casuales como pueda parecer, también hacen de este festival algo especial, algo grande tanto para el público como para los músicos.

Después sí, ha entrado el piano con "Strange Gift", mostrando una intensidad y una presencia apabullantes, haciendo pensar tanto en Keith Jarrett como en Radiohead, tanto en el jazz-rock como en el bolero. Menos mal que, aunque desde la óptica europea quizá no lo parezca, también la música que procede de la metrópoli norteamericana, cuando es inteligente, escucha a otras culturas y se deja aconsejar por otros sonidos. Esa es la actitud, sin duda, del músico de Florida.

Esta noche habrá un cambio de tercio en Mendizorroza, ya que Estrella Morente y Niño Josele por un lado, y Anat Cohen Quartet por otro, propondrán sonidos más propios de otras latitudes. Y es que, como este festival demuestra día a día, resulta ya muy difícil definir el jazz únicamente desde sus raíces más clásicas. Los propios músicos, aún los más estrictamente jazzeros, y especialmente los más jóvenes, se encargan de hacerlo patente.