El Correo

Omara y Buena Vista celebran con son el festival de Vitoria

El pianista cubano Chucho Valdés y su grupo, The Afro-Cuban Messengers, durante su concierto en la última jornada.
El pianista cubano Chucho Valdés y su grupo, The Afro-Cuban Messengers, durante su concierto en la última jornada. / EFE
  • El polideportivo de Mendizorroza estaba completamente abarrotado, con gente de pie por todas partes y ni una silla libre en las gradas o en el patio

La fiebre del baile ha invadido la noche cuando los músicos de Buena Vista Social Club han hecho recordar el son, que viene a representar el puro placer, después de los Afro Cuban Messengers de Chucho Valdés.

Merece la pena mencionar en primer lugar la acogida del público a esta propuesta del festival, con un lleno monumental. Ha habido varios durante la semana, pero no hasta el extremo de hoy.

El polideportivo de Mendizorroza estaba completamente abarrotado, con gente de pie por todas partes y ni una silla libre en las gradas o en el patio.

Los Afro Cuban Messengers son un combo de jazz con una sección rítmica importante: Gastón Joya al contrabajo, Rodney Barreto a la batería, Dreiser Durruthy Bombalé batán y voz y Abreu Robles percusión. Todo ello acompañado de la trompeta del Reinaldo Melián y el piano del propio Chucho.

Con ellos ha publicado "Border Free" (2013), su último disco, que ha presentado esta noche en Vitoria, en el que también ha colaborado Branford Marsalis al saxo tenor en el tema "Tabu".

Todos estos instrumentos de percusión sonando simultáneamente han dado a la música un ritmo endiablado, tanto como la velocidad del piano de Chucho en muchos momentos. En todo caso, la banda ha sido capaz de encarar cualquier estilo del jazz, tocando melodías de aire caribeño, norteamericano o africano indistintamente.

También se han escuchado otras cosas no tan cercanas al jazz, tango, son por momentos, incluso trova, o la canción africana, cantada, posiblemente en swahili por Dreiser. El conjunto resulta en un estilo propio, que podría entenderse como una manera diferente de expresar el jazz, un jazz afro-cubano.

Han terminado con "Bebo", una melodía que Chucho ha dedicado a su padre y que, sin lugar a dudas, remitía a la música cubana, y después con Mayra Caridad cantando.

El concierto de los Afro Cuban Messengers ha sido, junto con el de Darcy James, lo más complejo que se ha escuchado en Vitoria durante toda la semana, y si sumamos a Richard Bona, lo más jazz.

Luego ha salido Buena Vista Social Club, haciendo son cubano, guaracha, bolero, chachachá, que es algo que entra en el cuerpo sin sentir. Son un montón de músicos, de todas las edades, que tienen muy claro de qué va el ritmo.

Todo empezó en las décadas de los años 30 y 40, cuando los clubes sociales en Cuba eran una forma de dulcificar la segregación racial. Los afroamericanos se juntaban para divertirse en lo que fue la "edad de oro" de la música cubana.

La revolución intentó acabar, por un lado, con la segregación racial y por otro con las fiestas. No consiguió ninguno de los dos objetivos, pero si no hubiera sido por Ry Cooder y Win Wenders, esta joya universal sería mucho más desconocida para el primer mundo.

Cuando se ha quedado sola con Chucho, Omara Portuondo ha pedido un aplauso para "Iñaki", Iñaki Añúa, presidente del festival, diciendo que gracias a él estaban ellos tocando: "Esta tarde vi llover", de Manzanero, ha sido su elección y lo han hecho con un gusto exquisito.

Luego han salido todos, con Eliades a la cabeza, "bang bang..." y resulta imposible evitar el movimiento, natural y sofisticado, del cuerpo. Mucho más cuando estás viéndoles moverse a ellos. Son una fuerza de la naturaleza. Como Barbarito.

Y luego ha vuelto a salir Omara y el delirio. Cantando los clásicos de nuestro trópico interior. Y vuelta al baile. Una noche enorme de musicón.

Ha sido un cierre espléndido para una edición más de este festival que sigue manteniendo un gran nivel de calidad, a pesar de que este año el jazz, al menos el más clásico, haya sido escaso.