Lo viejo y lo nuevo

El legendario músico estadounidense tocó los mayores éxitos de The Beach Boys.
El legendario músico estadounidense tocó los mayores éxitos de The Beach Boys. / Ignacio Pérez

Brian Wilson y Dellafuente marcaron los extremos generacionales del festival en una última jornada condicionada por la lluvia

CARLOS BENITO

Circulan por el recinto del Bilbao BBK Live unos chicos provistos de un par de pulsadores electrónicos, con los que la gente puede expresar su opinión sobre unas disyuntivas más o menos radicales: cielo o infierno, dar o recibir, DiCaprio o Da Vinci. Las hay peores, porque en alguna ocasión han invitado a elegir entre ducha o desodorante, y parece que la segunda opción no andaba escasa de partidarios. La iniciativa, una promoción publicitaria, forma parte de esa dimensión de parque de atracciones que tiene ya todo festival, y ayer habría servido para plantear una votación inspirada en el cartel de la jornada: ¿Brian Wilson o Dellafuente? El californiano y el granadino, cuyos nacimientos están separados por medio siglo más o menos justo, tocaban seguidos (en distintos escenarios, eso sí) y marcaban los dos extremos generacionales de esta edición. El líder de The Beach Boys es un monumento vivo, un trozo sagrado de historia del rock, mientras que la fusión de trap, reggaetón y flamenco de Dellafuente se presenta como una de esas músicas callejeras que la academia se resiste a aceptar.

Los pulsadores, por cierto, también habrían servido para un referéndum meteorológico: ¿iba a llover o no? Todo el mundo subió provisto de chubasquero, porque el sirimiri de la víspera pareció más bien el agua de un túnel de autolavado, pero al final la tarde aguantó. El concierto que abrió fuego fue el de los indies madrileños Naranja en el escenario de la carpa (17 espectadores en el primer guitarrazo) y en Basoa al DJ Javi Green le tocó pinchar un rato solo para los árboles, pésimos bailarines. El caso es que la tarde trató bien a la facción roquera del público, con el conciertazo de Los Bengala («de Zaragoza, Reino de Aragón»), que facturaron un set básico, sudoroso y rabiosamente festivo, y con el ruido garajero y gamberrete de los madrileños The Parrots, que parecen un grupo extranjero hasta que hablan.

El prejuicio lleva a pensar que bastará buscar gente de edad un poco avanzada para dar con fans de Brian Wilson, pero la primera tentativa sale rana. Jesús Beltrán es de Jaca, vive en Noja, tiene 68 años y luce una camiseta con la lengua de los Stones (en realidad, los dientes llevan ‘brackets’ y es de una facultad de odontología), pero lo que le ha traído son bandas como Depeche Mode o The Killers. El segundo intento atina más: el inglés Barry Pavey, con sombrero de Euskaltel, sí quiere ver sobre todo al venerable ‘beach boy’, pero no ha conducido desde su casa malagueña por eso. «Hoy celebramos el 50 cumpleaños de mi hijo Deano y le hemos regalado los tickets. Nos hemos juntado todos aquí. Yo creo que Brian Wilson tiene mis años, 70». Qué va, él ya ha cumplido los 75 y tal vez sea la persona de más edad en el recinto. Al final, la mejor manera de dar con un fan fatal es guiarse por las camisetas: Joan Ventayol viene de Barcelona, tiene 45 años y adora a los Beach Boys desde los 18. «Empecé a escuchar las canciones, me atraparon y eso me ha llevado a coleccionar. Es mi concierto número once de Brian Wilson, aunque lo cierto es que el hombre ya no está para giras».

-Y, si le hablo del trap y de Dellafuente, ¿qué me dice?

-Que no sé lo que es.

Cambio de escenario y casi de universo: Anton Korobeinikov tiene 19 años, nació en Kirguistán, reside en Torrevieja y se ha escrito Dellafuente con rotulador en el torso desnudo. Está con sus amigos Mario Mínguez y José Alcázar. A dos voces, Anton y Mario van explicando qué tiene de especial el artista andaluz para haber conectado con su generación: «Es lo que hemos vivido, nuestra infancia. Tiene esa fuerza de hablar sobre la gente normal, como dice la canción. El contexto es importante: la protección oficial, los colegas en centros de menores, los camellos cuarentones...». Los tres amigos han venido al BBK Live por Dellafuente y por los ‘freaks’ sudafricanos Die Antwoord, pero... ¿ya saben algo de los Beach Boys? «¡Surf!», reacciona inmediatamente Mario, y José lo desarrolla: «Han cimentado todo lo que vino después, fueron una puta piedra angular».

-Entonces... ¿se puede escuchar a Dellafuente y a Brian Wilson?

- En el siglo XXI -sonríe el rubísimo Anton-, todo es compatible.

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