El promotor del BBK Live se queda con el dinero de las pulseras con menos de 2 euros

Una joven utiliza su pulsera ‘cashless’, un sistema novedoso en el festival. /I. Pérez
Una joven utiliza su pulsera ‘cashless’, un sistema novedoso en el festival. / I. Pérez

Last Tour asegura que es para cubrir los gastos de las transferencias bancarias y defiende que la empresa «no obtiene beneficios»

MARTÍN IBARROLABilbao

La última edición del BBK Live hizo vibrar Kobetamendi gracias a los más de 110.000 asistentes que acogió entre el jueves y el sábado. Sin embargo, pasada la euforia de los conciertos, el disgusto ha llegado para cientos de fans a la hora de pedir el reintegro del dinero que cargaron en sus ‘pulseras inteligentes cashless’ -una pequeña tarjeta incorporada al brazalete de acceso, único método de pago dentro del recinto- y que no llegaron a gastar. Ya fuera para tomar una caña, comprar un disco o una camiseta, cargar la tarjeta fue fácil, pero retirar los euros sobrantes no resulta tan sencillo.

El importe mínimo para solicitar la devolución del dinero es de dos euros. Por eso, todo aquel que haya acumulado una cantidad inferior al término del festival la perderá. «Es un despropósito. Espero que la gente reflexione y al menos se dé cuenta de que le han robado en sus narices», denunciaba uno los muchos asistentes que no llegan a la cifra mínima exigida. «El sistema de las pulseras ‘cashless’ no había sido reclamado por nadie, ni era opcional», lamentaba. Los usuarios también han criticado el cobro de un euro en concepto de transferencia, sea cual sea la cantidad acumulada, así como el plazo para efectuar el reintegro: entre el 24 de julio y el 4 de agosto, casi un mes después del festival.

En su contexto

21 millones
de impacto económico en Bilbao. La hostelería, el comercio y los alojamientos han sido los sectores que se han visto más favorecidos. La promotora ha destacado el éxito de la convocatoria y la ausencia de incidentes. El balance, ha dicho, «es más que positivo».
Más internacional
Este año ha aumentado el número de extranjeros, hasta alcanzar el 30% de los asistentes: 112.114 personas en total.

La organización asegura que tanto el sobrecoste de un euro, como las pequeñas cantidades que no se devolverán, están destinados a cubrir el servicio de transferencia bancaria, «que se lleva la plataforma profesional que gestiona todo el sistema y la operativa». Según la promotora Last Tour, las cifras de estas transacciones son superiores a un euro en la mayoría de los casos, «especialmente en las operaciones internacionales, por lo que no se obtienen ingresos derivados del mismo». Al parecer, las primeras devoluciones ya han sido procesadas y las transferencias hechas. «En el próximo año vamos a tratar de evolucionar hacia una devolución más rápida», avanza la organización.

Ausencia de incidentes

La pulsera inteligente, la novedad de este año en el BBK Live, prometía «más comodidad, ahorrar tiempo y evitar colas». Si un usuario quería hacer cualquier compra y se le había agotado el saldo inicial, disponía de espacios habilitados para la recarga. La organización del evento asegura que, en general, el sistema ha sido bien acogido, por lo que no piensa renunciar a él. «Se puede entrar y salir del recinto con la entrada de un día y así evitamos pérdidas y robos de dinero, ya que el usuario puede acudir sin cartera o tarjeta. Si alguien tiene alguna queja, le enviaremos los detalles de todos sus movimientos con total transparencia».

Last Tour destacó ayer que el festival ha dejado un impacto económico en Bilbao de 21 millones de euros, del que se benefician sobre todo la hostelería, el comercio y los alojamientos. 112.114 personas, cerca de 10.000 más que en la anterior edición, disfrutaron el pasado fin de semana de las 70 bandas que amenizaron la cita. El éxito de la convocatoria y la ausencia de incidentes han sido la base para presentar un balance más que positivo del BBK Live.

«La gran cita de Kobetamendi se ha consolidado en el circuito internacional, con más público extranjero que el año anterior». Y es que cada vez son más los ingleses y franceses que se unen a los aficionados nacionales para a disfrutar de este maratón de tres días de rock.

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