Locura bajo el sirimiri

Un momento del concierto de The Killers.
Un momento del concierto de The Killers. / ROB LOUD

The Killers llenaron Kobetamendi que vibró con su trasversal y coreado pop de estadio

JOSU OLARTE

Bajo un cielo plomizo y un persistente pero soportable sirimiri el BBK Live volvió a hollar sus cimas más recordadas gracias al tirón de unos The Killers que lograron un nuevo 'sold out' en Kobetamendi (mas de 40.000 almas y cumplieron con creces las expectativas en lo que a conexión con su trasversal fanaticada se refiere. Cuesta recordar un grupo que desde el primer instante desate tal coreada euforia. Otra cosa es la música, el cierto poso de insípida artificiosidad que, para los no conversos, deja su adhesivo y extravagante combinado de indie disco, rock de estadio y pop sintético aliñado con estribillos coreables.

Precedido de su sonado concierto sorpresa en Glastonbuty y un inminente nuevo disco después de un lustro ('Wonderful, Wonderful') el cuarteto de Las Vegas desato en su exclusiva cita bilbaína el karaoke a las primeras de cambio recurriendo a su primer hit 'Mr Brightside' , emblema de glamouroso revivalismo que en plena oleada post punk tuvo su debut 'Hot Fuss'.

En un escenario con atractivos visuales y luces, su líder Brandon Flowers cantó, tocó el sinte y (un poco) y catalizó el pop fashion tipo Adam Levine a quien por su chaqueta con solapas plateadas y seguimiento femenino recordaba por momentos. Y al pop funk Maroon 5 como al Bowie de los 80 remitió su 'Spaceman' que encadenaron su 'Somebody Told me' que desató unos coros y saltos muy propios del esclarecedor ejemplo de indie para la pista de baile que comenzaron siendo The Killers en la épica sintética de 'The Way It Was'.

Deuda con Bowie

'Smile like you mean' derivó al pop trasversal y su nuevo single 'The Man' evidenció mas deudas con el glam del Bowie de 'Hunky Dory' apoyado en las tres coristas de ébano a las que apenas se oía. Y es que el pop de The Killers apela más a la epidermis que a lo sutil, algo que se evidenció su célebre remedo de Pet shop Boys 'Human', que sirvió para combatir un sirimiri que amenazaba con pasar a ser lluvia

The Killers recordaron que en sus inicios eran «la Banda americana más británica» aportando luz pop a un clásico de un grupo oscuro como Shadowplay o Joy Division. Cuyo mayor fan Corbijn les sacó en la portada de su reválida 'Sam´s Town' (06), del que rescataron 'For Reason Unknonw' como recuerdo de la otra cara de Sin City (la de los currelas que hay más allá de las luces de los casinos) en clave de rock americanista épico y por momentos ochentero y convencional.

Todo muy propio de un grupo que con su colección de rarezas 'Sawdust' (07) lo mismo colaboraban con Lou Reed que versioneaban a Kenny Rogers o los Dire Straits, de Mark Knopffler que, no por casualidad, colabora en su próximo disco. Con deudas a Springsteen y Toto en esa vena sonó también 'Runaway' y con la lluvia amenazando el sinte Brandon 'Read my mind'.

Colección de rarezas

Antes un tema de título esclarecedor como 'Glamurous indie rockers' amplió el calado del estudiado eclecticismo de la banda recurriendo al reggae antes de volver a la ambientación sintetica de 'A Dustland Fairytale', de su masivo 'Day & Age' (08). Las voces de las coristas se apreciaron en el celebre coro final ('I got soul but i’m not a soldier') de su iniciático 'All These Things That I've Done' que con el personal con móviles en lo alto precedió a un bis no pedido por esperado.

En un Kobetamendi que no daba para más una preciosa cascada de luces sobre el escenario conectaron el single postero 'Shot at the night' con su iniciático 'When You Were Young'. Casi como cierre de un ciclo creativo que, en lo que al gancho popular respecta, tiene bastante de cuadratura del círculo.

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