Los hoteles culpan a los pisos turísticos del bajón de reservas en el BBK Live

Un grupo de turistas se hacen selfis en El Ensanche bilbaíno./Borja Agudo
Un grupo de turistas se hacen selfis en El Ensanche bilbaíno. / Borja Agudo

La media de ocupación desciende al 85%, siete puntos por debajo del año pasado, y sólo en el Casco Viejo aspiran a colgar el cartel de completo

JOSÉ DOMÍNGUEZ

Ya en 2016, su entonces todavía incipiente presencia se dejó a notar en el balance final, pero este año la proliferación de los pisos turísticos ha irrumpido de lleno en el BBK Live. Así lo lamentó ayer el presidente de Destino Bilbao, Álvaro Díaz-Munío, que culpa a esta nueva modalidad de alojamiento del bajón de reservas experimentado por los hoteles miembros de la asociación. Al cierre de esta edición, apenas se han reservado el 85% de las 3.200 camas disponibles, siete puntos menos que el año pasado. De hecho, sólo los negocios ubicados en el Casco Viejo aspiran todavía a colgar el cartel de completo los tres días de celebración del festival, que arranca mañana.

EN SU CONTEXTO

3.200
plazas hoteleras ofertan los negocios incluidos en Destino Bilbao, a las que hay que sumar las más de un millar existente en pensiones, albergues y hostels.
Reserva de mesas
El BBK Live también entra por el estómago. Así lo demuestra el incremento de reservas «por encima de lo normal» que ya están registrando los restaurantes, «sobre todo de cara al sábado».
El comercio, a rebufo
Los comerciantes, por su parte, esperan aprovechar al máximo el festival. «No nos beneficia tanto como a la hostelería, pero siempre cae algo e intentaremos aprovecharlo», subrayan desde el Casco Viejo.

Las previsiones eran buenas. La calidad de los grupos del cartel de esta edición -encabezado por Justice, Depeche Mode y The Killers-, y un turismo al alza en Bilbao al que de momento no se le ve techo, habían generalizado cierta sensación de euforia en un sector que llegó a duplicar sus precios. Quizá por eso la realidad les ha caído encima como un auténtico jarro de agua fría. Según Díaz-Munío, basta con comparar el descenso experimentado por los hoteles con los datos de la principal página de internet para contratar viviendas turísticas: entre mañana y el domingo sólo quedan disponibles el 4% de los pisos y habitaciones ofertadas en la ciudad. Poco más de 40 camas entre cerca de un millar.

«Este alojamiento ilegal nos está haciendo polvo, igual algunos creían que lo que pasa en otras ciudades nunca iba a llegar aquí pero ya lo ha hecho, y es una barbaridad», lamenta el responsable de la asociación. A su juicio, hay que insistir en el carácter ilícito de esta actividad porque, de los más de 500 pisos habitualmente ofertados, poco más de 200 están inscritos en el registro del Gobierno vasco como exige la nueva Ley de Turismo.

Con mejores ojos ve la situación el presidente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, Unai Aizpuru. En el centro histórico, hoteles, pensiones y hostels aspiran al 100% de ocupación. Los restaurantes también se frotan las manos ante el previsible aumento del trabajo. Como el Gure Toki de la Plaza Nueva, que ha contratado otro empleado, el número trece, sólo para estos días. «Reforzaremos el servicio desde las doce a las cinco de la tarde, que es cuando viene la avalancha de gente a comer para coger energías de cara a toda una tarde y noche de conciertos», subraya su responsable, Iván Siles.

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