Depeche Mode, espirituales y masivos

El líder de Depeche Mode, durante su actuación en el BBK Live. /IGNACIO PÉREZ
El líder de Depeche Mode, durante su actuación en el BBK Live. / IGNACIO PÉREZ

Depeche Mode mediatizaron con su pop electrónico maduro y trasversal la primera jornada del BBK Live

JOSU OLARTE

Buen ambiente y mejor temperatura en el arranque del BBK Live, que empezó sin apreturas y con buen nivel musical (mención especial para Cabbage, Cage the Elephant, Spoon, Idles, Xoel López o la sofisticación de 1975, que lograron conectar a Talking Heads con Justin Timberlake). Congregó menos público que en anteriores ocasiones, pero que más de 36.000 personas subieran a Kobetamendi con un cartel menor y en competencia con el Mad Cool madrileño evidencia que la cita festivalera bilbaína empieza a estar por encima de los nombres que programe.

En una plancha sin apenas artistas con gancho popular, el festival había apostado por el tirón trasversal de Depeche Mode, con seguidores incluso en las huestes metálicas. Encadenando tres visitas en siete años, la parada bilbaína del Global Spirit Tour (única en un festival junto con la de hoy en el NOS lisboeta) corría el riesgo de sonar, si no a plato recalentado, sí al menos transmitir cierta sensación de 'déjà vu'.

Pero, aunque la cosa tardara en arrancar y la respuesta fuera por momentos menos calurosa que en 2009 y 2013 , su set fue probablemente el más aplaudible de los tres, por varios motivos. Por confiar en el enfoque sonoro de su último disco 'Spirit', que es el mejor en mucho tiempo, por arriesgar con un repertorio redondo prescindiendo de la épica línea de U2 y de apuestas seguras (Tipo 'Just Can't Get Enough' o 'Master & Servant'), por no abusar de los riffs bluseros en la línea de 'Delta Machine' (del que no tocaron ni un tema) y por proponer un set climático cuya pegada sonora fue creciendo en dinamismo e intensidad.

Por lo que al directo respecta, DM es cosa de Martin Gore, que ayer volvió a lucir un alucinante catálogo de guitarras y tuvo su protagonismo vocal, y el activo y tatuado cantante Dave Gahan, que mantiene una buena forma alejada del pasado químico que le abocó la pasada década al suicidio. Elevado en una tarima lateral en segundo plano queda el teclista, contable y programador Andrew Fletcher, casi ensombrecido por el teclista de apoyo Peter Gordeno y la presencia enfática del sólido baterista de directo Christian Eigner. Como miembro en la sombra habría que considerar casi a Anton Corbijn, que volvió a aportar los visuales escénicos.

En chaleco

Ambiental y ácida pero con el sello de los clásicos de DM, 'Going Backwards' (“retrocedemos ignorando la realidad, hemos perdido nuestra alma, no sentimos nada dentro”) sirvió de apropiada apertura concatenada con 'Barrel of a Gun', único tema salvable de 'Ultra' (96) que Gahan aprovechó para desprenderse de la chaqueta roja y mostrar, en chaleco, un soul digital en contraste con el electropop estricto de un 'A Pain That I'm Used To' llevado al terreno ochentero de Les Rythmes Digitales de su colega Stuart Price aka Jacques Lu Cont

Con repescas recientes, oscuras y poco familiares ('Corrupt'), el primer tramo del show discurría un tanto plano para el personal, que empezó a despertar con 'In Your Room', epítome de los DM de la fe y la devoción. Lo encadenaron con otro clásico de su etapa masiva ('World in My Eyes'), con el que no desentonó el especial y hasta con visuales de astronautas 'Cover Me' de su última entrega, 'Spirit'

Una interpretación acústica y casi crooneresca de Gore acompañado al piano ('Somebody') le sirvió a Gahan para recuperar el aliento y cambiarse de chaleco antes de elevar el tono del show con el también reciente y coreado 'Where’s the Revolution', que en vena de electrónica de estadio remitió al 'Revolution' de los Beatles, tema que DM han elegido de intro pasa sus sets en su gira global.

Remix techno final

A partir de ahí, el show encaró un segundo tramo cuyo crescendo mantenido arrancó con la sorpresa que supone, hasta para los fans, la repesca de un tema iniciático y tan kraftwerkiano como 'Everything Counts', revisitado con remix techno final. Con intro sintética de Fletcher, Gahan ligó el baladismo digital de 'Stripped' con un coreado y celebrado 'Enjoy the Silence', que marcó la cima del set combinado con el epílogo de su música para las masas 'Never Let Me Down Again'. Fue el primer epílogo antes del bis, que Gore inició de nuevo desnudando 'Home' encadenada por Gahan con sendos clásicos de la fe y la devoción como 'Walking in my Shoes' y 'I Feel You'.

Los riffs bluseros de los que Gore no quiso abusar esta vez impulsaron como hito final un 'Personal Jesus' que interpretaron extendido, cantando con la masa su celebre lema 'reach out and touch faith', que conectó el alma desolada de la versión de Johnny Cash con el pop sintético del original. Fue un buen y esperado broche a un concierto que, aunque no fuera para tirar cohetes, sí resultó en apuesta y sonido irreprochable y muy propio de esa suerte de dinosaurios en buena forma del synth pop en que, cuatro décadas después, se han convertido DM.

Se cayó la versión de 'Heroes' que, como tributo a su admirado Bowie, Gahan viene interpretando en esta gira . A lo mejor la harán en Madrid o Barcelona, donde la banda anunció ayer que actuará el 7 y el 16 de diciembre en el nuevo tramo continental del Global Spirit Tour.

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