Aperitivos en el BBK Live con sabor a rock ‘n’ roll

Los primeros asistentes al festival disfrutan en la hierba de indie, punk y sonido alternativo bajo un cielo que por el momento perdona la lluvia

Concierto de 'Cage the Elephant'.
Concierto de 'Cage the Elephant'. / Ignacio Pérez.
Eider Burgos
EIDER BURGOS

Primeras horas de la tarde en Kobetamendi y el cielo amenazaba lluvia. No detenía el mal tiempo a los festivaleros más entusiastas, que desde el principio han querido disfrutar más de las actividades que de los conciertos en la duodécima edición del Bilbao BBK Live que desde hoy hasta el sábado descargará rock, indie, pop y electrónica. ¡Hasta el alcalde de la Villa, Juan María Aburto, se ha dejado caer por la campa de Kobetamendi!

Aunque aún habrá que esperar hasta las 22.40 de la noche para disfrutar del plato fuerte, Depeche Mode (que recalan aquí por tercera vez después de las ediciones de 2009 y 2013 y de los que se ven unas cuantas camisetas entre el público), antes el evento ha ofrecido unos jugosos entrantes con sabor rock ‘n’ roll.

Rufus T. Firefly se han subido al escenario principal a las 18.25 horas, aunque para la ocasión el dúo ha sido cuarteto, completados con piano y bajo. Un escenario enorme el Bilbao, del que solo han aprovechado su centro, donde han formado una potente y psicodélica piña. A pesar de amasar una gran cantidad de gente en las primeras filas, muchos optaban todavía por disfrutar de su nuevo disco, 'Magnolia', haciendo honor a la temática: un canto a las cosas bonitas de la vida, como ellos dicen, que han escuchado tendidos en el monte disfrutando del buen tiempo y una birra.

Tan pronto han callado sus guitarras han arrancado las de los punkis Cabbage en la carpa Starman. Con un público escaso al principio, no han tardado en llenar la platea de festivaleros saltimbanquis animados por el suelo flexible del lugar, que da casi la sensación de vuelo. Con ellos se han vivido los primeros pogos de la tarde, mientras su descamisado vocalista, Lee Broadbent, se movía en el escenario empapado en sudor y con aires de Iggy Pop.

Enfrente, en el escenario Heineken, el sol salía para recibir a Circa Waves. Parecían los presentes huir de los rayos de luz, apelotonados a un lado del escenario en busca de sombra. Contrastaba el rollo macarra que los Cabbage habían desatado en la carpa Starman con los seguidores de Circa Waves, que en un gran número optaban por verlos sentados en la hierba. Solo las primeras filas, como cabe esperar, se entregaban en saltos y gritos al pop-rock de los de Liverpool, que se movían de extremo a extremo entre su estilo indie de su primer disco y el estilo más serio y oscuro de su último trabajo, 'Different Creatures', que hoy presentaban en Kobetamendi.

Ya entre los bosques, alejados del sonido de los amplificadores, entre árboles y bucólicas guirnaldas de luces y cortinas de papel brillante se esconde el Basoa, el escenario de electrónica estrenado con éxito arrollador el año pasado. Allí reinaba aún la calma a ritmo de electrónica, con Baldo a los platos nada más subir el telón del festival y Honey Soundsystem tomando el testigo. Basoa mostraba esta tarde la cara más idílica del festival, la de las fotos en Instagram, el grupo de amigos en el fotomatón y las camisetas con los bonitos diseños de Ricardo Cavolo, el artista responsable de la imagen de la edición 2017. Denle tiempo, hasta que llegue la madrugada, cuando la noche y la fiesta arrasen con todo.

Antes, Depeche Mode harán las delicias de los muchos fans que aún a la tercera siguen con ganas de los británicos. Este año vendrán a redimirse de su actuación de 2013, manchada por los continuos fallos de sonido. Llegan además con nuevo disco, 'Spirit', considerado uno de los mejores de su última etapa y uno de lo más sociales de su discografía. A la medianoche, Spoon, Xoel López y The Avalanches (que regresan a la mesa de mezclas una década después) les tomarán el testigo. Y a las 01.45 horas, el segundo gran cabeza de la noche: Justice, que con su electrónica y espectáculo audiovisual y ‘hits’ rompepistas prometen sacudir Bilbao, sin importar el cansancio.

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