Die Antwoord, una rave de estroboscopia y barro

Die Antwoord, en una actuación de Budapest./EFE
Die Antwoord, en una actuación de Budapest. / EFE

Los sudafricanos se marcan el concierto más desenfrenado del festival en una campa convertida en barrizal

Eider Burgos
EIDER BURGOS

Última noche del Bilbao BBK Live y el festival decidió despedirse más loco que nunca: a ritmo de rave, con groserías y electrónica machacona en una pista de baile que se había convertido en un auténtico barrizal tras el fuerte chaparrón que inundó la actuación de Primal Scream.

Con diez minutos de retraso (tiempo que luego no recuperaron) salió la banda al escenario, al ritmo de un remix de remix ‘Carmina Burana’, que anunciaba el Apocalipsis cantado en afrikaans. Ninja, un macarra plagado de tatuajes, y Yo-landi, una alien con voz de pito, salían al escenario principal con la firme intención de convertir Kobetamendi en un desfase.

Así, y de un acelerón, arrancó el grupo con la movidísima ‘Fatty Boom, Boom’, unos de sus temas más conocidos y fuertemente coreada en su ‘oh, eh’. Rápidamente despachó el dúo los dos singles de su nuevo disco, ‘Love Drug’ y ‘Banana Brain’, y se dedicó sus mayores éxitos. ‘Baby’s On Fire’ y ‘I Fink You Freeky’, arrolladores más que ninguno, con el respetable formando finalmente una especie de pogo general que incluso llegó a resultar agobiante por la falta de espacio. Todo con gigantescos chorros de humo y una pantalla de psicotrópicos visuales de por medio.

Ninja y Yo-landi, fieles al espíritu zef (un movimiento afrikaans que defiende con orgullo el estilo barriobajero), fueron de los más gamberro que ha pisado Kobetamendi: palabrotas, continuas peinetas, lenguas fuera y un vestuario que tanto para uno como para otro fue menguando hasta quedar en vulgar ropa interior. «Fuck your rules!» (Que le den a tus normas), defendieron una vez más en ‘Happy Go Sucky Fucky’.

Porque Die Antwoord han sido acusados de homófobos, racistas y sexistas por culpa de unas letras y vídeos irreverentes; la misma irreverencia que llevaron anoche a su loco show. Lo cierto es que los sudafricanos son grotescos, kitsch, ante todo pura provocación. Lo es Ninja enseñando el culo al poco de agarrar el micro; también Yo-landi con las bailarinas bailando el twerk más sucio.

Como no podía ser de otra manera, dejaron para el final precisamente el inicio: ‘Enter The Ninja’, el primer vídeo que lanzaron bajo el nombre de Die Antwoord y que la gente, por exagerado, creyó que era una broma. Pero ellos van en serio, todo lo que se puede cuando vives del escándalo y la rave. Y anoche, en una despedida con todo un monte botando al ritmo de electrónica de la más dura y envueltos en humo de escenario y extintor, lo bordaron.

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