Bradley Wiggins SKY PROCYCLING
- Fecha de nacimiento
- 28/04/1980
- Nacionalidad
- Británica
- Altura
- 1.9 m
- Peso
- 72 kg
- Equipo
- SKY PROCYCLING
- Selecciona otro protagonista
| Montaña | |
| Crono | |
| General | |
| Experiencia |
Los británicos son ciclistas extraños. Como Tom Simpson, el más célebre, el campeón del mundo que falleció en 1967 con la cima del Mont Ventoux a la vista y la mirada perdida de anfetaminas. O como una vecina de Dorset, al sur de Inglaterra, llamada Philippa York. Una señora de 48 años que en 1986 casi le gana la Vuelta a España a Álvaro Pino. Entonces aúnse llamaba Robert Millar, el corredor que cambió sus maillots por un cajón de sujetadores. O como Graeme Obree, aquel inventor autodidacta que construía bicicletas con piezas de lavadora. El tipo que se hartó un día de sí mismo, de su récord de la hora, de sus títulos en el velódromo, y se colgó de una viga de su establo en las Navidades de 2001. Una de sus hijas le rescató justo antes del final. Otro británico especial.
Bradley Wiggins, el ciclista bidimensional, alcanzó un tercer puesto en la general a 1.46 de Contador. Antes era sólo un corredor horizontal: el mejor en el velódromo. Ahora es también vertical: acabó con los mejores en las cimas de Arcalís y Verbier. Ha sido una transformación casi instantánea. En 2008 todavía recogía dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín, en persecución individual y por equipos. El patrón de esa prueba, la de los cuatro kilómetros a toda mecha. Era un bisonte. Hoy tiene alas. Vuela sobre los Alpes. La clave, asegura su antiguo mánager del equipo Garmin, Jonathan Vaugthers, era que había «perdido seis kilos» y que, al fin, se había alejado de su cuna, el velódromo.
Le ha costado. En Gran Bretaña Wiggins es un ídolo. El rey de la pista. Tratamiento de "sir". Medalla de la Reina, que le premió con la Orden del Imperio Británico. Nació para eso. Y tanto. Su madre notó las contracciones en el velódromo de Gante, en Bélgica. Por allí andaba a vueltas el padre, ciclista de velódromo, de aquellas pruebas de los "Seis Días". Ciclismo nocturno, de apuesta, puro y humo. Por ese rebote, Wiggins es belga. «Parece que esprinté para nacer allí», bromea. Su verdadera patria es el velódromo. Y también Hyde Park, el pulmón verde de Londres. Allí se hizo ciclista y allí ganó su primera carrera.
Es inglés: pelirrojo, pecas de manzanilla... Y largo. Mide 1.90. Buena palanca. Y fuerte: antes pesaba casi 80 kilos. Músculos para mover la centrifugadora en la pista. Pero lastre para los Alpes. «La pregunta no es cómo está el motor, sino de qué tamaño es el depósito», explica Vaughters. «Sólo tenemos que ver cómo se recupera día a día. Si pasa los Alpes, puede hacer la crono mejor que nadie en el mundo». Ya ha sido la sorpresa del Tour. Su increíble progresión: debutó en 2006 y acabó en el puesto 124. La edición siguiente fue un desastre para su equipo de entonces, el Cofidis. Fue expulsado. De ese momento quedó la imagen de Moreni esposado por dar positivo con EPO. Wiggins tuvo que irse a casa. «Juré que nunca volvería al Tour». Pero aquí está. Triunfó en los Juegos de Pekín y se dio un año para la carretera. Quería probar si su cilindrada de Fórmula 1 sirve para los rallies alpinos. En 2009 se subió al cuarto puesto.
Pocos tienen el elevado consumo de oxígeno de Wiggins: entre 85 y 90 mil/kg. Tremendo. Limar seis kilos de peso le ha permitido aumentar 30 vatios su potencia. Esto es, entre uno y dos minutos por puerto. Mucho. Además, se rodó durante el Giro y la Vuelta a Suiza para adaptar su pedaleo de pista a la montaña. De horizontal a vertical.
Sospecha de dopaje
Wiggins en un londinense de cerveza en mano. "Hooligan" de Gascoigne. Con oídos sólo para el grupo Oasis, el de su amigo Noel Gallagher, el mismo que le regaló una guitarra Gibson super nova y que le dedicó durante un concierto la canción "Life forever". Tipicamente británico. Y con el objetivo de regresar a la pista en 2012, en los Juegos Olímpicos de Londres. Por eso ha aprovechado este tránsito entre Pekín y su ciudad para dedicarse al Tour. «No quiero entusiasmarme demasiado, quiero ir lo más lejos que pueda» , dice el espigado corredor.
Todos le miran ya. «Sé que la gente piensa que me he dopado. Pero hay que mantener la fe en la gente. No soy otro Bernhard Kohl (positivo por CERA en el Tour 2008, cuando terminó tercero)», asegura. La sospecha ante cada eclosión. El estigma de este deporte que también persigue al último brote del árbol genealógico más extraño del pelotón, el británico.
Peter Sagan
John Degenkolb
Nicolas Maes
Pim Ligthart
Christopher Sutton
Vicente Reynes
Juan José Haedo
Sergey Lagutin
Nicolas Roche
Jakob Fuglsang
Lloyd Mondory
Robert Kiserlovski
Fredrik Kessiakoff
Fabio Andrés Duarte
Aliaksandr Kuschynski
Aleksejs Saramotins
Thomas Rohregger
Tiago Machado
Volodymir Gustov
Mathias Frank
Przemyslav Niemiec
Tanel Kangert
Matthew Busche
Yukihiro Doi
LEOPARD TREK