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Elecciones vascas 2016: en directo la jornada electoral del 25S

Urkullu, el más madrugador en depositar su voto.
Urkullu, el más madrugador en depositar su voto. / IGNACIO PÉREZ
  • Habrá una clara mayoría pro derecho a decidir aunque el virtual vencedor, el PNV, aboga por un acuerdo con el PSE

Ya es 25-S, y los 720 colegios electorales de Euskadi han abierto sus puertas a las nueve de la mañana con normalidad para que los ciudadanos elijan al que va a ser el lehendakari para los próximos cuatro años y a los parlamentarios que ocuparán sus escaños en la Cámara autonómica. A estas horas, no se ha producido hechos reseñables, según ha informado el Departamento vasco de Seguridad, en lo que va a ser una jornada electoral que finalizará a las 20.00 horas. En Euskadi están llamados a participar 1.783.414 ciudadanos, 8.078 más que hace cuatro años.

El candidato más madrugador ha sido el lehendakari, Iñigo Urkullu. El candidato por el PNV a la reelección ha depositado su voto en el colegio Zabalarra de Durango quince minutos después de la apertura de los colegios electorales. Tras depositar su voto acompañado por su esposa, Lucía Arieta-Arauñabeña, el lehendakari ha deseado hoy que la jornada electoral «transcurra con toda la normalidad» y que las elecciones «supongan que Euskadi siga siendo propia, singular y diferente».

Por otro lado, en elcorreo.com hemos comenzado a ofrecerte en directo toda la actualidad relativa a la jornada electoral de las elecciones vascas. Empezando por la apertura de los colegios electorales, seguiremos con declaraciones de los principales candidatos al acercarse a votar a las urnas, y posteriormente te ofreceremos los primeros datos de participación a las 14:00 del mediodía y posteriormente a las 18:00.

A las 20:00, después del cierre de los colegios electorales, te facilitaremos los datos de las encuestas realizadas a pie de urna, y tan pronto que comience el escrutinio y se conozcan los primeros resultados oficiales de las Elecciones autonómicas vascas 2016, los podrás consultar por territorios históricos y municipios.

Lacra del desempleo

Y es que Euskadi decide hoy su futuro. Al menos, el de los próximos cuatro años, una legislatura marcada por la lenta recuperación económica -lastrada aún por la lacra del desempleo, la floja recaudación de las arcas públicas y la necesidad de reactivar la industria vasca-, y la muy mayoritaria demanda de actualizar el Estatuto de Gernika, que permanece inmutable desde 1979. Cruciales desafíos que deberá encarar el nuevo Parlamento vasco que salga de las urnas, una Cámara plural y sin mayorías absolutas en la que podrían entrar hasta dos nuevas fuerzas.

Con toda seguridad irrumpirá Elkarrekin Podemos, que viene de firmar sendas victorias en las dos últimas generales. Más difícil lo tiene Ciudadanos, que debe superar la barrera del 3% de los votos válidos emitidos para obtener representación en Álava, el único territorio donde parece tener opciones. A partir de ahí, la única certeza es que el vencedor de los comicios -el PNV según coinciden todos los sondeos, y a considerable distancia de sus rivales- estará obligado a tejer pactos para garantizar la gobernabilidad y la estabilidad institucional, aunque el peculiar sistema vasco impide bloqueos eternos ‘a la española’ y facilita que el candidato a lehendakari que reúna más apoyos tras la sesión de investidura sea designado.

Solo si EH Bildu y Podemos suman una mayoría clara -una opción que no han contemplado los sondeos publicados durante la campaña- podría ver Iñigo Urkullu amenazada su reelección como jefe del Ejecutivo vasco. La makila parece a su alcance, a la espera de los números definitivos que arrojen esta noche las urnas, a las que están convocados 1.783.414 vascos.

En cualquier caso, la experiencia demuestra que gobernar en franca minoría es una tarea angustiosa condenada al fracaso o al acuerdo: el propio Urkullu lo intentó al inicio de la legislatura recién concluida y se lanzó al ruedo con el único apoyo de los 27 escaños de su partido. La amarga realidad le obligó a retirar sus primeros Presupuestos, le hizo madurar la idea de disolver la Cámara y convocar nuevos comicios y le abocó finalmente a un acuerdo de estabilidad con el PSE que puso fin a tres lustros de polarización entre nacionalistas y no nacionalistas y contribuyó a ir cegando trincheras.

Cuatro años después, y con la experiencia de la extensión de ese acuerdo a pactos de coalición en diputaciones y ayuntamientos, la situación se antoja muy distinta. Aunque las combinaciones posibles son múltiples, el PNV y Urkullu han dejado entrever que se inclinan por reeditar en Ajuria Enea la alianza que ya funciona en el nivel municipal y foral, pese a los chispazos que han saltado entre los socios en campaña sobre todo por el discurso socialista sobre la necesidad de relajar los requisitos de euskera en la Administración vasca.

No obstante, tímidamente en público, pero sobre todo en privado, Urkullu y su partido han dado muestras de decantarse por una alianza transversal con el PSE, a priori el más sencillo de gestionar para los jeltzales. La fórmula de coalición gana peso frente a la posibilidad de un acuerdo de legislatura o un respaldo externo. Descartado parece el pacto que se ha cansado de ofrecer el inhabilitado Arnaldo Otegi en los mítines de EH Bildu, donde ha tenido un notable protagonismo, aunque la nueva imagen de la izquierda abertzale que han representado las tres mujeres cabezas de lista le ha restado preeminencia. Otegi ha lanzado el guante al PNV y a Elkarrekin Podemos para alcanzar un «acuerdo de país» que permita conformar un improbable gobierno tripartito vertebrado en torno al derecho a decidir.

Pero los tiempos de la acumulación de fuerzas soberanistas parecen lejanos en Euskadi y sin visos de regresar. Las urnas sí alumbrarán una mayoría clara y amplia en favor del derecho a decidir, un concepto que tanto los peneuvistas como la izquierda abertzale y los morados manejan en sus propuestas para impulsar un nuevo estatus de relación entre Euskadi y España y avanzar en el autogobierno. No obstante, el realista Urkullu tiene muy claro que cualquier acuerdo para reformar el Estatuto alcanzado en Euskadi debe formularse para evitar que se repita el portazo que las Cortes Generales dieron a Juan José Ibarretxe en 2005. Es decir, debe ser una síntesis posibilista -el objetivo central es blindar las competencias para evitar que sean laminadas- que coseche también mayoría en Madrid.

El ‘factor España’

Tampoco tiene opciones reales de salir adelante un hipotético pacto de las izquierdas que uniera al PSE con EH Bildu y Podemos. La probabilidad de que el PP sea determinante en la designación de lehendakari -una derivada que se había barajado como posible contrapartida si el PNV respaldaba la investidura de Mariano Rajoy- parece asimismo remota. Es más, pese a la dimensión nacional que se ha dado al 25-S tanto en Euskadi como en Galicia y al desembarco de líderes durante la campaña, los discursos han sido más bien de perfil bajo y el ‘factor España’ ha pesado solo para poner en bandeja al PNV el discurso de la Euskadi pactista y calmada frente al ruido español.

Una de las principales incógnitas que despejará la jornada de hoy es si los números permiten o no un futuro Gobierno con mayoría absoluta, una rareza en Euskadi desde los tiempos de Ardanza. De ser así, podría ser el fin de la ‘geometría variable’ que, hasta cierto punto, se ha practicado esta legislatura pese a la entente PNV-PSE, que ha permitido a los jeltzales sacar adelante la Ley Municipal con EH Bildu y al PSE pactar con la misma izquierda abertzale la de Vivienda desde la oposición. Un Gobierno «fuerte» en el que Urkullu ha insistido para hacer frente a los retos de Euskadi hasta el año 2020.

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