El Correo

La confianza de los vascos en la economía se dispara 30 puntos por encima de la española

gráfico

/ GRÁFICO: GONZALO DE LAS HERAS

  • Dan por superado lo peor de la crisis y se inquietan ahora por los servicios o la calidad del empleo, según la macroencuesta electoral de Ikerfel para EL CORREO

Los vascos acudirán a votar el próximo domingo con el estado de ánimo más optimista en años acerca de la evolución de la situación económica. Así lo indica la macroencuesta electoral de Ikerfel para este periódico, que constata cómo la tradicional brecha entre la percepción que tienen los ciudadanos de Euskadi sobre su bienestar y los baremos españoles se ha ensanchado, hasta el punto de que median ya 30 puntos de distancia entre la confianza que muestran los unos y los otros. El paro continúa siendo la principal inquietud de los encuestados –el 78% lo identifica como la gran prioridad del país– y más de la mitad –el 56%– califica de «regular» la marcha de la economía. Pero afloran indicadores que dibujan un panorama más esperanzador: la mayoría da por superado lo peor de la crisis, de tal forma que las preocupaciones más acuciantes en la última década están dando paso ahora, al compás de la recuperación, a otras vinculadas a la calidad del empleo, la sostenibilidad de las pensiones o los servicios sociales.

Los sondeados no precisan por qué identifican la Educación y la Cultura, junto a la Sanidad, como sus prioridades postcrisis, pero lo cierto es que esas tres áreas de gobierno tan sensibles aparecen justo después del combate contra el desempleo y precediendo a los problemas genéricos de índole social o económica. Hay dos datos que ayudan a entender el nuevo escenario en el que se mueven las prioridades de los vascos una vez rebasado el largo ciclo recesivo: por una parte, aflora un nuevo cuestionamiento sobre la calidad del trabajo que se está generando; y por otra, el futuro de las pensiones se hace un hueco entre los asuntos que ocupan a la ciudadanía, en paralelo a las informaciones sobre el acelerado recorte en los fondos de la ‘hucha’ común para hacer frente a la caída de los ingresos y al debate abierto en Euskadi sobre la transferencia o no de la Seguridad Social. Un aspecto este último que ha provocado ya un rifirrafe en campaña entre el PNV y los socialistas.

La brecha se ensancha

La encuesta establece a partir de aquí una comparación entre las percepciones de la ciudadanía vasca a menos de una semana de acudir a las urnas y las que registraban el sondeo efectuado también por Ikerfel para EL CORREO en enero de 2015 y el del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado julio para el conjunto de España. El cotejo de las prioridades sociales en el último año y medio certifican que la preocupación por el paro ha menguado cuatro puntos y que las dificultades de carácter económico, en sentido amplio, han cedido protagonismo ante cuestiones antes citadas, como la prestación de los servicios públicos o el tipo de empleo que se mantiene o se crea. Ikerfel deduce de ello una mayor focalización en las inquietudes que afectan más directamente y de modo individual a los ciudadanos.

Esta reorientación de los desvelos sociales tiene que ver con la neta mejoría de las sensaciones sobre la evolución económica. En poco más de año y medio –el período que va entre este sondeo y el realizado por Ikerfel en enero de 2015–, el porcentaje de vascos que interpretaba la situación como «buena» o «muy buena» ha pasado del 12% al 34%. Si esta variable se cruza con el notable descenso de quienes tildaban de «mala» la marcha de la economía hace veinte meses con respecto a las cifras actuales, el diferencial se ha disparado 43 puntos.

Esta mirada comparativa, sumada a la de la actual prospección de Ikerfel con la del CIS de hace menos de dos meses, permite calibrar el cambio que se ha operado en la percepción de los vascos con respecto a la situación económica de Euskadi y, por añadidura, su contraste con la española. La visión optimista de los encuestados para estas autonómicas no encuentra eco alguno entre los sondeados por el CIS. Mientras más de tres de cada diez vascos perciben el contexto como «bueno» o «muy bueno», la proporción es únicamente del 4% en el conjunto del Estado: es decir, la habitual diferencia entre unos y otros existente ya en encuestas del pasado se va esta vez hasta los 30 puntos, un abismo que se complementa con el dato de que solo el 10% de los consultados por Ikerfel cree que la situación es «mala» frente al 64% de los citados por el CIS. Es llamativo que sean justamente los electores más jóvenes –de 18 a 24 años– los que más satisfechos se declaran con el estado de nuestra economía.

La cita con las urnas del domingo no provoca zozobra en los entrevistados, antes al contrario: la mayor confianza hace que se incremente la cifra de quienes consideran que la economía irá incluso a mejor con el gobierno que surja del 25-S. La conclusión es diáfana: conformidad con la gestión más refuerzo de la distancia con España, igual a victoria holgada del PNV.

Aclaración.En el gráfico de la encuesta de ayer al comparar la intención de voto para el 25-S y el resultado de las generales de junio había un error. Se hablaba de ese diferencial como tanto por ciento cuando eran puntos.