El Correo

El derecho a decidir y la economía enfrentan a los partidos vascos ante el 25-S

  • El debate en EL CORREO evidencia que las formaciones que compiten en la liza electoral defienden los pactos pero están separadas todavía por grandes distancias en temas como la salida a la crisis o hipotéticos cambios en el modelo de autogobierno

El debate celebrado en EL CORREO entre los partidos que compiten en la liza electoral ha puesto de relieve la gran paradoja que encierran unas elecciones de las que, según todas las encuestas, surgirá el Parlamento vasco más fragmentado de los últimos años. Mientras que los portavoces se han esforzado en defender el acuerdo como uno de sus 'leit motiv', asuntos como el derecho a decidir o las políticas sociales evidenciaron que sus posturas están muy lejanas y cualquier hipotético pacto necesitará crear unas complicidades que todavía no existen.

El derecho a decidir, en este sentido, fue uno de los primeros caballos de batalla de debate -moderado por Marta Madruga y Olatz Barriuso-, y mostró con toda su contundencia diferencias entre los distintos grupos. La socialista Idoia Mendia marcó la necesidad de elegir entre «soberanía y políticas sociales» nada más empezar, dicotomía molestó tanto a jeltzales como a la izquierda abertzale, que coincidieron en defender que un cambio en el marco institucional redundará en el beneficio de los ciudadanos. «Es falsa la disyuntiva entre soberanismo y derechos sociales», afirmó el candidato jeltzale Josu Erkoreka. Por el contrario, el peneuvista denunció la «recentralización» que ha llevado a cabo el PP, una protesta a la que se sumó la candidata de EH Bildu, Miren Larrion, quien insistió en que el Estatuto «ha entrado en una vía muerta» e insistió en ofrecerse al PNV para buscar acuerdos que vayan más lejos de la vía de la bilateralidad que defiende el partido de Iñigo Urkullu. En ese ámbito, el portavoz de Podemos, Lander Martínez, defendió una consulta «que sirva para definir el modelo territorial en el que queremos vivir». El PP y Ciudadanos mostraron su rechazo frontal a estas posturas.

Consulta «imprescindible»

En este terreno, por otra parte, retrató también las distintas retóricas que los partidos van a emplear para analizar las cuestiones vinculadas al autogobierno. Tanto Bildu como el PNV mostraron la visión de un 'soberanismo amable', que huye de toda tensión social y busca acuerdos integradores. Erkoreka, en este sentido, definió la consulta como un eslabón «imprescindible» en la cadena que llevaría a una reforma pactada. Miren Larrion, por su parte, se refirió también a la consulta integradora, aunque incidiendo en la cuestión de que abriría un camino que debería seguirse «hasta las últimas consecuencias». El tono empleado por partidos no nacionalistas en respuesta a estas propuestas fue más contundente. Para Idoia Mendia, tan sólo se trata de «una búsqueda de la confrontación» que no responde a las demandas de las sociedad. En opinión de Antón Damborena, los nacionalistas están utilizando en todo momento «eufemismos para no citar lo que realmente proponen, que no es otra cosa que la autodeterminación». Ciudadanos realizó críticas similares mientras que Podemos reiteró su mensaje a favor de una consulta, pero evitó concretar cuáles serían sus puntos de vista ante un debate del modelo territorial.

La economía se convirtió también en el territorio en el que los partidos mostraron las diferencias que mantienen con respecto no sólo a las políticas sociales sino también hacia la gestión de la lucha contra el paso o las pensiones. El candidato del PNV se esforzó en poner como ejemplo la gestión que ha llevado a cabo el Gabinete Urkullu en la finalizada legislatura, trabajó que defendió con cifras como la referida a la renta per cápita, que en Euskadi es 30% superior a la media española y está un 18% por encima de la media europea. Sus palabras dieron pie a críticas con otras medidas estadísticas como las que presentó Miren Larrión, que reprochó a Erkoreka que Euskadi haya perdido 7.000 empresas en los últimos años y reclamó una política industrial nueva «porque que se ha puesto en práctica se ha quedado ya antigua».

Con respecto ala Renta de Garantía de Ingresos (RGI) el candidato de Podemos volvió a reclamar la ampliación de este modelo , una de las primeras propuestas que ya presentó la aspirante a lehendakari de su formación, Pili Zabala. Idoia Mendia, en su turno, defendió que la RGI debe complementarse con «una adecuada gestión de Lanbide» la oficina de la administración que se dedica a facilitar la búsqueda de empleo. El PP, que de forma tradicional ha cuestionado la forma en la que se está gestionando la RGI, indicó que le encantaría «que está ayuda no existiese, ya que eso indicaría que tenemos el pleno empleo».

El «partido nuevo»

El debate, no obstante, estuvo salpicado de referencias cruzadas que evidencias las diferentes tácticas de las formaciones en su competición por el voto. Idoia Mendia, en este sentido, cargó en numerosas ocasiones contra la supuesta 'bisoñez' de Podemos al ser «un partido nuevo», en lo que supone un remedo de la pugna entre dos formaciones de izquierdas que en la política nacional luchan por el mismo sector del electorado. El PP, por su parte, reprochó al PNV el haber pactado con partidos como Bildu o Podemos en Vitoria o en Pamplona. En su respuesta, Erkoreka recordó que la propia formación conservadora se ha aislado al no ser capaz de alcanzar pactos. Los populares también intentaron atacar a Ciudadano por su condición de partido recién creado, recordándole que ha estado ausente de los principales debates que se han producido en España en los últimos años. Su defensa se basó en el ya clásico mensaje de la 'nueva política' frente a la antigua, un mensaje que también utilizó Podemos frente a las estocadas de la aspirante socialista. En estas emboscadas dialécticas, Miren Larrion también fue incisiva hacia el PNV, dentro de la pugna por el liderazgo del soberanismo. En ese terreno afirmó que es hora de que «quienes se limitan a decir se pongan también a hacer».

El aspecto en el que los partidos se mostraron opacos de forma deliberada fue el de los pactos que se pueden producir para asegurar la gobernabilidad el día después del 25-S. Los representantes de los partidos se escudaron en la necesidad de esperar a conocer las cifras reales que ofrezcan las urnas antes de exhibir las cartas que jugarán en esa partida.

Directo