Trump, presidente de Estados Unidos

Trump pronuncia su discurso de la victoria. /
Trump pronuncia su discurso de la victoria.

El republicano rebasa los 270 votos electorales y se impone a Clinton

MERCEDES GALLEGOnueva york

Donald Trump se ha convertido en el presidente electo de Estados Unidos tras rebasar los 270 votos necesarios en el colegio electoral, derrotando así a la demócrata Hillary Clinton. La que fuera jefa de la diplomacia de EE UU ha llamado ya al presidente electo para admitir la derrota y felicitarle por su triunfo.

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Posteriormente, Trump ha ofrecido su discurso de la victoria, en el que ha prometido que será un presidente "para todos" y ha abogado por "reconstruir" el país y "renovar" el sueño americano. Acompañado de miembros de su familia, entre ellos la futura primera dama, Melania Trump, el magnate ha calificado la jornada de "histórica". "La felicito a ella y a su familia por su dura campaña", ha reconocido Trump en referencia a Clinton, a la que ha agradecido el "servicio" brindado al país durante los últimos años.

Trump ha remarcado que ahora "es tiempo de unirse". "Seré el presidente de todos los estadounidenses", ha proclamado en su cuartel central de Nueva York. "Nada de lo que queramos para el futuro está fuera de nuestro alcance", ha abundado.

El futuro presidente se ha marcado como "tarea urgente" reconstruir la nación y renovar el sueño americano. En este sentido, ha recordado su experiencia empresarial y ha subrayado que "todos y cada uno de los estadounidenses tendrán la oportunidad de alcanzar su potencial".

Trump se ha referido también a la comunidad internacional y ha asegurado que, aunque pondrá "primero" los intereses de Estados Unidos, su Gobierno también trabajará de forma "justa" para todo el mundo.

El futuro vicepresidente, Mike Pence, también ha celebrado desde el atril lo que ha descrito como "una noche histórica". "El pueblo estadounidense ha hablado y ha elegido a un nuevo campeón", ha proclamado ante el júbilo de cientos de personas. Pence ha dado las gracias a la ciudadanía por la "confianza" que ha depositado en la fórmula del Partido Republicano, que no figuraba como favorita en los sondeos publicados en las semanas y días previas en las elecciones.

Un triunfo contundente

La victoria de Trump ha sido contundente. Florida, Ohio, Carolina del Norte... Uno tras otro los estados en los que Hillary Clinton había confiado para ganar la Casa Blanca han ido cayendo en la casilla de Donald Trump, que también se ha impuesto en tradicionales bastiones demócratas como Pensilvania o Michigan.

Su partido, el Republicano, tiene además la mano ganadora en el Congreso, lo que significa que podrá ser todopoderoso. Su victoria es una humillante derrota para la mujer que aspiraba a ser la primera presidenta de EE UU y para Barack Obama, cuyo legado queda en manos del nuevo presidente, que ha prometido desmantelarlo en cuanto llegue a la Casa Blanca el próximo 20 de enero.

En los mercados de Futuros de Wall Street las acciones registraban la mayor caída desde la recesión de 2008, de la que el mundo sigue recuperándose. Gracias al plan de estímulo económico de Obama, Estados Unidos se había convertido en el país que mejor la había sobrellevado en el hemisferio occidental, pero al parecer no lo suficiente. Los votantes de los estados industriales del país que el director Michael Moore llamaba 'estados Brexit' han considerado que la continuidad del actual modelo les condenaba a una miseria progresiva y han apostado por darle una sacudida al sistema político, como hiciera antes Reino Unido.

Los invitados conservadores de todo el mundo que Trump había invitado a su fiesta en el Hotel Hilton de Nueva York, estallaron en gritos de aclamación ante la inesperada victoria de su líder. A pocas manzanas, en el Centro de Convenciones de Jacob Javits, el edificio de cristal en el que Clinton había esperado romper el techo que limita a las mujeres en política, el público se quedó helado. El mundo contiene la respiración y México el pánico de sus inversores, que saben que el vecino sureño de EE UU es el primero en la mira de Trump. En la otra punta del mundo, Vladímir Putin sonríe. No es ningún secreto que Trump le admira y ha prometido trabajar con él en un nuevo orden mundial que pasa por apretarle las tuercas a los aliados de la OTAN o abandonarlos si se resisten.

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