Nos va la vida en ello

Nos va la vida en ello
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Este asunto no es importante. Es crucial. Repasemos la situación. Como sociedad, tenemos dos grandes necesidades básicas e incurrimos en una paradoja increíble. Por un lado, necesitamos un sistema económico potente que nos provea de los ingresos públicos necesarios para afrontar el coste de un Estado del Bienestar que, podemos criticar cuanto queramos, pero es muy bueno. Basta con asomarse al exterior para darse cuenta de su nivel. Ni siquiera eso es necesario; es suficiente con mirar al interior y hablar diez minutos con cualquiera de nuestros conciudadanos nacidos en otras latitudes que lo disfrutan aquí.

Por otro, tenemos una población activa muy pequeña y, a pesar de ello, un nivel de paro demasiado elevado. Si quiere verlo más negro, recuerde la evolución de la demografía, con un ejército de viejos que pretendemos apoyarnos en un pequeño colectivo de jóvenes con el rotundo argumento de que eso mismo hicimos nosotros con nuestros mayores, cuando el tamaño de los bandos estaba compensado.

Ahora viene la paradoja. En la importantísima reunión mantenida ayer entre el lehendakari y los empresarios vascos, estos aseguraron que necesitan cubrir 100.000 empleos de aquí a una fecha tan cercana como es el año 2020. ¿Podemos decir entonces que el panorama se presenta despejado y que vamos a solucionar los problemas descritos en los párrafos anteriores? Pues no. Y esta triste conclusión es consecuencia de la acción conjunta de una escasa tasa de reproducción y del bache enorme que existe entre nuestro sistema educativo y nuestras necesidades productivas. Entre lo que necesitamos y lo que formamos.

La formación profesional vasca es un ejemplo espléndido de cómo hacer bien las cosas, a la que es imprescindible apoyar con entusiasmo y que solo necesita algunos retoques, como han explicado en diversas ocasiones sus responsables en estas mismas páginas. Pero la Universidad pública está enferma. Padece de arterioesclerosis grave y de una endogamia insultante. Consume muchos recursos para obtener luego unos resultados pobres, como muestran los índices mundiales generalmente aceptados.

A la vista de las perspectivas avanzadas ayer por los empresarios, parece claro que debemos concentrar los esfuerzos en esta parte de la ecuación, de tal manera que nuestro sistema educativo pueda ofrecer siempre algún candidato válido para todos y cada uno de los puestos de trabajo que cree nuestro sistema económico. Nos va la vida en ello.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos