De profesión, ‘bajista’: aquel que usa todas las estrategias habidas y por haber para no ir al trabajo

De profesión, ‘bajista’: aquel que usa todas las estrategias habidas y por haber para no ir al trabajo

Cada trabajador falta a su puesto tres días al año de forma injustificada

LUCÍA PALACIOS

De profesión, ‘bajista’, algo que no hace referencia a un músico sino a aquella persona que usa todas las estrategias habidas y por haber para no ir al trabajo. Pero, eso sí, cobrando. Que le pregunten si no a ese funcionario de la Diputación de Alicante que fue noticia hace poco por estar prácticamente 15 años sin aparecer por el centro psiquiátrico en el que trabajaba. Ante informaciones como ésta, los empresarios defienden tratar en el ámbito de la negociación colectiva que acaba de comenzar un absentismo laboral que va ‘in crescendo’ conforme se consolida la recuperación económica, según el VI Informe de Adecco sobre el asunto.

Así, coincidiendo con los primeros síntomas de mejoría, registrados a finales de 2013, el absentismo laboral (ausencias, excluidas vacaciones y fines de semana) ha ido creciendo: casi ocho décimas desde entonces hasta alcanzar una tasa del 4,8% en 2016, el mismo nivel de 2008. La causa principal se debe –según el citado estudio– a las bajas por incapacidad temporal (IT), que descendieron mucho con la crisis pero en estos últimos años suben, y sin que disminuya el absentismo ‘por otras causas’.

73.000 millones de euros

España se sitúa a la cabeza de las economías desarrolladas (OCDE) en ausencias laborales por enfermedad. Un promedio histórico de 11 días perdidos por trabajador y año, según cifras de la propia organización y que engloba el periodo 1970-2013. Se trata del mismo nivel que Suiza y más del doble que EE UU (apenas llega a 5 días).

En cifras

35%
de las bajas por incapacidad temporal son irregulares, según recoge un informe de Adecco.
10,9%
creció el coste total de las bajas laborales en 2016, al suponer un gasto social de casi 68.500 millones.
4,8%
fue la tasa de absentismo en 2016, tras crecer ocho décimas desde 2013.

Y esto, lógicamente, tiene un coste. Los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes supusieron a la Seguridad Social un desembolso de más de 68.000 millones en 2016, a lo que habría que sumar otros 5.000 millones que tuvieron que pagar las empresas por el abono de los días de baja, según Adecco.

Pero la cuestión es, ¿cuál sería el absentismo fraudulento? Porque no acudir a trabajar por estar enfermo es, evidentemente, un derecho. ¿Cómo medir esas ausencias que no tienen justificación y que son las que realmente habría que perseguir y erradicar? No hay datos oficiales sobre esto. Sin embargo, según varios estudios, en torno a un 35% de las bajas por IT podrían ser irregulares.

Si esto es así, podría hacerse un cálculo aproximado. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2016 cada trabajador faltó de media 56 horas por IT, lo que significaría que 19,6 horas podrían no haber sido necesarias. Si a este tiempo se le suman las 3,2 horas más que el INE califica como «tiempo que la empresa paga y pacta, pero no se trabaja, sin justificación», darían un total de 22,8 horas. Divididas en una jornada de 8 horas, todo ello arrojaría un resultado de 2,85 días al año no trabajados que podrían ser irregulares.

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