'Riders', los siervos feudales del siglo XXI

«Tienes que reventar haciendo pedidos, arriesgando tu propia vida y la de los demás, para poder sacar un sueldo con el que puedas vivir» | Así trabajan los populares repartidores denuncia Daniel, empleado de Deliveroo desde hace diez meses

Un repartidor de Deliveroo, en las calles de Madrid. / Fotos: Virginia Carrasco | Vídeo: Óscar Chamorro
Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

De día o de noche. Haga frío, llueva o el termómetro marque 40 grados. Sobre tu bici o, en el mejor de los caso, tu moto, con el cuerpo como única protección. No hay tregua. No hay pausa. Un pedido tras otro, porque si no es así, no cobras. Eso sí, el salario mínimo, no esperes mucho más. Pero para eso debes estar con disponibilidad total, aunque también puede ser que ni siquiera llegues a trabajar, o apenas hagas uno o dos pedidos.

Son los repartidores de comida a domicilio, también denominados 'riders', una nueva figura del mercado laboral que cuando menos está en el ojo de la polémica por unas condiciones que en muchos casos rozan el fraude y la ilegalidad. Para muchos se han convertido en los 'nuevos esclavos del siglo XXI'.

En realidad, ni siquiera pueden definirse como trabajadores de las nuevas plataformas digitales, tales como Deliveroo, Glovo, Uber Eats (las más conocidas) o incluso la incorporación más reciente de la francesa Stuart, sino que el término que emplean estas empresas para referirse a ellos son 'colaboradores' o incluso 'clientes'.

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Y es que en realidad no tienen contratos laborales, sino en el mejor de los casos mercantiles (en Deliveroo y Glovo, porque en las otras dos empresas ni siquiera hay contrato), por lo que no gozan de la protección ni los derechos con que cuentan los asalariados.

Un nuevo modelo en desarrollo

Es lo que Uber considera «una nueva forma de asociarse», tal y como explica en su web. En ella, 'vende' el trabajo de una forma que casi parece el paraíso. «Tú decides. Eres tu propio jefe y puedes elegir cuándo y cuánto trabajas'. Y, para ello, tan solo necesitas registrarte en su web y de esta manera... 'Empieza a ganar dinero hoy mismo'».

De igual manera sucede en Deliveroo (donde se estima que haya más de 1.000 trabajadores solo en España), en cuya página web tienen una pestaña para «colaborar» con ellos. «¿Te gusta pedalear? ¿Estás buscando un trabajo flexible?», solicitan. Solo te exigen tres requisitos: tener una bicicleta o moto con un equipamiento de seguridad, un móvil y darse de alta como autónomo. Solo necesitas 5 minutos... y ya estás apuntado para empezar a «ser tu propio jefe», como dicen.

«Todo esto es una mentira», asegura Rubén Ranz, de UGT, que califica este sistema de relación laboral de «pernicioso». Bajo el paraguas de la digitalización están volviendo viejas formas de relaciones laborales. «Esto del trabajo a demanda es una vuelta al feudalismo del siglo XIX», sostiene por su parte Carlos Gutiérrez, secretario de Juventudes de CC OO.

4,25 euros por cada pedido

¿Qué hay que hacer para trabajar? Es algo tan sencillo como bajarse un par de aplicaciones, asistir a una reunión grupal en la cual te informan de la forma en que se organizan y normas de funcionamiento y, en el caso de Deliveroo y Glovo, firmas un contrato on line y, siempre que te hayas dado de alta como autónomo, ya puedes empezar a pedalear para ganar dinero.

Así lo hizo Daniel (nombre ficticio para que no haya ningún tipo de represalia), un joven que lleva diez meses trabajando para Deliveroo. Para ello, tuvo que darse de alta como autónomo, con lo que ha estado pagando 50 euros los seis primeros meses (gracias a la tarifa pana) y a partir del séptimo mes unos 138 euros mensuales (a partir del 1 de enero la tarifa plana de 50 euros se podrá disfrutar durante un año completo). Estudiante de un doctorado, denuncia que en julio Deliveroo cambió las reglas del juego y ahora están mucho peor. Ya no les pagan por horas (8,50 euros por cada hora), sino por pedidos (4,25 euros por cada entrega), y se han visto obligados a firmar un contrato como trade (trabajador autónomo económicamente dependiente), para aquellos que un 75% de sus ingresos provengan de esta empresa.

«Estábamos firmando en realidad la total inestabilidad de nuestros ingresos mensuales», se lamenta Daniel, que puntualiza que ahora nadie tiene asegurado un sueldo porque dependen de la demanda que haya. «Ahora la tardanza, el tiempo que se pierde, lo pagamos nosotros». Y es que muchas veces acuden a un restaurante y tiene que estar esperando a que esté listo el pedido, un tiempo que nadie les paga. «Ahora a Deliveroo le sale gratis tenernos ahí esperando», denuncia. Además, con este nuevo tipo de relación laboral, Deliveroo ha contratado a mucha más gente, porque es la forma en la que se aseguran que el pedido se haga lo más rápido posible. Sin embargo, el trabajo es más escaso.

«Tienes que reventar haciendo pedidos, arriesgando tu propia vida y la de los demás, para poder sacar un sueldo con el que puedas vivir», asegura este joven argentino, que en ocasiones se salta los semáforos, va en dirección contraria y más rápido de los que debería para llegar cuanto antes. Pero no le queda otra, porque tiene que sobrevivir, por lo que ha de tragar con lo que le pongan.

Este joven chileno tiene que entrar entre el lunes y el miércoles en la aplicación y decir qué horario tiene disponible para trabajar la siguiente semana. «Como la gran mayoría vivimos de esto, generalmente ponemos todo el horario laboral, porque necesitamos trabajar lo más posible». Después, la aplicación te asigna las horas que tienes que trabajar. A Daniel le suelen asignar entre 25 y 30 horas semanales, pero es gracias a que tiene una buena evaluación. Con esto es con otra de las cosas con las que juegan: cuanta más disponibilidad tengas y más pedidos realices en menos tiempo, mejor puntuación. Y cuanta más puntuación, más trabajo te asignan. Pero, si por ejemplo, hay un par de días que te pones enfermo y no puedes trabajar, esto te penaliza porque no estás disponible y no has avisado con 48 horas de antelación y puedes volver a empezar de cero. Por eso muchas veces reparten enfermos.

Después, debes ir a tu zona asignada en el horario que te hayan dado y estar pendiente de la aplicación... hasta que te llegue un pedido.

Ni derecho a ser despedido

¿Y el sueldo? ¿Cuánto pueden ganar estos repartidores? En Madrid, Deliveroo paga 4,25 por cada pedido, pero en Valencia, por ejemplo, son 3,38 euros. Deliveroo incentiva a sus trabajadores con bonos, aunque cada vez son menos generosos. El primer bono, te daba 200 euros extra si hacías 85 entregas en dos semanas (esta empresa factura quincenalmente). En estos momentos, te pagan 80 euros extra si haces 115 pedidos.

Daniel intenta llegar a esos 115 pedidos. De esta forma, ingresa 575 euros quincenales, con lo que gana 1.147 euros al mes. Pero a esto tiene que descontarle los 138 euros por ser autónomo, más otros 30 euros que hay que pagar a la Seguridad Social por accidente de trabajo y enfermedad profesional por ser trade. Aunque bien es verdad que esto la gran mayoría no lo paga. Y, además, él corre con todos los gastos de desplazamiento, de su bici, equipamiento, etc. Y, para más inri, no tiene derecho a vacaciones, paro, formación, baja por enfermedad... Ni siquiera derecho a ser despedido, porque aquí ni siquiera te comunican que ya no cuenta contigo, sino que simplemente te 'desconectan'. En definitiva, que ni mileurista ni derechos de ningún tipo.

Falsos emprendedores

«Se supone que cada uno somos emprendedores, dueños de nuestra pequeña microempresa de reparto a domicilio. Nuestra empresa sería nuestro cuerpo, y tenemos que reventarlo porque no tenemos dinero», explica Daniel, que denuncia que es una «mentira que sean emprendedores. Somos asalariados».

Así, cansados de ser falsos autónomos, el colectivo se movilizó en Valencia y casi un centenar de trabajadores interpusieron una denuncia colectiva contra la empresa británica. Y a mediados de diciembre la Inspección de Trabajo de Valencia determinó que los denunciantes tienen razón: no son autónomos, sino que deberían ser asalariados y, por tanto, la empresa incurre en un «fraude de ley». Así, la sentencia la obliga a pagar 160.000 euros por las cotizaciones no abonadas a la Seguridad Social.

Pese a que Deliveroo ha anunciado que recurrirá la sentencia, esto parece que es solo el comienzo de una guerra que tiene muchas batallas por delante. A este respecto, la Comisión Europea quiere también poner un poco de orden en la llamada 'economía colaborativa' y ya ha avanzado que en primavera prevé aprobar una nueva normativa para proteger a los trabajadores más precarios del mercado laboral, una figura que, lejos de ir a menos, tiene pinta de ir a más, salvo que se tomen medidas a este respecto.

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