Miles de trabajadores vascos, condenados a depender del salario mínimo por la desaparición de sus convenios

Cadena de montaje de una fábrica de coches./
Cadena de montaje de una fábrica de coches.

En general, los acuerdos laborales actualizados presentan un mejor balance en los niveles profesionales peor retribuidos, pese a lo que algunos no alcanzan los mil euros al mes

José Luis Galende
JOSÉ LUIS GALENDE

En las últimas semanas se han multiplicado las presiones del Gobierno y otras iniciativas en favor de una subida de salarios en España, que sufren una década de crisis y cuya congelación o rebaja ha sido propiciada por la política de deflación interna aplicada por el Gobierno de Mariano Rajoy para impulsar las exportaciones y sacar a la economía de su peor crisis en décadas. Una política que ha tenido gravísimas consecuencias colaterales, como el elevadísimo déficit del sistema de pensiones –si los salarios son bajos, las cotizaciones también-, que extiende su sombra sobre la confianza de los perceptores de estas prestaciones, castigados también en los últimos ejercicios con incrementos testimoniales que amenazan su nivel de consumo y bienestar.

Euskadi, pese a su nivel de paro más reducido que la media nacional (11,86% frente al 18,75% en el primer trimestre del año), no ha sido una isla en este proceso de contención salarial. Y sufre, tal vez como ninguna otra comunidad autónoma, las consecuencias sobre la nueva regulación de la negociación colectiva, pese a la fuerte implantación sindical, que durante décadas, de la mano de una economía con fuerte presencia industrial, ha propiciado las retribuciones más elevadas del país.

En un proceso que ya había comenzado antes de la crisis, la negociación colectiva retrocede en el País Vasco y son ya una parte sustancial de asalariados los que no están protegidos por convenios laborales (más del 20%) o por la actualización de sus salarios (en torno al 49%). Ello ha implicado, en medio de colosales broncas entre sindicatos que se atribuyen la responsabilidad de esta situación a la vez que culpan también a las patronales, que decenas de miles de trabajadores estén desde hace años bajo la protección del Estatuto de los Trabajadores y del salario mínimo interprofesional (SMI), cuya cuantía actual es de 770,7 euros al mes.

Una ojeada a los convenios no renovados revela que los salarios de las categorías más bajas se han quedado con frecuencia por debajo del SMI, que ha actuado como la última barrera en la caída a la precariedad que ha supuesto la paralización de los convenios sectoriales. Una situación que afecta especialmente a los empleados de nueva contratación.

La pregunta que se hacen miles de trabajadores al respecto es: ¿Qué es mejor, negociar lo posible y firmar acuerdos colectivos moderados, o radicalizarse y presentar demandas más elevadas a la patronal, a la espera de que algún día puedan alcanzarse acuerdos? La historia de la negociación colectiva indica que en los últimos años CC OO y UGT de Euskadi practican la primera opción, y que las centrales nacionalistas ELA y LAB están alineadas con la segunda.

Una ojeada sobre los salarios más bajos de varios convenios colectivos elegidos al azar puede aportar elementos para el debate.

Bizkaia

El convenio de peluquerías lleva sin renovarse desde 2001 (16 años) y su salario más bajo (una ayudante o una manicura) se quedó en 559 euros al mes. Hace ya varios años que se aplica a estas categorías el salario mínimo.

En el acuerdo de calefacción y ventilación, no revisado desde 2008, el salario más bajo es el de un peón especialista, que se quedó en 1.178 euros al mes. Ahora, el empresario puede aplicar el salario mínimo a las nuevas contrataciones, porque el convenio ha desaparecido al no haber sido renovado.

Algo similar sucede con el acuerdo de comercio del metal, donde varios niveles se han quedado entre los 931 euros y 996 euros al mes, aunque el empleador, como en el caso anterior, puede aplicar el SMI a las nuevas incorporaciones por haber caducado el acuerdo laboral.

En cambio, los convenios que han sido renovados ofrecen como salario más bajo los 1.023 euros del convenio de comercio alimentación, los 1.121 del de campos deportivos o los 1.300 del de intervención social.

Sindicalistas y asesores consultados ven pocas probabilidades de que los convenios decaídos puedan recuperar algún día los salarios perdidos.

Álava

En este territorio hay muchos menos casos de convenios desaparecidos, ya que la implantación de CC OO y UGT, más favorables a negociar acuerdos sectoriales, mantiene a un elevado número de trabajadores protegidos por convenios sectoriales. Así, los salarios más bajos del convenio de comercio-metal se quedaron en 2008 en 905 euros al mes; en 759 en el caso del de peluquerías (2009) y en 977 en el del transporte de viajeros por carretera (2009).

Cifras que contrastan con los 1.050 euros de la última revisión del convenio de comercio textil, los 1.132 de la industria de la madera o los 1.294 del acuerdo de la industria del metal, que es de eficacia limitada por haber sido suscrito por una minoría sindical encabezada por CC OO y UGT, pero de aplicación generalizada.

Gipuzkoa

En un territorio donde no es fácil encontrar acuerdos laborales sectoriales puestos al día, el comercio metal se quedó en el año 2008 en 1.146 euros al mes para las categorías laborales más bajas, en 990 euros el de oficinas y despachos (2009) y en los 1.235 del acuerdo de transporte de mercancías por carretera (2009).

Entre los pocos pactos laborales actualizados, destacan los 1.300 euros del convenio de artes gráficas, los 876 o 1.130 de las dos categorías más bajas del convenio de confiterías y los 919 de un aspirante administrativo del acuerdo de estaciones de servicio.

Aunque es complicado comparar convenios no vigentes con otros actualizados, en especial en Gipuzkoa, y cada territorio tiene sus propias características, puede concluirse lo que parece una perogrullada, que renovar convenios siempre da mayor salario a los trabajadores que no hacerlo.

Ahora bien, esta situación encamina a los sindicatos a la negociación en la empresa si quieren mejorar la situación de unos convenios sectoriales que ya parecen definitivamente abandonados. Esta fue la alternativa planteada en su día por ELA, en la que ha depositado grandes esfuerzos, con muy limitados resultados sobre la cifra de trabajadores vinculados. Así, mientras el año 2011 cerró con 120.000 asalariados protegidos por este tipo de convenios, los incluidos en los pactos puestos al día (vigencia ordinaria) no alcanzaban los 72.000 al acabar 2016.

Estos datos se completan con un desalentador panorama de la situación de la negociación colectiva en su conjunto. El pasado mayo, según la última información facilitada por el Consejo de Relaciones Laborales (CRL), solo 175.000 tenían vigente y actualizado su convenio laboral (sectorial o de empresa), más de 118.000 lo habían perdido y 280.000 tenían su vigencia prorrogada, pero sin actualizar. Todo ello, dentro de los colectivos que tradicionalmente se han regido por convenio colectivo. Y con una precisión: casi la mitad de los trabajadores que tienen actualizado su acuerdo laboral se rige por convenios de ámbito estatal (no negociados en Euskadi), que generalmente han recogido siempre peores condiciones que los negociados en Euskadi. Y es que los convenios negociados y actualizados en Euskadi no alcanzan a los 100.000 trabajadores. Solo están actualizados 19 de los 178 convenios sectoriales recogidos por el CRL.

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