Los jóvenes creen que un buen contacto es mejor que un gran currículum

Los jóvenes creen que un buen contacto es mejor que un gran currículum

Consideran que en un mercado con poca oferta es más eficaz conocer a la persona adecuada

ANDER GARRIDO

La salida al mercado de trabajo es un momento complicado para los jóvenes que buscan hacerse un hueco. El claro desajuste entre oferta y demanda, entre lo que piden las empresas y lo que ofrecen los futuros empleados, provoca, de hecho, que muchas compañías tengan dificultades a la hora de encontrar aspirantes pese a los altos niveles de paro que aún sufre la sociedad, queja recurrente en el caso de Euskadi por parte de las patronales. Y parece que ni siquiera esos propios aspirantes, en buena medida muy cualificados, confían en que sus habilidades les vayan a ayudar para firmar un contrato o a la hora de recurrir a las oficinas de empleo.

Así lo concluye el informe Redgeneración Adecco 2017: un 24,6% de los jóvenes españoles, uno de cada cuatro, cree que la clave para encontrar trabajo es tener contactos. Dato que se encuentra dos puntos por encima de la experiencia, opción por la que se han decantado el 22,8% de los 1.800 estudiantes de entre 16 y 25 años que han participado en la encuesta; o de los méritos académicos, opción escogida por el 12,3%. También tienen cabida cuestiones como la actitud, las competencias, las ganas de aprender, la motivación, la iniciativa, la proactividad o, incluso, la suerte (1,8%).

«Ahora es mucho mayor el peso de los contactos porque hay menos oferta y una enorme demanda de puestos. El problema es que la competencia es feroz. El hecho de tener referencias se ha convertido en algo muy importante», constata Esteban Vicente, profesor del Máster de Recursos Humanos de la Deusto Business School y director de la asesoría ASV Consulting. Eso sí, con matices. «No es el canal más trascendental para encontrar un trabajo, pero sí es muy relevante. De hecho, no es posible conocer a alguien en todas las empresas a las que uno aspira. Pero si conoces a alguien en una, las posibilidades aumentan mucho».

Y ofrece una explicación a los datos. «Tenemos un gran número de pymes a nuestro alrededor. Es muy raro que este tipo de empresas acudan a terceros para los procesos de selección. Lo más habitual es que tomen referencias entre familiares, amigos, proveedores y clientes y, tirando del hilo, siempre suele aparecer alguien». Pero eso puede convertirse en un arma de doble filo: «Hay un ahorro de costes formidable, pero puede que el empleador se encuentre con un compromiso que luego no puede disolver».

Una idea que no parece diferir demasiado de la de los sindicatos. Para Estibaliz Montero, secretaria de Juventud de Comisiones Obreras de Euskadi, encontrar empleo mediante los contactos «ha sido una realidad practicada durante mucho tiempo». «Lo que sería novedoso es que los jóvenes vieran en el sistema público la herramienta útil para encontrar trabajo. Por eso hacemos especial hincapié en la necesidad de una inversión real en los servicios de empleo, para que sea la Administración la que ayude a las contrataciones. De esta manera nadie tendría más posibilidades que otro con contactos», añade.

Cuestión de «actitud»

En cualquier caso, los jóvenes son minoría dentro del mercado laboral. Según datos oficiales, solo el 14% de los trabajadores afiliados a la Seguridad Social son menores de 30 años, un porcentaje que ha descendido un 10% en la última década; de ellos, más de la mitad tiene un contrato temporal de corta duración que no suele superar los seis meses.

¿Qué es entonces lo que piden las empresas a las nuevas generaciones para que supongan un porcentaje tan ínfimo? A juicio de la patronal vasca Confebask, que ya se posicionó sobre esta cuestión el año pasado, «actitud». Esto es, «personas polivalentes, dinámicas, con iniciativa, que aporten, que tengan arranque, que trabajen en equipo y con capacidad de liderazgo».

Los sindicatos, en cambio, traducen estas consideraciones de forma muy distinta: «Se está pidiendo a los jóvenes cosas que no están ajustadas a lo que reciben, tanto en salario como en calidad del empleo», subraya CC OO. «La gente joven tiene ilusión y no le falta actitud, pero una vez en el mercado laboral, lo habitual es que se topen con unas circunstancias que no son las imaginadas, lo que provoca que muchos opten por marcharse».

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