Trabajadores de La Naval: «Nadie sabe qué va a ser de nosotros»

La marcha transcurrió por las calles más céntricas de Barakaldo y contó con el apoyo de la alcaldesa de la localidad./Fernando Gómez
La marcha transcurrió por las calles más céntricas de Barakaldo y contó con el apoyo de la alcaldesa de la localidad. / Fernando Gómez

Unas 400 personas acompañan a los trabajadores de La Naval en una marcha por Barakaldo para denunciar la «incertidumbre» que se cierne sobre ellos

ENEKO PÉREZ

«Y si cierran La Naval, ¿dónde voy a trabajar?». Con esta amenaza encima se echaron ayer a las calles de Barakaldo cerca de 400 personas del astillero vizcaíno para protestar por la delicada situación que atraviesa. Lo hicieron horas antes de que se presente el temido concurso de acreedores, que se hará efectivo a lo largo de hoy. La marcha arrancó en la Herriko Plaza, el corazón del municipio de la Margen Izquierda, para llegar a la emblemática y popular plaza de San Vicente, desde donde la marcha volvió al punto inicial.

Allí, rodeado de compañeros y trabajadores afectados por la crisis actual, el presidente del comité de empresa, José Pedro González, lamentó «la incertidumbre que nos va a tocar vivir ahora. Ha llegado el día que nadie quería. No sabemos qué va a ser de nosotros con el concurso de acreedores». Junto a ellos, se pudo ver también a la alcaldesa del municipio, Amaia del Campo (PNV), y a un nutrido grupo de representantes del resto de partidos que componen el pleno del Ayuntamiento.

La última comparecencia oficial de los portavoces del comité de empresa tuvo lugar el miércoles en la comisión parlamentaria de Desarrollo y Competitividad, y las conclusiones a las que se llegaron al término del encuentro fueron poco concluyentes. «Parece que solo hay dos partidos que apoyan de verdad nuestra causa, EH Bildu y Elkarrekin Podemos. El resto solo divaga y el tiempo se nos está echando encima», manifestó el secretario del comité, Juanjo Llordén, quien exigió a los grupos parlamentarios «la creación inmediata de una mesa de negociación en la que tomen parte el Ejecutivo autonómico, el central y los sindicatos. La quiebra del astillero fue una decisión política, así que les corresponde a ellos arreglar este entuerto».

Asimismo, los sindicatos emplazaron al Gobierno vasco «a ser firme con los inversores que lleguen. No puede permitir que vuelvan a jugar con nosotros». En la misma línea, se quejaron amargamente de que las administraciones públicas de Galicia y Andalucía «sí están apostando fuerte por el sector naval. ¿Entonces por qué aquí no? Si tienen alguna otra solución, que la expliquen ya».

Al puerto de Bilbao

El traslado del cablero ‘Living Stone’ hasta Santurtzi para terminarlo allí estuvo también en boca de todos durante la marcha. El comité de empresa dio validez a esta alternativa «con la condición de que el armador -la compañía DEME-Tideway- dé trabajo a 300 empleados de la industria auxiliar que opera en la zona». Según fuentes cercanas a la compañía, en unos días se montarán contenedores y carpas a modo de vestuarios para los trabajadores. Por otra parte, esta misma mañana está programada una reunión del comité de empresa del astillero con Javier Zarraonandia y Alejandro López Cárcamo, viceconsejero de Industria y director de Desarrollo Industrial, respectivamente.

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