Los sueldos acentúan su caída en Euskadi pese al impulso de la industria

un trabajador cumple su turno en una fundición vasca./Maika Salguero
un trabajador cumple su turno en una fundición vasca. / Maika Salguero

Las mejoras salariales en el sector secundario, que cada vez ocupa a más trabajadores, no logran compensar el desplome en los servicios

LUIS LÓPEZ

Al fin, las cosas parece que van bien en la industria vasca. Y la mejora está siendo sostenida: lleva cuatro años sumando trabajadores, gana protagonismo en el mercado laboral y los sueldos suben. Pero su impulso no está siendo lo suficientemente potente como para compensar el descalabro en el sector servicios, donde los salarios van a menos y el deterioro se produce cada vez con más intensidad. Así que el resultado es que la remuneración media en Euskadi no sólo sigue cayendo, sino que agrava su desplome. ¿Qué es lo que está pasando?

Primero, las buenas noticias. La industria es la joya de la economía vasca y tras el desastre de la crisis lleva tres años, desde 2014, en notable recuperación. En el segundo trimestre de este ejercicio ya sumaba 188.100 trabajadores que representan el 24,6% de los asalariados vascos, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Ni mucho menos estamos en el punto de partida, en los datos de 2008, cuando entre abril y junio ocupaba a 210.600 personas (el 25,6%); pero es una enorme mejora sobre los mínimos de 2013, cuando la fuerza laboral se había quedado en 159.100 efectivos, el 21,7% del conjunto de los afiliados vascos.

Pues bien, no sólo es que la industria gane peso en el mercado laboral, sino que sus sueldos siguen mejorando. El año pasado fue el único sector donde el salario medio avanzó en positivo (un 0,73%, según la encuesta anual de costes laborales), y en lo que va de 2017 la tendencia al alza se intensifica: en el segundo trimestre la subida fue del 1,5% en relación con el mismo periodo de 2016, hasta los 2.569 euros mensuales. En fin, que la industria suma empleados y cada vez ganan más, pese a los recientes pinchazos de varias firmas muy potentes y emblemáticas.

Todo lo contrario ocurre en el sector servicios, donde el desplome salarial es una constante en los últimos cuatro años. El sueldo medio se redujo un 1,6% en 2016, y en el segundo trimestre de este ejercicio (en comparación con el mismo periodo del año pasado) la reducción fue del 3,1%, para quedarse en 2.029 euros mensuales. Es la cifra más baja para ese periodo desde hace nueve años.

«El IPC, que hasta agosto ha subido un 1,8%, empobrece aún más a los trabajadores» Maribel Ballesteros-UGT-Euskadi

La cuestión es que el sector servicios es, con mucho, el que más pesa en el conjunto de la economía vasca al ocupar al 70,5% de los asalariados. En los últimos ejercicios, con la pujanza de la industria, ha cedido algo de terreno (en el segundo trimestre de 2013 llegó a suponer casi el 73%), pero sigue teniendo una presencia muy superior a la que registraba antes de la crisis, cuando era el 66%. Así que, al final, sus malas cifras se trasladan a la media salarial vasca en su conjunto: en 2016 el sueldo medio en Euskadi cayó un 1,13% (desde 2013 acumulaba un 2,4% en negativo); y en el segundo trimestre de 2017 la bajada se intensificó hasta el 1,7% con respecto al mismo periodo de 2016, para quedarse en 2.163 euros. Merece la pena recordar que en los inicios de la crisis las remuneraciones medias subían porque el mercado expulsó a los perfiles menos especializados, es decir, los que ganaban menos.

Mucho más que bares

Hasta aquí, las cifras frías que reflejan una realidad preocupante. Porque queda demostrado que, por mucho que mejore la industria, si los servicios son un nido de precariedad y condiciones salariales a la baja, las cosas no van a ir bien en Euskadi. Uno de los problemas es que, a menudo, se mira con cierta displicencia hacia el sector terciario porque se asimila a hostelería, comercio y actividades, en general, de poco valor añadido. Pero en realidad se trata de un universo cada vez más heterogéneo. Aquí conviven restaurantes con empresas de servicios informáticos e ingenierías, cuyo nivel de especialización y acumulación de talento está fuera de toda duda.

¿Qué tienen en común actividades tan dispares para estar sufriendo semejante desplome salarial? «Que en el sector servicios la negociación colectiva está totalmente bloqueada», argumenta Peio Igeregi, responsable de Negociación Colectiva y Salud Laboral de ELA, el sindicato mayoritario en Euskadi. En realidad, la falta de entendimiento entre los agentes sociales vascos es una constante en el conjunto del tejido productivo; según los últimos datos del Consejo de Relaciones Laborales (CRL), correspondientes a agosto, sólo el 34,7% de los asalariados conserva su convenio colectivo en vigor. El resto tienen sus condiciones laborales o decaídas o prorrogadas.

El análisis de ELA apunta a que en el sector industrial «hay más opciones» de llegar a acuerdos a nivel de empresa, aun estando difunta la negociación sectorial, porque el grado de sindicalización de las firmas industriales es alto. Pero en los servicios, «sin tradición sindical», la falta de acuerdos sectoriales provoca la aplicación de convenios colectivos estatales o deja a los asalariados con la única cobertura del Estatuto de los Trabajadores. Igeregi recuerda que hay empresas con plantillas repletas de licenciados universitarios, «gente con doctorados y varios másters, que están cobrando mil euros ‘pelados’». Lo más grave, a su juicio, es que «incluso las administraciones fomentan esta situación, subcontratando servicios con precios a la baja sin dar importancia a las condiciones laborales que tienen las empresas que acaban prestando ese servicio».

«En el sector servicios la negociacióncolectiva está totalmente bloqueada» Peio Igeregi-ELA

Maribel Ballesteros, secretaria de Acción Sindical de UGT-Euskadi, comparte el análisis, que extiende a ámbitos científicos donde «la gente está muy mal pagada». Y añade que, como penalidad adicional para las subcontratas, está la precariedad que conlleva la masiva contratación de becarios y el hecho de que «buena parte de los trabajadores están vinculados a proyectos de duración limitada», lo cual impide la estabilidad. Además, se refiere a las grandes firmas «multiservicios», con protagonismo creciente en el mercado, capaces de ofrecer perfiles muy especializados a precio de saldo gracias a que «disponen de convenios propios con peores condiciones que el estatal de Oficinas y Despachos». A todo esto, concluye, se une el encarecimiento del coste de la vida, con un IPC «que ha subido un 1,8% hasta agosto» y que abunda en el «empobrecimiento» de los trabajadores.

Desde la patronal prefieren alejarse del debate salarial. En Confebask alegan que ya se han pronunciado en múltiples ocasiones en el sentido de que cada empresa sabe hasta dónde puede llegar, y rechazan vincular las actualizaciones de sueldos al coste de la vida porque eso comprometería la competitividad de muchas firmas. Y es que, por más que algunos se resistan a admitirlo, las empresas vascas, como todas, también compiten en precio.

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