subidón de incertidumbre

subidón de incertidumbre
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Se ha convertido ya en un lugar demasiado común esto de achacar los males de la economía en general, y de la Bolsa en particular, a la incertidumbre. Por supuesto que las incertidumbres de todo tipo, políticas, sociales, geoestratégicas, etc. influyen y mucho en el devenir económico; pero también lo es que, en este mundo globalizado y cruel, se ha convertido en parte del mobiliario.

Vivimos instalados en la incertidumbre y así vamos a seguir para los restos. De lo que se trata es de gestionarla lo mejor posible y de reducir su impacto también lo más posible. Más tarea para los gestores. El problema actual es que los 'índices' de incertidumbre que afloran en el torrente sanguíneo de la economía han sobrepasado los límites máximos aconsejables. El pasado domingo en estas mismas páginas le hacía una relación bastante extensa de los focos principales de donde surge. Me dejé varios -restricciones del espacio- pero no se alarme, no se los voy a repetir hoy. Usted los conoce de sobra.

De entre todos ellos le voy a recordar dos que, a mi entender, son los que inciden con mayor intensidad en nuestra atribulada realidad de hoy y le propongo un plan. Tome lo que han bajado los índices de las Bolsas europeas y acháquelo a la situación italiana en un 80% y a las locuras del presidente Trump en un 20%. La explicación de la diferencia con lo que ha bajado el Ibex-35 lo puede echar sobre las espaldas de nuestros políticos. Y el primero por ser el mayor responsable, sobre las del PP.

Hasta ahora, siempre nos han hecho mucha gracia las andanzas de la política italiana que eran indoloras para el resto de la Unión Europea. Lo eran incluso para ellos mismos. Pero ahora la enfermedad es contagiosa y la alarma suscitada por los resultados de las elecciones que condujeron a un gobierno 'non nato', mezcla de la extrema derecha con el extremo populismo, se ha generalizado por los mercados financieros de una Europa estupefacta. Y ese termómetro que mide todo con extrema precisión refleja también el contagio que otros, y entre ellos nosotros, padecemos.

Los inversores españoles han perdido ya decenas de miles de millones en la Bolsa y otros agentes han salido perjudicados, como la paralización de la emisión de 'bonos sostenibles' del Gobierno vasco. ¿Saldrán a pedirles cuentas a los políticos españoles como hacen los pensionistas? No creo. Todo lo más, los pensionistas saldrán a pedirle cuentas al Gobierno cuando la inversión desanimada, desistida o huida por culpa de este subidón de incertidumbre se traduzca en empleos perdidos y cuando sus hijos se vean obligados a seguir en casa por falta de trabajo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos