La siderurgia vasca, en riesgo por las políticas proteccionistas de Trump

Imagen de la Acería Compacta de Bizkaia, ACB, propiedad de ArcelorMittal en Sestao./E. C.
Imagen de la Acería Compacta de Bizkaia, ACB, propiedad de ArcelorMittal en Sestao. / E. C.

La firma alavesa Tubos Reunidos sería la más perjudicada por la implantación de cuotas y aranceles

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

Wilbur Ross sabe de lo que habla cuando plantea tomar medidas para reducir la importación de productos siderúrgicos, porque fue cocinero antes que fraile. En 2002 creó ISG en Pennsylvania, una compañía dedicada a la producción de acero, tras haber adquirido varias empresas en crisis, para venderla apenas tres años más tarde a Mittal por 4.500 millones de euros. El pasado viernes, Ross, estrecho colaborador de Donald Trump en algunos de sus negocios y ahora responsable de la cartera de Comercio en el Gobierno norteamericano, remitió al presidente el informe definitivo para imponer aranceles y cuotas a los principales productos siderúrgicos -planos, tubos, semielaborados e inoxidable-, sobre la base de un supuesto interés para la «seguridad nacional». Una simple maniobra de proteccionismo que las empresas vascas del acero han puesto bajo vigilancia, porque el impacto sería desigual. En algunos casos, como sucede con la firma alavesa Tubos Reunidos, extraordinariamente preocupante porque cerca del 46% de sus ventas se dirigen precisamente al mercado norteamericano.

Trump tiene de plazo hasta el 11 de abril para adoptar una decisión definitiva sobre las diferentes alternativas que ha planteado su ministro, quien no ha dudado en argumentar la necesidad de que Estados Unidos incremente la producción de productos de acero, para que sus empresas pasen de una utilización de las instalaciones del actual 70% al 80% o incluso al 85%. Estados Unidos importa, aproximadamente, el 30% del acero que consume y en los últimos 20 años ha perdido la mitad de los puestos de trabajo que tenía en el sector.

La propuesta

Opción 1
Imponer un arancel general del 24% a todas las importaciones de acero.
Opción 2
Limitar las importaciones de cada empresa a las cifras que alcanzaron en 2017, lo que les impediría crecer. Además, se impondría un arancel del 53% a los productos procedentes de doce países: China, Brasil, Corea del Sur, Rusia, Turquía, India, Vietnam, Tailandia, Sudáfrica, Egipto, Malasia y Costa Rica.
Opción 3
Recortar un 37% las ventas de todos los importadores.

No es una ocurrencia de última hora, ya que medidas de este tipo formaban parte de las promesas que el hoy presidente realizó a los trabajadores de la industria norteamericana en 2016, en plena campaña electoral. Aquellos anuncios, tratados entonces como simples bravuconadas, pueden tener efectos importantes en algunas empresas vascas. Tampoco serían las primeras medidas proteccionistas. Los fabricantes de paneles solares tiene que soportar ya una penalización de sus exportaciones a Estados Unidos del 30% y los de lavadoras, del 20%. Incluso, la planta de ArcelorMittal de Gijón ha sido señalada con el dedo acusador de Trump por fabricar alambrón, supuestamente con costes más elevados a los del precio de venta. Desde el pasado mes de noviembre, si ArcelorMittal quiere exportar alambrón a Estados Unidos desde Asturias, debe soportar un arancel del 32,6%.

Impacto desigual

La fiesta va por barrios. Un informe de JB Capital Partners, el broker bursátil de Javier Botín, se animaba esta semana a cuantificar el impacto de estas medidas en algunas empresas cotizadas. Sin lugar a dudas, colocaba en el primer lugar de las compañías damnificadas a Tubos Reunidos, con una depreciación potencial muy apreciable, al tiempo que estimaba que para la otra compañía tubera alavesa, Tubacex, sería inapreciable. Apenas el 6% de sus ventas se dirigen a Estados Unidos y tiene producción propia en ese país, mientras que las instalaciones de Tubos Reunidos allí son sólo de acabado. Incluso, con una limitación de las importaciones, Tubacex puede aspirar a incrementar su cuota de mercado. Pero esta firma tiene otros problemas en el Despacho Oval, porque Donald Trump también ha amenazado con imponer sanciones a Irán, país que se ha convertido ahora en uno de los mercados prioritarios de la compañía alavesa.

El impacto de estas medidas proteccionistas en el resto de empresas siderúrgicas vascas sería mínimo, debido al bajo volumen de exportaciones a Estados Unidos. Al menos eso es lo que apuntan desde Sidenor y también en ArcelorMittal, cuyas plantas de perfiles de Olaberria y Bergara sí dirigen una parte de su producción a ese mercado. Un portavoz de la compañía ha asegurado que esa exportación es «mínima» y que, en el caso de materializarse las propuestas, las cuotas serían absorbidas por «otros mercados».

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