El reparto del botín

El reparto del botín
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

La recaudación fiscal refleja con precisión los vaivenes de la coyuntura económica. Cuando hay más empleo sube el IRPF retenido a los salarios; cuando aumenta el consumo se recogen más IVA e impuestos especiales; y cuando las empresas incrementan sus beneficios pagan más Impuesto sobre Sociedades. Como ahora todos los indicadores que aparecen cada día aseguran que la economía mejora es lógico que las haciendas recojan el fruto de la bonanza. Ya sabemos que la hacienda de Bizkaia ingresó un 11,7% más y la de Álava un 13%. Hoy conoceremos el aumento de Gipuzkoa, que será un guarismo de entidad similar.

El próximo día 13, el Consejo Vasco de Finanzas se reúne para repartirse el botín. Tiene ante sí varias opciones. Una sería aflojar la presión fiscal. Los ingresos públicos son mermas para los ingresos de los ciudadanos, así que si los primeros aumentan se podría compartir la buena situación con quienes aportan el dinero y permitir que se queden con algo más en sus bolsillos. Sería la opción bondadosa. Otra consistiría en rebajar la deuda, una vez que somos la comunidad autónoma menos endeudada, pero endeudada al fin y al cabo. No es una necesidad financiera y ningún acreedor se muestra impaciente por cobrar pues sabe que sus deudas están seguras, pero es muy probable que, puesto en situación similar, usted dedicaría una buena parte del incremento de los ingresos a aliviar sus deudas. Así que esta sería la opción responsable.

Queda una tercera opción, la popular/populista que consiste en darle gusto a la máquina del gasto. Esta tiene muchas ventajas. Es de aceptación general y nadie se queja (bueno, casi nadie, tan solo algunos despistados como yo, que no entendemos las motivaciones profundas que mueven al pueblo soberano) y favorece las expectativas electorales de los gobernantes que riegan el pasto social con el gasto público. Las necesidades sociales son infinitas y la sensación de que hemos padecido inmensos recortes del Estado de Bienestar durante los años de la crisis, por más que equivocada, es universalmente admitida como dogma de fe.

Supongo que no le sorprenderé si le digo que yo prefiero las opciones en el mismo orden en el que las he presentado. Bueno, pues las cosas se harán exactamente al revés. ¿Se juega un café?

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