Cómo protegerse de los chiringuitos financieros

Sede de la Comsión Nacional del Mercado de Valores. / R. C.

Cuando decida invertir compruebe que son entidades registradas y autorizadas por la CNMV o el Banco de España

Amparo Estrada
AMPARO ESTRADAMadrid

Baldomera Larra -hija del conocido escritor y periodista Mariano José de Larra, que con sólo cuatro años encontró su cuerpo cuando se suicidó- fue la artífice del primer fraude piramidal que se conoce en España. En los años setenta del siglo XIX inició un negocio de préstamos en el que pagaba un elevado interés -llegaba al 30% mensual- a quien le dejaba su dinero; sin embargo esa rentabilidad la abonaba con lo que le daban los nuevos impositores, no porque su empresa de créditos fuera tan boyante. Y aunque en sus comienzos fue conocida como la «madre de los pobres» acabó dejando miles de afectados. Cuando le preguntaban cuál era la garantía de su ‘Caja de Imposiciones’ en caso de quiebra, Baldomera Larra contestaba: «Ninguna, tirarse del viaducto». Al final, cuando llegó la quiebra en 1876, desapareció con todo el dinero que pudo.

La historia de Baldomera se ha repetido una y otra vez: con el gancho de ofrecer una alta rentabilidad a los potenciales inversores, los estafadores captan dinero que no tienen intención de devolver. Cuando se planteé invertir su dinero, lo primero que debe hacer es detectar si se trata de un chiringuito financiero. En ese caso, deben saltar todas las alarmas. No se trata de si tendrá más o menos acierto con la inversión, sino de que son ilegales e intentan engañarle.

En las últimas semanas se han producido en España varias detenciones de falsos broker, como el ciudadano alemán reclamado por Suiza que había creado varias empresas ficticias dedicadas a la inversión en Bolsa donde las víctimas depositaban su dinero. Este alemán se enfrenta a 15 años de prisión, pero la mayoría de los estafadores desaparecen de repente y hay muy pocas esperanzas de recuperar el dinero.

Con la crisis económica y los bajos tipos de interés se ha producido un incremento en las estafas financieras. La mayoría de los chiringuitos se disfrazan de empresas de servicios de inversión, donde ofrecen supuestos derivados u operaciones binarias, entre otros productos complejos que los incautos inversores no entienden o no pueden comprobar. En otros casos, aparecen como una institución de inversión colectiva que recoge aportaciones para fondos.

Técnicas agresivas

Las estafas a través de estos chiringuitos suelen tener elementos comunes. Por ejemplo, técnicas comerciales muy agresivas con el cliente, al que urgen a tomar la decisión en el momento incluso con vejaciones poniendo en duda su inteligencia si no aprovecha la oportunidad.

El inversor atrapado por estos estafadores suele ser un hombre de mediana edad, con conocimientos y experiencia, que ya ha hecho alguna inversión anteriormente. El exministro y expresidente del Parlamento Europeo José Borrell responde a este arquetipo. Borrell perdió 150.000 euros que invirtió a través de una página web. ConsortFX era la hipotética firma de brókeres británica que después de un año gestionando supuestamente el dinero del exministro se esfumó sin dejar rastro. Borrell, que es ingeniero aeronáutico y doctor en Ciencias Económicas, creía que todo funcionaba correctamente porque atendían el teléfono y en la web aparecían gráficos de rentabilidad. Sin embargo, nunca hizo ningún reintegro.

Puede ocurrirle a cualquiera, pero hay unas normas básicas que podrían evitar que caiga en la trampa. Lo primero y básico es comprobar en la CNMV si esa sociedad que le ofrece la oportunidad de su vida está registrada y autorizada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores. En la web de este organismo, además, se publican advertencias contra chiringuitos ya detectados tanto en España como en Europa. Todas las semanas hay al menos un aviso. Con ello se intenta evitar que sigan estafando desde el mismo momento en que tienen noticia de su existencia. El lado negativo es que una vez descubiertos desaparecen rápido y mutan.

Aléjese de productos complejos y desconfíe de altísimas rentabilidades que no se corresponden con lo que se encuentra en el mercado. Interrogue hasta la extenuación antes de aportar su dinero. Por ejemplo, pregunte cómo han conseguido su teléfono, si están registrados en la CNMV o en el Banco de España, si están adheridos a un fondo de garantía, cuáles son los riesgos y cuánto dinero puede perder, cuál es la liquidez de la inversión o diga que quiere acudir con un abogado y pida que le remitan por escrito todos los documentos.

Fotos

Vídeos