La precariedad laboral alcanza a 1,2 millones de personas

Un vigilante de seguridad del metro de Madrid, en un vagón del suburbano./Javier Prieto
Un vigilante de seguridad del metro de Madrid, en un vagón del suburbano. / Javier Prieto

Vigilantes de seguridad, repartidores a domicilio e incluso informáticos se incluyen entre las diez profesionales cno peores condiciones laborales

LUCÍA PALACIOS

Vigilantes de seguridad, repartidores a domicilio e incluso informáticos se incluyen entre las diez profesiones con peores condiciones laborablesmadrid. Enfermo, apaleado y divorciado. Así es probable que termines por desempeñar un oficio: el de vigilante de seguridad, que se ha convertido en uno de los más precarios del país, un colectivo con una plantilla de más de 123.000 personas que este verano copó la actualidad por la huelga que protagonizaron en el aeropuerto de Barcelona. Como ellos, son muchos -más de 1,2 millones de personas solo en diez profesiones- los que trabajan en España en condiciones ínfimas y con salarios muy bajos, más si se tienen en cuenta los peligros que pueden acecharles en el desempeño de su jornada laboral, como las palizas que sufren los vigilantes de metro por grupos violentos o el riesgo que asumen los que velan por instituciones amenazadas por el terrorismo.

Esto es lo que denuncia uno del gremio, Óscar Verdura, que esta semana se manifestó junto a decenas de compañeros en Madrid para reivindicar unas condiciones más dignas: «La gente trabaja 12 horas seguidas para ahorrarse el transporte y hace todas las extras que puede porque los salarios son muy bajos. Tenemos un índice de conciliación cero y un nivel de divorcios que supera al de otros colectivos. Te destrozan la vida...». Explica que por convenio tienen cercenado el derecho a huelga y no pueden dejar su puesto hasta que no llegue el reemplazo; de lo contrario, sería delito. «Y todo esto, ¿para qué? Si voy a ganar menos de 1.000 euros al mes -1.122 euros brutos, según convenio-. No compensa», asegura.

Menos todavía gana Maite Méndez, auxiliar de ayuda a domicilio, otra de las profesiones más precarias y que tiene más de 220.000 trabajadoras, según un informe de CC OO. «Mi sueldo bruto mensual son 850 euros, pero a mi casa entran 700 euros», explica. Bien es verdad que, al igual que el 90% de los empleados de este sector -que se ocupan de atender a los dependientes en su casa-, tiene jornada parcial. Pero ella casi es una afortunada porque en su contrato figuran 30 horas, frente a las 36 que se establecen para la jornada completa. «Si mi sueldo es precario, el de la mayor parte de mis compañeras no tiene nombre», se lamenta, al tiempo que denuncia que se hacen muchas horas extras que no se las pagan.

El trabajo de Dani es entregar la comida a domicilio en tiempo récord. De día o de noche, haga un sol asfixiante o diluvie... debe estar siempre disponible para salir corriendo con su moto. Y todo por 5,35 euros brutos por hora. Al final, la remuneración media suele estar en los 300 euros al mes por trabajar 15 horas a la semana. Pero, eso sí, cuando te digan, porque debes estar siempre a punto para la empresa, con lo que se hace difícil compatibilizar esta actividad con otra o estudiar.

«La mayoría de los jóvenes que van por las ciudades repartiendo comida están en el limbo laboral», denuncia Vicente Sánchez, secretario de la Federación de Construcción y Servicios de CC OO, que explica que estos profesionales y los de comida rápida son los que menos cobran del sector de la hostelería -de por sí ya con sueldos bajos- y tienen un nivel de parcialidad del 90%. Asimismo, se dan muchos contratos fraudulentos. Trabajan más horas de las firmadas y no se cotizan.

Afecta al 7% de ocupados

Hay otras seis actividades que el sindicato denuncia como las más vulnerables del mercado laboral en la segunda fase de su campaña ‘Precarity War’. Se trata de dependientes, promotores de productos y reponedores, trabajadoras del hogar, auxiliares de servicios... y otras todavía más contradictorias como los trabajadores del Estado, los informáticos y los consultores, que pese a estar más que cualificados con licenciaturas muy demandadas, ingresan entre 10.500 y 13.500 euros brutos al año. Todos ellos suman más de 1,2 millones de puestos, el 7% del total de ocupados.

Para evitar que la peor cara del empleo se extienda más, CC OO quiere que se fijen sueldos mínimos de 8 euros la hora, frente a los 5,35 euros. «El salario mínimo en los convenios tiene que estar en torno a los 14.000 euros anuales», defiende José María Martínez, secretario de la Federación de Servicios del sindicato, que culpa a la reforma laboral.

Y quienes más sufren sus efectos son los jóvenes y las mujeres, que firman el 72% de los contratos parciales, de los cuales más de la mitad no son deseados, según CC OO. También sobre ellas recae un porcentaje mayor de temporalidad: un 80%.

Empresas multiservicios para trampear convenios

Empresas multiservicios ha habido desde siempre, pero a raíz de la reforma laboral de 2012 han proliferado como la pólvora. La nueva normativa estableció la prevalencia del convenio de empresa frente al sectorial y por eso ahora muchas compañías han pasado a externalizar sus servicios y de esta forma devaluar el salario y abaratar costes. De esta manera, empleados de la hostelería o de la logística cobran hasta la mitad del sueldo por el mismo trabajo pero bajo el paraguas de una subcontrata que se rige por un convenio de empresa a la baja.

Por eso, de las compañías que facturan más de 3 millones, el 70% externaliza, porcentaje que se eleva hasta el 90% para las que ganan más de 12 millones. Y es que ahora lo extraño son los negocios que no tengan subcontratadas actividades como la limpieza, seguridad, catering... algo que, paradójicamente, se da mucho en la Administración.

Ante esta situación, los sindicatos vienen denunciando hace tiempo que no se puede hacer ‘dumping’ y que hay que aplicar las condiciones laborales de los sectores en los que se opera.

Fotos

Vídeos