A peor

¿Qué hará Pedro Sánchez, con quién gobernará, qué medidas económicas adoptará, qué cambios legislativos introducirá?

La Bolsa y la prima de riesgo saludaron con alegría los cambios en Italia y España/
La Bolsa y la prima de riesgo saludaron con alegría los cambios en Italia y España
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Si tuvo la oportunidad y la paciencia de leer mi comentario del pasado domingo quizás recuerde la larga lista de circunstancias que elevan a alturas estratosféricas el nivel actual de incertidumbre. De entre ellas había tres que destacaban por su importancia y, las tres, han empeorado a lo largo de esta semana. El presidente americano ha decidido no esperar más al final de unas negociaciones casi imposibles e implantar ya los aranceles anunciados a las exportaciones europeas -no solo-, de aceros y aluminio. La respuesta europea está en marcha, mientras que las conversaciones se mantienen, pero centradas más bien en lanzar recriminaciones mutuas que en buscar soluciones comunes.

Los italianos, por su parte, se han superado a sí mismos. Los dos partidos triunfantes - la extrema derecha y el extremo populismo -, lanzaron un burdo órdago al presidente de la república al proponer como ministro de economía a un destacado miembro de las hordas anti euro que pretenden sacar al país de la Unión Monetaria, que tanto costó implantar y tan difícil resulta mantener. Es obligado reconocer que, como forma de provocar, esta actitud es el 'state of the art'. El presidente se mantuvo firme y aún a riesgo de provocar una letal crisis institucional se plantó, se negó y les obligó a cambiar la propuesta. La prima de riesgo italiana sufrió un ataque de nervios y se alejó de los niveles convenientes para entrar de lleno en los angustiosos.

Pero lo mejor, lo realmente espectacular, sucedió aquí, en España, entre el jueves y el viernes. Pedro Sánchez consiguió formar una coalición improbable que derrotó a Mariano Rajoy, le expulsó del paraíso del gobierno y le arrumbó en las sombras de una oposición desprestigiada. Para mayor emoción, Pedro Sánchez le garantizó al PNV el mantenimiento de los presupuestos aprobados por el enemigo y prometidos a los nacionalistas, que recibieron toda suerte de improperios y descalificaciones por parte de quien ahora se obliga a aplicarlos. Unos presupuestos que el PP puede auto enmendar en el Senado, lo que convertiría el patio de la política española en la octava maravilla del mundo del espectáculo.

¿Qué hará Pedro Sánchez, con quién gobernará, que medidas económicas adoptará, que cambios legislativos introducirá? Supongo que no lo sabe ni el mismo, aunque conociendo al personaje es seguro que nos esperan grandes días de gloria y estupefacción. Lo sorprendente es que los mercados financieros, la Bolsa y la prima de riesgo, saludaron con alegría los cambios en Italia y España. Una reacción que no es sencillo de explicar. O confían mucho en los nuevos gobernantes o piensan que no podrán descarrilar el tren de las economías europeas que circulan por vías férreas, férreamente implantadas.

En esas estamos. Las dudas superan en mucho a las certezas. Entre las primeras, saber que parte del edificio levantado por el PP será demolido por el PSOE. Los bancos han empezado mal, pidiendo que se mantenga la reforma laboral, lo cual constituye, sin duda, el mejor acicate para revocarla. ¿Qué pasará con Cataluña?, es otra buena pregunta y ¿qué hará con los pensionistas, los funcionarios, los salarios y la financiación autonómica?, otras interesantes. Seguro que si piensa durante cinco minutos se le ocurren unas cuantas más.

Las próximas semanas van a ser muy entretenidas, lo que no asegura que vayan a ser muy productivas. Pedro Sánchez va a encontrar su mesa llena de papeles y cada uno de ellos es un dilema, acerca de los cuales sus propios socios mantienen severas discrepancias. Su reto será encontrar una solución comúnmente aceptada y no especialmente dañina. Yo no estoy muy esperanzado - más bien estoy muerto de miedo -, pero ya sabe que soy muy timorato. Que conste que también estoy dispuesto a reconocer mi error, en cuanto quede demostrada su existencia. De momento, los mercados financieros parecen estar encantados.... que sigan así.

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