El PNV no logra convencer a los pensionistas para que desconvoquen sus protestas

La concentración semanal de todos los lunes ante el Ayuntamiento de Bilbao, que ayer volvió a ser muy concurrida./Borja Agudo
La concentración semanal de todos los lunes ante el Ayuntamiento de Bilbao, que ayer volvió a ser muy concurrida. / Borja Agudo

Reivindica ante los jubilados en Sabin Etxea su pacto con el PP y les explica que ve imposible alcanzar los 1.080 euros que piden

ERLANTZ GUDE

«La pensión mínima de 1.080 euros es totalmente inviable». Así de contundente se expresó la presidenta del Bizkai Buru Batzar (BBB), Itxaso Atutxa, en la charla informativa que el PNV organizó en la tarde de ayer en Sabin Etxea para detallar a los mayores el preacuerdo con el PP sobre pensiones. El asunto escuece particularmente a la formación jeltzale, molesta debido a que una parte importante de los jubilados vascos no vea reconocido su esfuerzo para mejorar la situación. De hecho, y pese a las explicaciones, la plataforma vizcaína, presente en el acto, mantendrá sus protestas.

Ante un auditorio lleno, al punto de que se habilitaron asientos en el vestíbulo para ver la charla en pantallas, Atutxa señaló que las prestaciones no deben estar «al albur de posicionamientos políticos» y defendió el compromiso de su partido con un sistema público. Las propuestas jeltzales, insistió, parten de un «diagnóstico, no de la búsqueda de un puñado de votos». Y arremetió contra Podemos y EH Bildu –e incluso se reservó críticas contra el PSOE, sus socios de gobierno a través del PSE en todas las instituciones vascas–.

Sobre Podemos y EH Bildu recordó que suscribieron el acuerdo parlamentario del 1 de marzo por el que la Cámara autonómica, con la salvedad del PP, exigía una revalorización de las prestaciones conforme al IPC, la gran pretensión de los jubilados al inicio de la oleada de protestas que arrancó el 15 de enero.

Poco después, EH Bildu y Elkarrekin Podemos se descolgaron reclamando los 1.080 euros, haciendo llegar las exigencias que los pensionistas habían pasado a pedir en las calles. Respecto a Podemos –y aquí viene la pulla al PSOE–, recordó que, con los socialistas, podrían establecer sinergias para usar sus votos en el Congreso y reclamar esta demanda. El responsable de pensiones en la Cámara nacional y portavoz del PNV en el Pacto de Toledo, Iñigo Barandiaran, añadió que la postura socialista en esta comisión es de oposición frontal a cualquier posicionamiento del PP. «El 'no es no'». Barandiaran agregó que Bildu «no parece mostrar interés en este órgano.No se le conocen aportaciones, y tiene de hecho delegada su presencia en Compromís, compañeros en el Grupo Mixto».

«No tenemos competencias»

El acto sirvió además para que Atutxa, Barandiaran y Jon Aiartza, responsable de pensiones en el Parlamento vasco, pusieran en valor el desembolso que a través de los Presupuestos el Gobierno vasco dedica a partidas vinculadas a las pensiones. «Más de 3.500 millones a sanidad y, en tercer lugar, mil millones a políticas sociales». A lo que se sumó el gasto que en primer lugar destina la Diputación vizcaína –más de 500 millones– a Acción Social. En una pormenorizada explicación acompañada de gráficos, ahondaron en que, al margen del esfuerzo de las administraciones vascas –todas ellas en manos jeltzales–, Lakua reivindica la gestión económica de la Seguridad Social, contemplada en el Estatuto de Gernika.

Por eso Atutxa se mostró muy crítica con la petición de una pensión mínima de 1.080 euros. Emplazó a que, en todo caso, se exija a Madrid, la competente. Víctor Etayo, uno de los principales portavoces de Personas Jubiladas de Bizkaia, eje del activo movimiento de jubilados territorial, incidió ante la dirección del BBB en esta prestación apelando al contenido de la Carta Social Europea. Tras escucharle, el diputado Barandiaran recalcó su inviabilidad. «¿Y por qué no 1.500? Debemos trabajar con responsabilidad, analizando las fuentes de financiación, y evitar aventuras sin rigor». También puso en duda la credibilidad del comité europeo que lleva al cálculo de los 1.080 euros.

Antes de la cita en Sabin Etxea, los pensionistas habían celebrado, como todos los lunes, una jornada más de protestas en las capitales vascas. Miles de jubilados repitieron en Bilbao, mientras que más de mil lo hicieron en San Sebastián y varios centenares más, en Vitoria. Como novedad, Sestao acogió una primera manifestación. Las protestas no cesan, aunque está por ver el efecto que las explicaciones brindadas ayer por la cúpula vizcaína del PNV tienen en su afluencia en las próximas citas.

Las plataformas leerán un comunicado único el 26

Las plataformas vasco-navarras de pensionistas prevén elaborar este jueves en Vitoria un comunicado conjunto para las marchas en las cuatro capitales del sábado 26. Será su segundo encuentro tras el celebrado el pasado día 19. La coincidencia en las reivindicaciones facilitará la tarea: subida de las pensiones conforme al IPC, eliminación del factor de sostenibilidad para que las prestaciones no se adapten a la esperanza de vida en el año de jubilación, pensión mínima de 1.080 euros e incluso la derogación de las últimas reformas laborales y fiscales.

El llamamiento para movilizarse en Euskadi y Navarra tendrá su eco en el conjunto del país, a través de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, a la que pertenecen varios colectivos vascos como Personas Jubiladas de Bizkaia. La asociación nacional devolverá el gesto a los pensionistas vascos, que el día 5 se manifestaron en respuesta a su convocatoria.

Aquella marcha no gozó de gran seguimiento en el resto del país y, pese a que sí cuajó en Bilbao, siendo la más concurrida con 33.000 asistentes, lo hizo lejos de los 115.000 del 17 de marzo. La coordinadora estatal no tiene tanto que perder y, con un movimiento que languidece fuera de Euskadi, intenta rentabilizar el tirón de las protestas vascas. Al margen del llamamiento en las ciudades españolas el día 26, prepara la principal manifestación al día siguiente en Madrid.

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