No lo veo

Las razones esgrimidas por elGobierno vasco explican el ‘cómo’,pero no los ‘porqués’ de la iniciativa

No lo veo
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Es evidente que la decisión adoptada por el Gobierno vasco de adquirir una participación minoritaria de una empresa como CAF tiene una relevancia muy especial. Lo que ya no resulta tan evidente son las razones utilizadas para hacerlo y, menos, para hacerlo de esa manera. Aquí nos podemos mover entre dos extremos. Hay quien piensa que la mejor política industrial es la que no existe y quien desearía nacionalizar los medios de producción para asegurarse el control público de los mismos. La experiencia demuestra que lo primero produce graves disfunciones, sobre todo en momentos de crisis; mientras que la segunda postura es la mejor receta para aterrizar de bruces en la peor de las crisis.

¿Qué hay en medio? Pues un montón de opciones. La de una participación pública minoritaria en empresas cotizadas es una de ellas. Pero, ¿para hacer qué exactamente? La nota informativa emitida ayer por el Gobierno vasco hacía hincapié en el ‘cómo’ se ha tomado la participación, en los aspectos formales de la misma, pero no desvelaba los ‘porqués’ de la operación. Claro que es importante y por supuesto que CAF es una empresa estratégica por muchos motivos, por su tamaño, por el nivel de su tecnología, la amplitud de su mercado y sus efectos tractores sobre las industrias auxiliares. Ya, pero, ¿en qué cambian las cosas por el mero hecho de que el Gobierno le compre a Kutxabank un paquete pequeño de acciones? Solo por eso ni su estructura financiera será más fuerte, ni sus mercados más accesibles, ni su tecnología más avanzada, ni su empleo mayor. ¿Hay algo más que no se ha hecho público?

La verdad, no entiendo el movimiento. Creo en el objetivo de centrar en nuestro entorno a nuestras principales empresas y, por supuesto, estoy a favor de ayudarles a consolidar sus balances, apoyarles en su crecimiento y a la hora de acometer nuevos proyectos de inversión, pero tiendo a pensar que para ello no es imprescindible entrar en su capital social.

El lehendakari ya quiso poner a trabajar los fondos de las EPSV,para escándalo sindical

Y, si así lo decidieran nuestros gobernantes, deberían saber que el 1,24% del capital es poca cosa; como lo son los 30 millones dotados al Instituto Vasco de Finanzas, lo seguirán siendo cuando se eleven a los 100 millones previstos para el conjunto de la legislatura, y lo serán también los 250 millones con que se piensa lanzar el fondo estratégico. En esta dura partida, las apuestas son mucho mayores.

En su día, el lehendakari lanzó una idea que tenía muchísimo sentido y consistía en utilizar los fondos depositados en las EPSV y ponerlos a trabajar a favor de la recuperación. Eso suponían otras cifras y, sobre todo, implicaba la corresponsabilidad de toda la sociedad vasca en la definición de su futuro industrial. Pero claro, los sindicatos tardaron un par de segundos en escandalizarse por tan torticera utilización de sus ahorros. Ellos saben perfectamente lo que los ‘demás’ deben hacer: arriesgar su dinero, comprometer inversiones, buscar clientes y emplear a muchos trabajadores con salarios elevados y buenas condiciones laborales. Pero, eso sí, ‘nunca con mi dinero’.

Pues ahí sí que hay fondos suficientes para hacer políticas industriales atrevidas. Para garantizar los famosos arraigos y conseguir compromisos duraderos. Para acometer programas de crecimiento y diversificación. Para emplear nuevas tecnologías en nuevos productos de gran valor añadido. Y otras bagatelas por el estilo. Pero, en lo que conocimos ayer, no lo veo. Nada, pues a ver si me equivoco otra vez.

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