Mondragón insiste ante la juez que las cooperativas son soberanas

Un momento de la primera sesión del juicio, celebrada este lunes en Bergara/L. MICHELENA
Un momento de la primera sesión del juicio, celebrada este lunes en Bergara / L. MICHELENA

Se inicia la vista del juicio en el que los exsocios de Fagor Electrodomésticos reclaman al Grupo 47 millones | Txema Guisasola afirma que jamás garantizó a los cooperativistas que no perderían sus ahorros

JULIO DÍAZ DE ALDA

Los responsables (actuales o pretéritos) de la Corporación Mondragon que hoy declararon como testigos en la primera de las cuatro sesiones previstas del juicio por la demanda contra el Grupo de algo más de 900 exsocios de Fagor Electrodomésticos (FED) cerraron filas y no se salieron del guion. A las innumerables preguntas de la acusación, que trataba de buscar una grieta en el muro de la defensa, Arantxa Laskurain (secretaria general), Txema Guisaola, José María Aldekoa (expresidente del conglomerado y en el caso del primero, también máximo responsable del fabricante de electrodomésticos) y Fabian Bilbao (exdirector general de FED) respondieron todos a una.

El mensaje era claro, Mondragón Corporación «es una asociación de cooperativas apoyadas en unos valores compartidos que actúan de manera individual y soberana». No hubo manera en casi cuatro horas de sesión en el Palacio de Justicia de Bergara de que nadie se saliera de lo establecido.

El abogado defensor de los demandantes (letrado del despacho donostiarra Sunion) reconoció al término de la jornada que de las testificales realizadas en este primer día poco se podía sacar en limpio; no asi, matizó, de las actas de distintas reuniones del consejo general de Mondragón o de algún otro órgano de la Corporación y también de FED, aportadas ya al proceso, en las que, dijo, se aprecian indicios de la teoria que defienden los demandantes, y que no es otra que la de que Mondragon les engañó para mantener su dinero en una cooperativa que se moría.

Junto a Laskurain, persona de gran peso en la estructura de Mondragón y que comparecía en representación de la misma, buena parte de la atención estaba puesta en la persona de Txema Gisasola. El ex máximo responsable de FED y también del Grupo cooperativo aseguró ante la magistrada que nunca garantizó a los socios de Fagor Electrodomésticos que no perderían sus aportaciones de capital. En la misma línea, y siempre a preguntas de sus abogados (de los despachos Uría Menéndez y LKS), Guisasola rechazó de manera tajante que hubiera siquiera insinuado a los socios de la quebrada cooperativa que el Grupo apoyaría a la firma de manera ilimitada pasara lo que pasara. En la misma línea, aunque con evidentes lagunas de memoria, se pronunció Fabian Bilbao, sustituto en su día de Guisasola al frente de FED.

La caída de Fagor, que los responsables de la Corporación reconocieron supuso un impacto de proporciones inéditas en el seno del Grupo, sirvió, según las declaraciones de esta mañana, para demostrar el espíritu de colaboración reinante en ese conjunto de empresas independientes que, después de poner todo el dinero posible mediante instrumentos de solidaridad ordinarios y extraordinarios, se dedicó a buscar empleo a los damnificados laborales por el cierre de FED.

Los declarantes también dejaron claro que los mecanismos por los que los exsocios de Fagor Electrodomésticos dejaban su dinero a la empresa (a cambio de un interés) eran particulares del Grupo Fagor y que -en esto pusieron especial énfasis- eran esas cooperativas las únicas que tenían capacidad de decisión sobre las mismas. Dicho de otro modo, que Mondragón ni podia intervenir ni intervino en ese asunto. Este mensaje contrasta con lo que afirman los demandantes, que acusan al Grupo de haber insuflado en aquellos exsocios una esperanza perfectamente irreal de que la Corporación estaba al tanto de todo y que no les dejaría caer nunca.

Al término de la sesión, los abogados principales (Raúl Tenés, desde la acusación) y Arantxa Estefanía como defensa de Mondragon realizaron, desde la prudencia debida, un breve análisis de la jornada. El primero explicó que había apreciado «contradicciones» entre los comparecientes, mientras la segunda se declaró «satisfecha» al entender que había quedado demostrado que «la teoría del engaño» no era cierta.

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