El minipacto de la moncloa

El minipacto de la moncloa
Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Afectado por el resultado general de las elecciones catalanas y severamente dañado por el desplome en ellas de su partido, Mariano Rajoy quiso ayer poner pie en pared, retomar la iniciativa y pasar al ataque. Para ello, nada mejor que un acuerdo «entre todos» -Gobierno, patronal y sindicatos- para elevar el salario mínimo interprofesional en este año (4%) y los siguientes (5% en 2019 y 10% en 2020). La medida, más efectista que efectiva, tiene la virtud de tomarsepor consenso total. Algo realmente inusual entre nosotros en los últimos tiempos. Así que es mejor aplaudir -se mimetiza uno con el entorno- que discrepar -quedas como el rancio, el malo o el extremista-.

Si tuvo la paciencia de leer lo que escribí el domingo, ya sabrá que a mí no me parece mal el monto fijado sino el sistema de fijación, que considero demasiado alejado de la realidad de cada una de las personas que deben pagarlo. Porque, ¿cuántos delos que ayer se reunieron enLa Moncloa y firmaron el acuerdo pagan los salarios de su propio bolsillo o del bolsillo de los accionistas que tienen encomendados gestionar? Pues muy pocos..., por ser generoso.

Para ennoblecer más el acto, Mariano Rajoy recordó que hace 40 años se firmaron los famosos Pactos de la Moncloa a escasos cien metros de la sala que los cobijaba. Si, además de la fecha y el lugar, hubiese comparado el contenido de aquellos y el de lo de ayer, probablemente se habría sonrojado.

¿Cuántos de los reunidos ayer pagan los sueldosde su bolsillo? Muy pocos, por ser generoso

Pero bueno, algo es algo y es mejor que nada; y un pequeño acuerdo es mejor que ningún acuerdo. Por mi parte, con que todos los firmantes sean conscientes de que a un empresario se le puede obligar a contratar‘de una determinada manera’ pero no se le puede obligar a contratar, ya me siento feliz. Si, además, lo son también de que lo único que nos garantiza unos salarios más elevados y durante más tiempo son las ganancias elevadas y duraderas de la productividad, entonces la felicidad se completa con el entusiasmo.

Tampoco deberíamos olvidar las cautelas introducidas en el acuerdo. En efecto, las subidas escalonadas se condicionan a la consecución de dos objetivosque son alcanzables, pero no seguros. Uno, un crecimiento superior al 2,5% y, dos, la creación de 450.000 empleos cada año. Si se alcanzan, todos estaremos contentos y, en especial, los destinatarios del acuerdo de ayer. Ojalá sea así.

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