La lenta reconstrucción del ladrillo

La lenta reconstrucción del ladrillo

El sector acelera en Euskadi hasta el 3% aunque todavía acumula una pérdida del 36% en valor y el 43% en empleo

Ana Barandiaran
ANA BARANDIARAN

La construcción comienza a dar claros signos de reactivación en Euskadi. Su punto de inflexión, tras siete años de debacle, tuvo lugar en 2015, aunque con crecimientos muy moderados, por debajo de la media. Pero por fin en el tercer trimestre de este año cogió impulso y llegó al 3%, en línea con el conjunto del PIB vasco. Es toda una conquista que, sin embargo, palidece cuando se observa su evolución en la última década. El sector ha sufrido tanto con la crisis –ha sido con diferencia el más castigado– que le va a costar muchísimo reconstruir todo lo que ha perdido. En concreto, más de un tercio de su valor y 36.000 empleos, un 43% de los que tenía en 2008.

La pérdida de valor de la construcción, que ronda el 36%, contrasta con un PIB global que en Euskadi ya ha recuperado su nivel previo a la crisis gracias al empuje de los servicios. La industria, que es la 'niña bonita' del Gobierno de Iñigo Urkullu, sólo está un 10% por debajo de la cota de 2008. Es tal el varapalo que se duda incluso de que recupere algún día el peso del 10% que llegó a tener antes de la hecatombe, cuanto todavía no había pinchado la burbuja inmobiliaria. Ahora lleva tres años que sólo aporta el 5,8%.

«Partimos de niveles tan bajos que cualquier variación resulta muy aparente. Los incrementos son muy importantes porque la base es pequeña», explica Iñaki Urresti, secretario general de la patronal Ascobi. Según precisa, se nota que el negocio mejora, impulsado por el mercado residencial y, en especial, por la rehabilitación de viviendas. La obra civil, sin embargo, sigue hundida, si bien espera «una cierta recuperación en este ámbito en 2018 de la mano de las Administraciones locales».

Nueva planta

La construcción de casas nuevas se está reactivando aunque Mario Yoldi, director de Planificación y Procesos Operativos de Vivienda del Gobierno vasco, advierte de que el dinamismo es inferior al que correspondería dada la «demanda solvente» que se percibe y a lo que está ocurriendo en otras comunidades autónomas. Y es que el precio de la nueva planta, aunque hay diferencias de cuantía según las estadísticas, está evolucionando claramente al alza. «Pero las promotoras no están respondiendo como cabría esperar a esa señal», afirma Yoldi. Según sus pronósticos, el número de viviendas previstas para este año de acuerdo con las licencias solicitadas se situará en un nivel parecido a 2016 (4.264), que supuso un notable crecimiento del 47% respecto a 2015. Pero la cifra está muy lejos de las 16.000 de 2007.

Lo que sí está tirando con fuerza del negocio es la rehabilitación. Las licencias solicitadas para obra mayor están en máximos históricos y se espera que acaben el año en las 2.800. Las Inspecciones Técnicas de Edificaciones (ITE) están ayudando a impulsar esta actividad.

En el mercado de inmobiliario los síntomas de reactivación son claros. Las operaciones de compraventa acumulan ya cuatro años al alza, desde los mínimos de 2013. Pero el incremento se concentra en la vivienda usada mientras caen las transacciones en la nueva, lo que puede estar relacionado con la falta de oferta a la que se refiere Yoldi.

En relación a los precios es difícil sacar conclusiones por las discrepancias según las fuentes estadísticas, incluso en cuanto a tendencias. En lo que sí hay consenso es en la subida de los precios de alquiler (924 euros de media), lo que estimula la compra de vivienda como inversión.

1. APORTACIÓN AL PIB Caída del 10% al 5,8%, en línea con la media nacional

El peso de la construcción en el PIB vasco superaba el 10% antes de que estallase la burbuja inmobiliaria y el ladrillo saltase por los aires. Desde el primer trimestre de 2008 el sector comenzó a hundirse con tasas negativas que llegaron a superar el 10% a principios de 2010. La vuelta al crecimiento en esta rama no se produjo hasta finales de 2014, con un año entero de retraso respecto al PIB general. Encima, las tasas de incremento han sido más moderadas que la media hasta el tercer trimestre de este año. Solo entonces ha alcanzado el 3%, el mismo ritmo que el conjunto de la economía vasca.

Como resultado de esta evolución, la aportación de la construcción al PIB de Euskadi lleva ya tres años estancada en el 5,8% y le va a costar despegar de ahí. Llama la atención que a pesar de que la burbuja inmobiliaria ha sido mucho más exagerada en otras zonas de España, su peso en el PIB nacional es muy similar. Antes de la crisis estaba en el 11% y ahora ronda el 5,6%. Hay que tener en cuenta, no obstante, que la parte inmobiliaria del negocio está incorporada en el sector servicios.

La construcción ha sido con diferencia el sector más castigado de la economía vasca por la crisis. Ha perdido un 36% de valor con lo que su peso en el PIB ha pasado del 10% al 5,8%. La industria tampoco ha recuperado todavía su volumen previo a la recesión aunque sólo está un 10% por debajo. Su cuota en el PIB ha descendido del 28% al 24% y el Gobierno de Urkullu se ha puesto como objetivo llegar al 25% en la legislatura.

En el otro extremo, el sector servicios ha evolucionado al alza y ya está un 18% por encima de 2008. En estos años ha ganado relevancia desde el 61% al 69%. Es el motor que ha logrado que el PIB vasco ya esté a niveles precrisis.

2. EMPLEO Todavía en mínimos tras perder 36.000 puestos de trabajo

El impacto de la crisis en el empleo vinculado al sector de la construcción ha sido dramático y lo peor es que todavía no hay signos de recuperación. Se mantiene en mínimos. Al menos es lo que indica la encuesta del Eustat(PRA), aunque en esto como en casi todo hay diferencias según la fuente que se tome de referencia. El caso es que, según la oficina estadística vasca, en el tercer trimestre de este año el empleo en el sector siguió cayendo hasta las 46.900 personas. La cifra supone un descenso del 43% respecto a 2008 y una pérdida de 36.000 puestos de trabajo.

La Seguridad Social contabilizaba este noviembre un total de 54.332 afiliados en la construcción, lo que suponía un incremento de 1.000 respecto al mismo mes de 2016. Con todo, también refleja una caída de 32.000 cotizantes desde 2008.

3. OBRA CIVIL Sigue hundida por falta de presupuesto público

La crisis ha obligado a las administraciones a apretarse el cinturón, lo que se ha traducido en un recorte importante en el presupuesto dedicado a la inversión pública. La licitación se ha desplomado, especialmente en lo que se refiere a la obra civil (carreteras, puentes, túneles...). No hay datos de 2017 pero los que maneja la patronal Ascobi en el balance de 2016 reflejan claramente la caída. La licitación de obra civil se situó ese año en 785 millones frente a los 3.230 millones de 2010.

El indicador del Eustat conduce a esa misma conclusión. La obra civil marcaba un nuevo mínimo –43,7– en el segundo trimestre de 2017, último dato publicado, aunque el secretario general de Ascobi confía en cierta reactivación en 2018. Lo que sí está despegando es la edificación, que encadena ya dos años en positivo.

4. VIVIENDA NUEVA Se reactiva, pero a un ritmo bajo dada la demanda

El precio de la vivienda nueva está subiendo en Euskadi. El INE recoge un incremento en el tercer trimestre del 8,4% que el Gobierno vasco rebaja al 1,7%. Pero ambas fuentes coinciden en la tendencia al alza. Según explica Mario Yoldi, responsable de Planificación del Ejecutivo autónomo, este ascenso atiende a la existencia de una «demanda solvente» que, sin embargo, no está teniendo la respuesta esperable por parte de las promotoras. Sobre todo teniendo en cuenta que ya casi se ha absorbido el stock acumulado en la crisis. Admite que entre las causas podría figurar el alto porcentaje de vivienda protegida que se exige.

Hasta el tercer trimestre las viviendas previstas suman 2.805, una cifra similar a la de 2016. En total ese año se llegó a 4.264, un 47% más, todavía lejos de las 16.000 de 2007.

5. MERCADO INMOBILIARIO Las compraventas se concentran en la vivienda usada

La compraventa de viviendas vivió su punto de inflexión en 2014 y ya acumula cuatro años al alza. Hasta septiembre, el número de transacciones suma 13.185, con un incremento del 5,6%. Pero hay claras diferencias entre la vivienda nueva y la usada. Mientras en el primer caso se da un descenso del 12%, en el segundo hay aumento y llega al 10,6%.

Pero este fenómeno no es específico de este año sino que lleva tiempo produciéndose. La prueba es que el peso de la vivienda de segunda mano en la compraventa ha ido incrementándose progresivamente en los últimos ejercicios. Así, en 2012, por ejemplo, era solo del 54%. Actualmente llega al 80%.

Las hipotecas para la compra de vivienda también evolucionan al alza. Hasta septiembre sumaban 12.684, un 7% más que en igual periodo del 2016.

6. PRECIOS El alza de los alquileres estimula la inversión

Según la estadística que uno coja se obtienen conclusiones muy distintas sobre la evolución del precio de la vivienda. Si se hace caso a la que el INE acaba de publicar este semana, el precio sube en Euskadi un 5,8% en el tercer trimestre, lo mismo que en los años de la burbuja inmobiliaria. Si se atiende al Gobierno vasco, se encarece la vivienda nueva pero sigue cayendo la usada.

Al menos hay consenso en algo: el precio de los alquileres sube a un ritmo trepidante. En el tercer trimestre un 5%, según el Gobierno vasco, hasta los 924 euros. El incremento acumulado desde el mínimo de 2013 es ya de 100 euros al mes. Este ascenso, espoleado por la escasez de la oferta, está estimulando la compra de vivienda como inversión. Muchas familias ven el ladrillo como un seguro para el futuro.

7. REHABILITACIÓN Máximos históricos de licencias para reformas

Ante el desplome de la construcción, muchos profesionales del sector se han refugiado en el negocio de la rehabilitación, que exhibe un gran dinamismo. Hasta el punto de que el número de licencias de obra mayor concedidas en Euskadi llegará este año a las 2.800, un nuevo récord histórico. Esos 2.800 edificios sometidos a algún tipo de reforma (fachadas, ascensores...) afectan a un total de 16.000 viviendas.

El número de obras de mejora no para de crecer pero su presupuesto es mucho más modesto que en las épocas de bonanza, al rondar los 120.000 euros de media. Con todo, es un negocio con muy buenas perspectivas gracias a las Inspecciones Técnicas de Edificios (ITE) previstas para 2018, nada menos que 72.000. Es tal la cifra que Yoldi reconoce que probablemente no se llegará.

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