El caso de la jueza vasca con cláusula suelo que ha ganado en los tribunales

La jueza ha dictaminado sobre varios casos relacionados con bancos
La jueza ha dictaminado sobre varios casos relacionados con bancos / Fotolia

La Audiencia de Bizkaia da la razón a la jurista, aunque la sentencia refleja una profunda división entre los magistrados

Ana Barandiaran
ANA BARANDIARAN

Se dice que uno no puede ser juez y parte, pero en cierto modo eso es lo que le ha pasado a una magistrada vasca. Ella ejerce de titular de un juzgado de Primera Instancia de una localidad vizcaína en el que, en desempeño de su cargo, ha dictaminado sobre numerosos casos relacionados con bancos y, a la vez, en el plano personal, ha demandado a una entidad financiera por la cláusula suelo y otras disposiciones de su hipoteca. Por ahora va ganando en los tribunales. La Audiencia de Bizkaia le ha dado la razón, aunque después de un debate encarnizado que ha provocado una profunda división entre sus colegas. Todavía cabe la posibilidad de recurso ante el Supremo.

La jueza y su pareja contrataron un préstamo hipotecario en 2009 con Caja Rural de Navarra con un interés mínimo del 1,75%. Años más tarde, en 2012, se separaron y ella se hizo cargo de todo el crédito, con lo que tuvo que renegociar las condiciones y el "suelo" se elevó al 2%. La demandante y su exmarido aseguran que la entidad introdujo la cláusula sin aviso. La firma lo niega y sostiene que la magistrada, "minuciosa y detallista", negoció con mucho tesón.

La Caja Rural de Navarra también alega que por su perfil de jueza no se le puede considerar como una consumidora más, aunque el abogado de la demandante, Iván Metola, defiende que cuando firmó el crédito acababa de empezar a ejercer y "en esa época los juzgados de Primera Instancia no llevaban casos como las cláusulas suelo, competencia entonces de lo Mercantil". De todas formas, los magistrados sí coinciden en que su profesión no es lo determinante, sino la información que dio la entidad. Pero es lo único en lo que hay consenso.

La jueza superó bien el primer obstáculo. El caso recayó en el juez Marcos Bermúdez, titular del Mercantil número 1 de Bilbao, que solo con las pruebas documentales declaró nula la cláusula suelo por falta de transparencia. Las discrepancias llegaron con el recurso de la entidad, cuando el expediente pasó a la Sección Cuarta de la Audiencia de Bizkaia. Entonces sí que se sometió a interrogatorio a la demandante y se solicitó que declarasen como testigos su expareja y los empleados de Caja Rural de Navarra. Tras escucharles, los tres magistrados de la sala se dividen. Dos son partidarios de dar la razón a la jueza –Edmundo Rodríguez Achútegui y Lourdes Arranz– y la tercera, Ana Iracheta, emite un voto particular a favor de la entidad financiera. Sus interpretaciones de los mismos testimonios y las mismas pruebas son diametralmente opuestas.

Posiciones encontradas

Los dos magistrados que avalan la tesis de la jueza hacen hincapié en que la clave está en si la entidad financiera puede probar que informó adecuadamente de la incorporación de la cláusula suelo a la hipoteca y, en su opinión, no puede. Aunque Caja Rural de Navarra presentó una oferta vinculante en su respuesta a la demanda, "no hay ningún vestigio probatorio de que se entregara" realmente. Respecto al testimonio de los empleados de la firma, que insisten en que informaron bien, sostienen que "no es suficiente si no hay un elemento probatorio que corrobore" sus afirmaciones. En cuanto a la negociación, tampoco hay correos o documentos que la prueben y dan credibilidad a la explicación de la jueza de que se centró en obtener el 100% de la tasación, sin involucrar de avalistas a sus padres y con el mínimo diferencial.

El voto particular de Iracheta aporta una visión muy distinta. Argumenta que la demandante no era clienta de Caja Rural de Navarra y que acudió a la entidad para mejorar la oferta que le habían hecho en el BBVA, que tenía un acuerdo con la Mutualidad General Judicial. La magistrada concede mucho más valor al testimonio de los empleados, que "en su declaración aportan toda suerte de detalles" y afirman que la jueza "fue muy dura en la negociación". Apunta que, según la versión de los gestores, se propuso inicialmente un "suelo" del 2,25% y se redujo al 1,75%, "el más bajo que han tenido en toda la oficina". "No es verosímil la inclusión sorpresiva de la cláusula suelo", concluye. Habrá que ver qué dice el Supremo.

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