Iberdrola pone en marcha el parque eólico que ha construido en aguas de Alemania

Wikinger. Vista de la subestación ‘Andalucía’ y varios aerogeneradores en el parque del Mar Báltico./E. C.
Wikinger. Vista de la subestación ‘Andalucía’ y varios aerogeneradores en el parque del Mar Báltico. / E. C.

Con una inversión de 1.400 millones de euros, sus 350 MW de potencia suministrarán energía a 350.000 hogares germanos próximos a las costas del Mar Báltico

Jesús L. Ortega
JESÚS L. ORTEGA

El ambicioso proyecto que Iberdrola comenzó a gestar allá por marzo de 2010, cuando adquirió a una ‘joint venture’ formada por Deutsche Erneuerbare Energien y Ventotec el 100% de los derechos para construir un parque eólico en aguas alemanas del Mar Báltico, acaba de hacerse realidad. Tras varios años de estudio, planificación y desarrollo de un complejo proyecto que la compañía vasca ha llevado a cabo en solitario, y después de los últimos 18 meses de construcción efectiva, el parque Wikinger, como así fue bautizado desde un principio, ha sido conectado a la red eléctrica nacional alemana y puesto en funcionamiento.

Sus cifras ofrecen una idea de su magnitud. Con una inversión cercana a los 1.400 millones de euros -casi 200 menos que los estimados al inicio del proyecto- esta instalación, ubicada a unos 30 kilómetros de la costa noroeste de la isla alemana de Rügen y que se extiende a lo largo y ancho de un área de 32 kilómetros cuadrados, está conformada por 70 grandes aerogeneradores de 5 MW de potencia cada uno, unidos por más de 80 kilómetros de cables submarinos. En total, Wikinger podrá aportar 350 MW que suministrarán energía limpia y renovable -se evitará la emisión a la atmósfera de casi 600.000 toneladas de CO2 al año- a unos 350.000 hogares de la región germana próxima a las costas del Báltico, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, lo que supone el 20% del consumo total de energía de dicha zona.

600.000 toneladas de CO2 anuales se evitará que sean emitidas a la atmósfera con la energía generada en el parque eólico marino ubicado en las costas alemanas

La construcción de este megaparque ‘offshore’ ha supuesto todo un desafío para Iberdrola, tanto por los retos tecnológicos que conlleva una obra de este tipo como por las dificultades derivadas de las extremas condiciones meteorológicas reinantes en el Mar Báltico, sobre todo durante los meses de otoño e invierno. Para llevarla a cabo ha sido preciso instalar en el lecho marino 280 pilotes de 40 metros de longitud y 150 toneladas de peso cada uno construidos por la empresa asturiana Windar. Las 70 cimentaciones sobre las que se apoyan las columnas de los aerogeneradores pesan 620 toneladas cada una y parte han sido fabricadas por la española Navantia en sus astilleros de Fene, en La Coruña. Las torres de los aerogeneradores tienen 75 metros de altura y están coronadas por góndolas de 222 toneladas de peso, fabricadas por una compañía germana, y tres palas de 77,5 metros de longitud cada una.

Además, una de las infraestructuras clave del parque eólico marino, la subestación ‘Andalucía’, ha sido construida también por Navantia en sus astilleros gaditanos de Puerto Real, de ahí su nombre. Esta instalación, que pesa 8.500 toneladas (más que la Torre Eiffel y la Estatua de la Libertad juntas), es el centro energético del parque y será utilizada conjuntamente por Iberdrola y 50 Hertz, la compañía operadora del sistema eléctrico alemán.

Iberdrola ha hecho de la energía eólica marina una de las claves de su crecimiento actual y una apuesta por su futuro, por lo que ya está acometiendo fuertes inversiones en este campo en países como Reino Unido, Alemania y Francia, principalmente.

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