El Gobierno vasco destinará 1.175 millones para bajar el paro del 10% en tres años

Los consejeros Erkoreka y Artolazabal, ayer. /IREKIA
Los consejeros Erkoreka y Artolazabal, ayer. / IREKIA

El Plan Estratégico de Empleo vuelve la vista a la rehabilitación de equipamientos públicos y vivienda como actividad intensiva para generar puestos de trabajo

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

Bajar la tasa de paro de Euskadi del 10% al final de la presente legislatura vasca, que si no sucede nada extraordinario concluirá en 2020. Esa es la consigna-objetivo que aparece en todos los planes y programas que elabora el Ejecutivo de Urkullu que tengan una mínima relación con el mercado laboral. Y desde luego con más motivo se recoge en el nuevo Plan Estratégico de Empleo 2017-2020, aprobado ayer por el Consejo del Gobierno autonómico. Un plan que emana del Programa Marco por el Empleo y la Reactivación Económica 2017-2020, presentado por el Gabinete vasco en marzo pasado y en el que ya se consignaba la dotación de 1.175 millones de euros detallada ayer.

El propósito de conseguir bajar el paro del 10% en tres años fue reconocido como «prudente» por la consejera de Empleo y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal. No en vano la actual tasa de desempleo de Euskadi, medida tanto por el Servicio Vasco de Estadística (Eustat) como por el estatal INE, es del 11,5% –algo más 118.000 personas–, lo que supone lograr una rebaja de sólo punto y medio, algo que se lograría con la creación de unos 16.000 puestos de trabajo netos en caso de mantenerse estable la actual cifra de población activa en el entorno de 1.035.000 personas. No obstante, la consejera tomó como dato el 12,3% de paro que estima Lanbide, organismo que eleva el número de desempleados vascos hasta los 130.000.

Impacto laboral

45.000:
empleos se pretenden incentivar: 12.000 por la creación de nuevas empresas, 15.000 por el apoyo público a la rehabiltación y 18.000 a través de estímulos a la contratación dirigidos a personas con menos oportunidades.
20.000:
jóvenes podrían tener una oportunidad laboral: 3.000 contratados en empleos relacionados con su titulación; 5.000 a través de una experiencia práctica de transición del mundo educativo al laboral; 3.500 nuevos jóvenes emprendedores; 2.500 contratados mediante los planes locales y comarcales; 3.200 sustituyendo las jubilaciones de la administración vasca y 1.800 a través de becas de prácticas en empresas.

Cuantitativamente, el plan busca incentivar 45.000 empleos en el periodo referido, de los cuales 12.000 vendrían de la mano del apoyo a la creación de 6.000 nuevas micropymes, empresas innovadoras y altas de autónomos. Curiosamente, el programa vuelve la vista en cierto modo hacia el sector del ‘ladrillo’, si bien no en su modalidad pura y dura de construcción, sino de la rehabilitación de vivienda y equipamientos públicos, ya que reconoce «la constatación de su realidad como actividades intensivas en la creación de empleo». Tanto es así que espera que estas ocupaciones proporcionen otros 15.000 puestos de trabajo. También contempla que la puesta en marcha de incentivos a la contratación dirigidos a personas con menores oportunidades puedan generar otros 18.000 empleos. Asimismo, espera ofrecer una oportunidad laboral a 20.000 jóvenes mediante diversas iniciativas.

Según las estimaciones presupuestarias del Gobierno vasco, de los 1.175 millones de euros destinados a este plan, el mayor volumen, 347 millones, se dedicarán precisamente a programas de rehabilitación pública y de vivienda; otros 300 millones serán para los incentivos a la inserción laboral; 280 irán a la formación para el empleo; 100 al fomento del empleo juvenil; 86 al emprendimiento y 63 a pymes, economía social y desarrollo local.

Mejorar la calidad

En el aspecto cualitativo, Artolazabal consideró que dado que el crecimiento económico se está consolidando, «es el momento para mejorar la calidad del empleo que se genera en Euskadi», otro de los objetivos estratégicos tanto del plan como del Ejecutivo vasco. «Uno de los esfuerzos en los que tenemos que trabajar junto con las empresas es reducir la temporalidad, los contratos parciales, que a veces no son tan voluntarios, e ir adecuando las necesidades de los trabajadores junto con las de las empresas para conseguir el beneficio mutuo», señaló.

El plan de empleo 2017-2020 se articula sobre nueve ámbitos que a su vez se despliegan en 35 líneas de actuación. Entre esos ámbitos cabe destacar la profundización de «un sistema educativo más conectado con la empresa»; «la capacidad de generación de empleo derivada del desarrollo turístico, la modernización del sector primario y de la economía social»; y la mejora del Servicio Vasco de Empleo, Lanbide. Respecto a este último punto, la consejera recordó que el Ejecutivo autonómico cuenta con un documento base, que próximamente presentará en el Parlamento vasco, en el que se plantea los objetivos para mejorar Lanbide a fin de lograr un servicio «más eficaz y moderno».

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