General Electric anuncia el cierre de su planta en Ortuella apenas año y medio después de abrirla

Abril de 2015. La consejera Tapia, con directivos de Alstom y autoridades locales, el día que se presentó el proyecto en Ortuella./Efe
Abril de 2015. La consejera Tapia, con directivos de Alstom y autoridades locales, el día que se presentó el proyecto en Ortuella. / Efe

Está dedicada a producir generadores hidráulicos y tiene 147 trabajadores que habían pertenecido a Alstom

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

Bill Armstrong, el responsable para Europa de GE Renewable Hydro, la filial de la multinacional norteamericana General Electric especializada en energía hidráulica, se reunirá este miércoles con la consejera de Desarrollo Económico del Gobierno vasco, Arantxa Tapia, para anunciar algo que ya había contado unas horas antes en Francia, en una reunión con el comité de trabajadores europeos de la compañía: el inmediato cierre de la planta que la empresa tiene en la localidad vizcaína de Ortuella y que se inauguró hace apenas año y medio. Esta factoría da empleo a 147 trabajadores. Los sindicatos sostienen que se trata de una «pura y dura deslocalización» porque General Electric va a llevarse su producción a países de bajo coste de manos de obra. En concreto, a China e India. El Ejecutivo vasca conocía que «estaban estudiando una reordenación», pero no el alcance de la misma, aseguraron a este periódico fuentes oficiales.

La empresa, ubicada en el Polígono Abra Industrial de Ortuella, fue inaugurada a finales de 2015. Unos meses antes, en abril de ese mismo año, la propia consejera Arantxa Tapia visitó el inicio de las obras de construcción y destacó la nueva inversión como una clara muestra de la capacidad del País Vasco para atraer inversiones. El proyecto, incluso, recibió ayudas del Gobierno vasco destinadas a financiar nuevas inversiones.

Bill Armstrong también se reunirá con los directivos de la filial vasca de la compañía, así como con el comité de trabajadores, uno de cuyos representantes lamentaba este martes lo ocurrido con la firma. «Hemos visto claramente que, desde que entró General Electric, nuestro trabajo ha ido desapareciendo, que los proyectos no entraban y que nos han ido encareciendo, pero sin subirnos los sueldos, con congelación salarial durante tres años», señalaba el responsable sindical. El cierre es fruto de un proceso de reordenación internacional, tras un dilatado proceso de cambio de dueños, que no ha hecho sino alejar el centro de decisión y situar los intereses de esta factoría a la cola de las preferencias de la multinacional norteamericana.

Negocio heredado

Inicialmente, la producción de generadores hidráulicos pequeños y medianos –hasta 50 megavatios de electricidad– era una actividad que desarrollaba la multinacional francesa Alstom en su factoría de Trapagaran. Tras la venta de la división de maquinaria para minería de Alstom a ABB, la firma francesa decidió abandonar por completo sus instalaciones de Trapagaran e invertir 12 millones de euros e una nueva fábrica, sobre unos terrenos industriales en Ortuella. Cuando a mediados de 2015 se iniciaba la construcción, los responsables de la compañía destacaron ante la consejera Tapia que era una «apuesta decidida por crear un centro de excelencia», con un alto componente de ingeniería para el diseño de pequeñas centrales hidráulicas. Pero prácticamente al mismo tiempo que se inauguraba, a finales de ese año, General Electric compraba por 9.100 millones de euros la división de energía de Alstom y anunciaba drásticas medidas de ajuste para los dos años siguientes. Entre ellas, el despido de 6.500 trabajadores en Europa y unos 500 en España, con el objetivo de maximizar la rentabilidad en unas actividades a las que Alstom no había conseguido un rendimiento especialmente bueno. La deslocalización, el desplazamiento de la producción de Ortuella a otras plantas de la multinacional, hay que enmarcarlo en ese contexto de búsqueda de una mayor rentabilidad porque, aseguraba este martes un comunicado de General Electric, «el negocio de Hydro de GE ha registrado durante varios años, y especialmente en 2016, un descenso de ingresos y resultados de explotación negativos».

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