La negociación en torno al IVA de Mercedes en Álava encalla por el distanciamiento de PP y PNV en Madrid

Hasta ahora, la planta de Mercedes en Vitoria dejaba unos 200 millones de euros de IVA en las arcas vascas. /Igor Aizpuru
Hasta ahora, la planta de Mercedes en Vitoria dejaba unos 200 millones de euros de IVA en las arcas vascas. / Igor Aizpuru

De Andrés rechaza que se pueda exigir una compensación aunque admite que puede haber cambios legislativos para evitar «estas distorsiones»

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

El evidente distanciamiento que se ha producido entre los partidos PP y PNV en el Congreso de los diputados ha llevado a un callejón, de momento sin salida, las negociaciones para resolver el agujero que puede crear la multinacional Daimler Benz en las cuentas de la Diputación de Álava si lleva a cabo su anunciada reestructuración societaria.

Un mero cambio jurídico de separación de actividades en sociedades diferenciadas, que ya ha provocado una ligera merma de ingresos por IVA en la Hacienda alavesa, pero que puede llegar a superar los 200 millones de euros anuales si se completa en su totalidad la segregación.

El problema viene suscitado por la gran cantidad de IVA a devolver que genera la planta de Mercedes en Vitoria. La paralización de las negociaciones en torno a los Presupuestos Generales del Estado para 2018 -la formación jeltzale ha argumentado que el clima político suscitado en Cataluña no le permite abordar esas conversaciones- están en el fondo de esta aparente congelación de un asunto extraordinariamente importante para el País Vasco.

El 70% de la merma de ingresos, unos 140 millones de euros anuales, recae sobre el Presupuesto del Ejecutivo de Vitoria

Mientras tanto, el Departamento de Hacienda del Gobierno vasco que dirige el consejero Pedro Azpiazu, ha indicado este martes que mantiene su apuesta por encontrar una solución técnica a este tema, al tiempo que reconoce que encontrar una solución «es de una prioridad absoluta».

Hay que tener en cuenta que el 70% de ese agujero –lo que supone una merma de ingresos de 140 millones de euros anuales- recae sobre el Presupuesto del Ejecutivo de Vitoria, de ahí que el consejero se vea directamente implicado en el resultado final de este problema.

Modificación legal

El delegado del Gobierno central en Euskadi, Javier de Andrés, ha advertido que este tema no se debe encarar como si se negociase «una compensación» del Estado al País Vasco, porque depende de la decisión de una compañía privada. De Andrés ha aclarado que no se pueden establecer compensaciones de este tipo porque «el Concierto Económico establece con claridad el riesgo unilateral» de las administraciones vascas con su recaudación.

Pese a ello, ha dejado abierta la puerta a que pueda negociarse una modificación legal -bien en los puntos de conexión que fija el Concierto para el IVA o en los índices de consumo que se establecen en el Cupo en torno a este mismo impuesto- pero pueda permitir evitar distorsiones. «No sería por tanto una solución para el caso de Mercedes -ha insistido- sino una modificación general que puede tener efectos positivos pero también negativos».

Los gobiernos central y vasco se comprometieron en mayo a crear una comisión negociadora de técnicos de ambas administraciones, con el objetivo de estudiar el caso y tratar de encontrar una solución a estas distorsiones. Incluso, se conjuraron para tratar de alcanzar un acuerdo antes del 30 de septiembre. Lo cierto es que la comisión se creó y también se ha sobrepasado la fecha. En otras palabras, se han cumplido los compromisos pero no los objetivos previstos

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