La Hacienda vasca trata peor que el Estado a algunos pensionistas y a todos los mileuristas

Los contribuyentes que tienen ingresos anuales del trabajo entre 10.878 y 17.646 euros sufrirán mayor presión fiscal en Euskadi. EL CORREO realiza la declaración a cinco perfiles, con rentas bajas y en diferente situación personal y familiar. Descubre los resultados en el siguiente gráfico interactivo

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

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El Gobierno central quiere aplicar una rebaja fiscal para los contribuyentes con menos ingresos. El gabinete de Mariano Rajoy había presentado la medida como una especie de compensación dirigida a los pensionistas, para mitigar los efectos de una exigua subida de las pensiones, de tan solo el 0,25%. Y pese a que ese porcentaje va a ser superado gracias al acuerdo con el PNV para aprobar los Presupuestos del Estado, el Ejecutivo ha decidido no sólo mantener la rebaja de la presión fiscal en los tramos más bajos de renta, sino hacerla extensiva a la totalidad de los contribuyentes y no únicamente a los pensionistas.

Así las cosas, cuando se aprueben las Cuentas públicas, todos los mileuristas vascos y una parte de los pensionistas de la comunidad autónoma estarán peor tratados en materia fiscal que quienes, en sus mismas condiciones de ingresos y edad, presentan la declaración del IRPF ante la Agencia Tributaria estatal. Y así lo revela la aplicación real de estas modificaciones que va a introducir el Estado a cinco perfiles de contribuyentes, con rentas bajas y en diferente situación personal y familiar, que figuran en los cuadros anexos. Un trabajo realizado por la firma Garrigues para EL CORREO.

Los contribuyentes que se sitúan entre 10.878 y 17.646 euros brutos de ingresos anuales -16.590 como límite superior en el caso de los pensionistas- van a tener razones para anhelar que la reforma del Gobierno central se traslade también al País Vasco. Hay que tener en cuenta que la pensión media en Euskadi es de 16.100 euros brutos anuales y que el mileurismo se ha asentado como referencia para los más jóvenes y como una vía de aterrizaje en el mercado laboral.

Reducir la brecha

Los perfiles analizados están basados en un esquema simple de ingresos por trabajo y pensiones, dado que la casuística es prácticamente infinita si se tienen en cuentas otras circunstancias como ingresos adicionales de EPSV, rendimientos de ahorros y deducciones por adquisición o alquiler de vivienda, por ejemplo. Hay que tener en cuenta que la propia estructura del IRPF es completamente distinta en el Estado y en el País Vasco -en el primer caso tienen más peso los ajustes en la base imponible, mientras que la normativa foral ha preferido poner el acento en las deducciones de la cuota-, además de convivir escalas de gravamen distintas. En el caso de las rentas más bajas, el Estado ya aplica un tipo del 19%, cuatro puntos inferior al que grava en Euskadi los ingresos de los contribuyentes más modestos.

En síntesis, se puede afirmar que hoy, antes incluso de las modificaciones que quiere aprobar el Gobierno central, las haciendas forales tratan mucho mejor que el Estado -fiscalmente hablando, claro está- a los pensionistas. No es el caso sin embargo de los mileuristas, que son claramente penalizados con la normativa foral y aún lo van a ser más en el futuro.

La ventaja actual de los pensionistas vascos está clara. Está centrada en la existencia de una deducción por edad para los mayores de 65 años que tienen rendimientos inferiores a 20.000 euros anuales. La deducción alcanza los 622 euros en el caso de contribuyentes que superan los 75 años. Este deducción por razones de edad no existe en la normativa del Estado y es precisamente esa brecha la que va a cerrar ahora el cambio normativo propuesto por el PP.

En el caso de los mileuristas, las haciendas forales defienden que, pese a tener una mayor presión fiscal en sus ingresos, son compensados mediante las deducciones por alquiler de vivienda -que no tiene el Estado- y que para los menores de 30 años llegan al 25% de la renta, con un límite de 1.600 euros anuales. Claro que para un mileurista es casi un milagro poder acceder al alquiler de una vivienda y, por lo tanto, a la deducción.

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