Euskadi, ocho años después, vuelve a ser la comunidad menos endeudada de España

Pedro Azpiazu./JESÚS ANDRADE
Pedro Azpiazu. / JESÚS ANDRADE

La deuda baja hasta el 14,7% del PIB, lo que supone diez puntos menos que la media nacional

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

Los últimos datos que ha aportado el Banco de España sobre la salud financiera de las comunidades autónomas dejan a la Administración vasca en un buen lugar. En el mejor lugar posible. Euskadi vuelve a ser, ocho años después de haber perdido esa privilegiada posición, la comunidad menos endeudada de España.

Los datos se refieren al tercer trimestre del año pasado y confirman la tendencia de la Administración vasca a la contención en el gasto, que se ha visto también favorecida por el buen comportamiento de los ingresos fiscales. La buena marcha de la recaudación permite contener el recurso al crédito. Así las cosas, la deuda pública vasca -la que depende del Ejecutivo de Vitoria pero también la de algunas instituciones públicas que, como es el caso del BEC, caen bajo su responsabilidad- ascendía a finales del pasado mes de septiembre a 10.422 millones de euros. Una cifra que se sitúa tan sólo 160 millones por encima de la deuda contabilizada a finales de 2016 y 370 millones por debajo de la que existía en el registro anterior del Banco de España, de finales de junio.

La deuda vasca se sitúa en el polo opuesto a lo que sucede en comunidades autónomas como Valencia (41,3% sobre el PIB), Castilla-La Mancha (36,1%) o Cataluña (34,9%).

Récord de recaudación

Pero más allá de las cifras brutas, el Departamento de Hacienda del Gobierno vasco, que dirige el consejero Pedro Azpiazu, puede sacar pecho por la contención de la deuda en términos relativos. Esto es, la proporción entre el PIB -la riqueza anual que se genera en el territorio- y el recurso a los fondos ajenos para financiar la actividad y las inversiones del sector público. En ese territorio, auténtico termómetro para medir la salud financiera de una administración pública, Euskadi no sólo se sitúa como la comunidad con menor carga de deuda, sino que además ha conseguido bajar su ratio hasta los niveles que existían a principios de 2015. A finales de septiembre, Euskadi reflejaba un 14,7% de deuda en relación al PIB, cifra que supone exactamente diez puntos menos que la media de las comunidades autónomas españolas.

El pasivo en la comunidad a finales de septiembre ascendía a 10.422 millones

Ser la autonomía menos endeudada de España -en relación al PIB, claro está-, es un puesto de privilegio que se perdió en 2009, momento en el que se juntaron dos factores que resultaron determinantes. El primero, el desencadenante, fue el estallido de la etapa más virulenta de la crisis económica, que redujo de forma dramática los ingresos públicos. El segundo, el catalizador, fue la gestión del gabinete del lehendakari Patxi López, que no dudó en recurrir de forma masiva al endeudamiento para sostener el gasto corriente de la Administración vasca.

Euskadi mantuvo el privilegio de ser la comunidad menos endeudada entre los años 2002 y 2009, fruto de una estrategia muy contundente de contención del gasto desplegada por Juan José Ibarretxe. Su tesis -resultaría premonitoria y acertada con el paso del tiempo- era que en los momentos de bonanza había que reducir al máximo la deuda, precisamente para ganar la capacidad de crédito que se necesitaría en los momentos de crisis.

En los próximos días, además, se conocerá el resultado final de la recaudación de impuestos de 2017 en Euskadi, que batirá un récord histórico. Una parte de ese incremento de ingresos -así lo obliga la normativa europea sobre control del déficit-, deberá destinarse precisamente a reducir el endeudamiento.

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