Euskadi firma cinco años de «paz financiera» con el Gobierno central

El consejero de Hacienda y Economía vasco, Pedro Azpiazu, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ante el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, tras la reunión de la Comisión Mixta del Concierto Económico
El consejero de Hacienda y Economía vasco, Pedro Azpiazu, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ante el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, tras la reunión de la Comisión Mixta del Concierto Económico / Efe

Azpiazu se felicita por el lustro de estabilidad ante Montoro, quien se declara «muy satisfecho» tras acordar la Ley del Cupo

LUIS LÓPEZ

Los gobiernos central y vasco -y los partidos que los controlan, el PP y el PNV, respectivamente- bailan cada vez más juntos. Producto de ese entendimiento se suceden con rapidez hitos importantes para la economía de Euskadi. La Comisión Mixta del Concierto Económico entre el Estado y el País Vasco ha rubricado formalmente este miércoles la Ley Quinquenal del Cupo, un acuerdo anunciado la pasada semana y que, tras una década de desencuentros entre los ejecutivos de Madrid y Vitoria, determina cuánto pagará la comunidad autónoma hasta 2021 por las competencias no transferidas. Es decir, ambas administraciones se garantizan un lustro de paz financiera con un pacto que confirma el amplísimo margen de maniobra que deja a la negociación política la ausencia de mayorías absolutas en el Parlamento español. El acuerdo incluye cambios en el Concierto Económico que aumentarán la capacidad recaudatoria de las haciendas forales.

Es cierto que ahora queda pendiente la votación en el Congreso de los Diputados para que el nuevo marco legal pueda entrar en vigor en enero. Pero, pese a los recelos de Ciudadanos, casi nadie duda que saldrá adelante: a los votos de PP y PNV, el Gobierno vasco confía que se sumen PSOE y Podemos. «Estamos convencidos de que en las Cortes estos acuerdos tendrán un amplio apoyo», vaticinó también el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

En cualquier caso, el paso fundamental está dado, y con toda solemnidad, porque este miércoles se sentaron en la mesa del ministerio el propio Montoro; los secretarios de Estado afectados por el pacto; el consejero vasco de Hacienda, Pedro Azpiazu; el de Gobernanza Pública y Autogobierno, Josu Erkoreka; y los diputados generales Unai Rementeria (Bizkaia), Markel Olano (Gipuzkoa) y Ramiro González (Álava), los tres del PNV. En total, doce personas para la firma en un ambiente de cordialidad y buenas vibraciones.

«Hoy ha sido posible pactar y garantizar la paz financiera y fiscal para Euskadi. Tenemos cinco años de estabilidad por delante», se felicitó Azpiazu tras salir de la reunión. También porque cerrar cuestiones estratégicas de este calado ha hecho posible «normalizar las relaciones financieras y tributarias entre ambos gobiernos». «Además de un éxito económico suponen un éxito político que trae estabilidad a Euskadi». Aquí, desde el Gobierno vasco se quiso reforzar su perfil dialogante, alejado de convulsiones como la catalana. «La normalidad y no el conflicto deben presidir las relaciones institucionales; y en el ámbito financiero y tributario lo hemos conseguido».

«Relación franca y leal»

En igual sentido se pronunció Montoro al destacar la «relación franca, leal y colaboradora entre ambos gobiernos» que están «avanzando en el grado de entendimiento». De hecho, incidió en la «satisfacción» que le produce «colaborar en el desarrollo de las haciendas forales», en relación al mayor margen de actuación que tendrán con las modificaciones del IRPF, el Impuesto de Sociedades y el de Sucesiones que se acaba de pactar. «Y hay quien quiere ver a España como un estado muy centralista...», deslizó.

En realidad, el Gobierno español volvió a poner a Euskadi como ejemplo de responsabilidad frente «al desafío independentista, con posiciones muy radicales», que está teniendo lugar en Cataluña.

El detalle de los acuerdos rubricados este miércoles ya se había dado a conocer el pasado viernes. En relación a la Ley Quinquenal del Cupo no hay grandes novedades porque se mantiene el método de cálculo para determinar cuánto aporta Euskadi a los Presupuestos Generales del Estado: el índice de imputación sigue siendo el 6,24% que se aplica desde la aprobación del primer Concierto Económico de la democracia. Nadie quiere aventurarse a abrir un debate para adaptar ese porcentaje al cambiante peso de la comunidad autónoma en el conjunto de España. Para este año, el Cupo provisional que debe pagar Euskadi es de 1.300 millones.

La segunda pata de los acuerdos alcanzados por PNV y PP también estaba cantada porque es la adaptación de la senda del déficit para el Gobierno vasco, que deberá ajustarse al 0,4% del PIB en 2018; al 0,1% el año que viene; y llegar a 2020 sin ninguna desviación. Por su parte, la deuda pública para el trienio será de 14,2% para el año que viene; 13,8% para 2019 y 13,2% en 2020.

Así que lo fundamental, por suponer un impacto positivo e inesperado hasta hace menos de una semana para las arcas públicas vascas, son las modificaciones en el Concierto que permitirán aumentar la capacidad recaudatoria de las diputaciones. Y lo harán por varias vías: Sociedades, IRPF y Sucesiones. En lo referente al tributo que grava los beneficios empresariales, la reforma aprobada ayer permitirá a las haciendas forales sumar unos 300 contribuyentes más. Y eso, claro, supone más ingresos. Hasta ahora, las firmas con sede en Euskadi cuyas ventas anuales superaban los 7 millones de euros estaban obligadas a tributar ante el Estado si realizaban más de un 75% de sus ventas fuera de la comunidad autónoma. Ahora, se eleva ese techo a los 10 millones de manera que aumentará la lista de compañías bajo el control de las haciendas forales. Además, también dependerán de las diputaciones las empresas que, teniendo su sede social fuera del País Vasco, realicen aquí más del 75% de sus ventas.

En cuanto al IRPF, las haciendas vascas pasarán a gestionar las retenciones de un buen número de trabajadores del mar (que hasta ahora tributaban en Madrid por tener su actividad en aguas internacionales) y de empleados de empresas vascas que obtienen sus ingresos en el extranjero. Por último, en cuanto al impuesto de Sucesiones, las diputaciones podrán recaudar por las herencias que reciban ciudadanos vascos de residentes en el extranjero.

De momento, las haciendas forales aseguran que no tienen una estimación de cuánto puede incrementar la recaudación esta batería de medidas. Pero si mostraron igual satisfacción que el Ejecutivo vasco y el español por el acuerdo alcanzado.

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